Imperio Mogol vs. Renacimiento, Barroco e Ilustración

¿Sabías que la construcción del Taj Mahal coincide con el momento en que Velázquez pintaba ‘Las Meninas’? Sigue nuestra serie de historia comparada, ahora centrándonos en el Imperio Mogol, que reinó buena parte de India durante los siglos XVI y XVII. Son los años del Renacimiento, el Barroco y la Ilustración en Occidente.

Historia comprada. Cuadro comparativo Imperio Mogol

El imperio musulmán más importante fue el imperio mogol (forma ario-india de ‘mongol’), el único que, junto a los imperios Maurya y Gupta, constituyó un gobierno unificado sobre buena parte de India. Durante los siglos XVI y XVII los monarca del imperio mogol desarrollaron una forma de gobierno centralizada y estable, que sirvió de modelo para posteriores gobernantes indios.

A Babur, el primer emperador mogol, le sucedió su hijo Humayun (1530-1556), nacido en Kabul, que gobernó sobre Bengala y Bihar, y en 1540 tuvo que enfrentarse a sus hermanos, que lograron arrebatarle el trono, debiendo Humayun refugiarse en Persia, cuyo Shah le ayudó a recuperar su trono. Murió en un accidente en 1555 y le sucedió su hijo Akbar. En 1570 su viuda, Hamida Banu, ordenó el comienzo de las obras de la tumba de Humayun, la primera tumba jardín de India, inspiración para otros grandes monumentos funerarios, el más importante de todos ellos el Taj-Mahal. La tumba de Humayun es uno de los grandes atractivos de ciudad de Delhi.

Tumba de Humayun en Delhi

Tumba de Humayun en Delhi. Foto: David Martín (SGI)



El reinado de Akbar el Grande (1562-1605) constituyó una etapa de extraordinaria brillantez, militar y culturalmente. Consagró su política a la construcción del gran estado que llegó a ser la India del imperio mogol. Su incansable campaña expansionista se desarrolló militar y diplomáticamente. La anexión del Rajastán supuso el verdadero eje de la realización del deseo de Akbar de unir las dos grandes comunidades religiosas indias, musulmana e hindú, en un único estado, ya que esta región se consideraba el centro del auténtico espíritu hinduísta y sus príncipes se consideraban abanderados del mismo. Militarmente, la anexión del Rajastán dejaba libre el camino a Akbar para el avance hacia el sur. Akbar logró la anexión por vía diplomática: se casó con una princesa hindú rajastaní e involucró a los príncipes de la región en la gestión del imperio. Durante el siglo siguiente los ejércitos rajastaníes estarán al servicio del imperio mogol, que supo utilizar inteligentemente las cualidades de sus gobernantes y administradores.

En 1573 Akbar se anexiona el Gujarat y al fin la conquista de Bengala en 1576 culmina el control del imperio mogol sobre la mitad norte de India. Posteriormente las conquistas de Cachemira (1586), Multan (1591), Kandahar y Beluchistán (1595) le permitieron mirar de nuevo hacia el sur. Los resultados no fueron enteramente positivos, aunque en 1600 logró la anexión de los sultanatos de Ahmadnagar, Candes y luego los de Berar, Bidar, Bijapun y Golkunda, estableciendo un régimen de amplia autonomía en que los príncipes acataban la autoridad superior del emperador.

Bajo el reinado de Akbar la cultura indo-islámica alcanzó un alto grado de tolerancia y armonía y florecieron el pensamiento, la investigación y las artes. Su espíritu abierto y tolerante hizo que en su corte conviviesen plácidamente nobles hindúes y musulmanes y que él mismo contrajese matrimonio con una princesa hindú y otra cristiana, además de dos musulmanas. El palacio de Akbar en Fatehpur Sikri fue visitado por numerosos líderes de todas las religiones, a los que el emperador invitaba a debatir sobre asuntos religiosos. Incluso intentó fundar una nueva religión, Din-e-Ilahi, amalgama de hinduísmo y fe musulmana.

Vista de Fatehpur Sikri

A Akbar le sucedió Jahangir, hijo de su esposa hindú, un emperador sensible y benevolente, pero no menos indolente, cuyo reinado estuvo signado por la influencia de los familiares de su esposa, la princesa persa Nur Jahan. A su muerte le sucedió su hijo Shahjahn (1628-1658), que continuó la política de reforzamiento del poder central, aunque tuvo que afrontar la rebeldía de los estados del Deccan, siempre inclinados a desligarse del imperio. Sus incesantes campañas suponían una sangría para el erario público, que Shahjahan trató de enjugar mediante onerosas recaudaciones fiscales, lo que tuvo efectos desastrosos para la economía. En lo religioso, se apartó del tolerante eclecticismo de Akbar, lo que originó enfrentamientos entre musulmanes e hindúes. Se acentuó el carácter islámico, se construyeron nuevas mezquitas en tanto que los templos hindúes más recientes fueron destruídos y se impidió la construcción de otros. Los conflictos religiosos se fusionaron con los políticos y desempeñaron un papel sustancial en la lucha por la sucesión entre los hijos de Shahjahn. El candidato del emperador era Dara Shikoh, gobernador del Punjab, heredero de la posición de tolerancia y respeto de su abuelo Akbar, lo que suscitó el rechazo de los musulmanes más ortodoxos, que se inclinaban por su hermano Aurangzeb, sunnita integrista y perseguidor del hinduísmo. Carente de escrúpulos morales, Aurangzeb subió al trono asesinando a sus tres hermanos y encerrando a su padre, Shahjahn, en la fortaleza de Agra hasta su muerte.

Si en general en el terreno artístico los reinados de los emperadores mogoles fueron memorables, el de Shahjahn fue sin duda esplendoroso. La unión del estilo hindú, de líneas rectas y sobrias, con las curvas, los arcos y la profusa decoración islámica produjo sus mejores resultados en este reinado: bellos edificios recubiertos d azulejos en Lahore, hermosas construcciones de mármol en Agra, su fortaleza, y sobre todo las tres grandes obras arquitectónicas de Shahjahn: el Fuerte Rojo y la mezquita de Jemá-al-Mashid, en Delhi, y el Taj Mahal, en Agra, esa ofrenda de amor en mármol blanco erigida como monumento funerario de su esposa, la princesa persa Mumtaz Mahal, muerta durante una de las campañas del emperador al dar a luz a su décimocuarto hijo. Constituye uno de los monumentos más representativos de India y está declarado por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Taj Mahal, Agra

Taj Mahal, Agra. Foto: Álvaro Maldonado, SGI

Fuerte Rojo, Agra

Fuerte Rojo, Agra. Foto: Álvaro Maldonado, SGI

Tras ascender al trono Aurangzeb extendió su imperio sobre toda India a excepción del extremo sur. A lo largo de su reinado hubo de resistir el acoso de los sijs, cada vez más poderosos en Punjab, de los Pathans en Afganistán y de los poderosos Maratha de Maharashtra. Por lo demás, su ferviente islamismo derivado en auténtico fundamentalismo –llegó a prohibir la música en la corte, abolió las ceremonias y persiguió a los sijs- le enajenó la adhesión de su pueblo, mayoritariamente hindú. Todo esto unido a la pesada burocracia y al desgaste de las continuas campañas ponía en evidencia el comienzo de un declive que ya no se detendría. Los sucesores de Aurangzeb, el último de los grandes mogoles, tuvieron reinados breves y se vieron obligados a firmar la paz con el ejército Maratha. El poder Maratha fue el que más se aproximó a las pretensiones de un imperio, aunque nunca se acercara a las dimensiones del imperio mogol.

En 1739 Nadir Shah de Persia atacó Delhi y realizó numerosos saqueos, lo que aún debilitó más el poder mogol. A partir de estos años los emperadores mogoles sólo son sombras del antiguo poder, marionetas al servicio de los intereses británicos, representados por la Compañía de las Indias Orientales, que en 1803 depusieron al último emperador mogol, Bahadur Sha, al que se permitió mantener su palacio y sus riquezas hasta que tras el levantamiento de los cipayos en 1857 fue deportado y la India pasó de la Compañía de las Indias Orientales a la corono británica, lo que acabó con el último resto del largo poder musulmán en India.

El impacto del Islam sobre la cultura india es inestimable. Influyó decisiva y permanentemente en todas las áreas de la actividad humana: lenguaje, vestimenta, cocina, todas las formas del arte, la arquitectura, el diseño urbano, las costumbres y los valores sociales. A su vez, las lenguas de los conquistadores musulmanes se modificaron por el contacto con las lenguas locales hacia el Urdu, que utiliza la escritura árabe, y el hindi, más coloquial, que emplea la escritura Devnagri. Ambas lenguas siguen formando parte del complejo entramado lingüístico indio.

Mientras en India tenía lugar el surgimiento, esplendor y declive del imperio mogol, en Europa y el próximo Oriente se desarrollaban hechos que darían lugar a la formación definitiva de los nuevos estados y se asistía al descubrimiento de un nuevo continente: el continente americano.

>En 1492 Cristóbal Colón, bajo los auspicios de la corona de Castilla, descubría una tierra a la que los indígenas llamaban Guanahaní (San Salvador). Comenzaba el descubrimiento y conquista del continente Sur americano.
> En 1500 nace en Gante Carlos I de España, que sería también emperador de Austria con el título de Carlos V y cuyas empresas militares extendieron el imperio español a buena parte de Europa y las tierras americanas.
> En plena etapa renacentista, florecen las ciencias, las letras y las artes en toda Europa, se produce la escisión luterana, que puede considerarse consumada hacia 1520.
> En 1524 una expedición francesa descubre el territorio en que más tarde los ingleses instalaron las colonias de Nueva Inglaterra: era el comienzo de los futuros Estados Unidos de Norteamérica; y en 1535 Jacques Cartier descubre Canadá.
> En 1542 San Francisco Javier predica el cristianismo en Goa.
> En 1618 comienza la Guerra de los Treinta Años, largo conflicto que enfrentó a toda Europa y cuyo final con el tratado de Westfalia estableció las fronteras europeas y constituyó el acta de entierro de la hegemonía española, que pasaba a Inglaterra, nueva superpotencia europea y colonial. Se descubre Australia en 1644.
> Tras la “guerra del té” en 1770, en 1775 estalla formalmente la guerra entre las colonias inglesas y la metrópoli y en 1782 llegó el triunfo de los rebeldes americanos y la constitución de los estados Unidos.
> En 1788 George Washington se convierte en su primer presidente y en 1789 estalla en Francia la revolución que acabaría con el antiguo régimen e inauguraría la Edad Contemporánea.

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Sobre la autora:
IsabelIsabel Rodríguez es colaboradora de Sociedad Geográfica de las Indias. Le apasiona viajar y entre sus experiencias el viaje a India se cuenta entre las más impactantes y fascinadoras. Para más información: [Quiénes somos]

Historia comparada: La génesis del Imperio Mogol

Los siglos X a XV estuvieron marcados por la fortaleza islámica y su presenscia tanto en India como en Occidente. Siguiendo con nuestra serie de Historia Comaprada, revisamos la invasión y presencia islámicas en la India entre los siglos X – XV, momento que coincide con el Califato de Córdoba, la Primera Cruzada o el descubrimiento de América.

Cuadro comparativo. Imperio Mogol India vs Occidente

Con las invasiones musulmanas comienza uno de los períodos decisivos de la historia de India, probablemente el hecho de mayor y más duradero impacto.

La imparable expansión islámica había llegado a Asia Cenral, donde apareció un nuevo poder sólidamente unido bajo el Islam. Este nuevo poder era Khurasan, antigua provincia samaní, que Mahmud de Gozni (900-1020) había convertido en reino independiente reconocido por el califa de Bagdad. En el año 1000 Mahmud lanzó la primera de diecisiete expediciones consecutivas hacia India a través de la frontera afgana, que se resolvieron en victorias contra los reinos indios desunidos. Hacia 1025 Mahmud había saqueado muchas ciudades indias y se había anexionado el Punjab.

Después de Mahmud, Muhammad de Gur sojuzgó toda la llanura indo-gangeática al oeste de Benarés (Varanasi). Sus campañas, iniciadas en 1175, se prolongaron durante treinta años. En 1192 tomó Ajmer y al año siguiente uno de sus generales, Kutb- ub- Din Aybak tomó Varanasi y Delhi, convirtiéndose en primer sultán y fundador de la Dinastía de los Esclavos. En el sultanato de Delhi se sucedieron sultanes turcos y afganos: los Khiljis, los Tughluk y los Lodi. Mientras, Gengis Kan unificaba las tribus mongolas, dando lugar a un imperio que tan decisivo sería en la historia india.

Qtub Minar, Delhi

Qtub Minar, Delhi. Un ejemplo de la arquitectura Mahmud

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Historia comparada: Imperio Maurya – Roma

Historia comparada Maurya-Roma

EL PRIMER INTENTO DE IMPERIO PANÍNDICO : EL IMPERIO MAURYA (322 a.C. – 151 a.C.)

Sólo un año después de la muerte de Alejandro Magno, que en 326 había iniciado la conquista de la zona del Indo, en 322 a. de C., un nuevo monarca, Chandragupta Maurya, derroca a la dinastía Nanda, que reinaba en la ciudad de Magadha, e instaura una nueva dinastía, que por primera vez unificará la casi totalidad de la India, excepto el sur y algunas zonas centrales.

Chandragupta resolvió a su favor un nuevo conflicto con los griegos, derrotando a Seleuco I, que intentó reconquistar regiones noroccidentales de India que habían formado parte del imperio de Alejandro Magno.
Tras la derrota de Seleuco por Chandragupta, ambos reyes firmaron un tratado de paz, sellado con el matrimonio del rey indio con la hija de Seleuco. Ambos reinos mantuvieron relaciones diplomáticas y varios embajadores griegos visitaron la corte Maurya y nos han dejado escritos en que celebran el esplendor y la majestad del reino, en especial de su capital, Pataliputra (actual Patna), que, según el historiador Megástenes, estaba rodeada por una muralla de madera con 64 puertas y 570 torres y era digna rival de las coetáneas Susa y Ecbatana, del imperio persa.

Fuerte de Chittogarh

Fuerte de Chittogarh, construído por los Mauryas en el s.VII a.C

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Una noche en el Taj Lake Palace, de Udaipur: un sueño oriental

Atravesamos la ciudad en fiestas, llena de colorido, hasta llegar a las primeras instalaciones del hotel: un precioso embarcadero, con templetes y arcos de hierro forjado y muebles de mimbre, donde unos amabilísimos empleados nos recibieron ofreciéndonos unos zumos de fruta y toallitas húmedas para refrescarnos. Hacía mucho calor aunque había empezado a llover, y el amable refrigerio nos vino estupendamente.

Abordamos la barca, con su bonito toldo que nos protegió de la lluvia, y atravesamos el gran lago de Udaipur, el lago Pichola, hasta su centro, donde está situado el hotel Taj Lake Palace, nuestro destino.

Taj Lake Palace

Una recepción digna de «maharanas».

Este es hoy el espléndido Palacio del Lago, que se consideraba la residencia de verano de los maharanas. Los gobernantes de Udaipur se llaman maharanas, que quiere decir “gran guerrero” (maharaja significa “gran rey”) debido a su carácter luchador e independiente.

Frente al hotel, a orillas del lago, se alza orgulloso y espléndido el Palacio de la Ciudad o también llamado City Palace o Palacio del Maharana, una amplísima y espectacular construcción que se llevó a cabo en unos dos siglos.

Desembarcamos en la escalinata exterior y accedimos al hotel, el espléndido Jag Niwas o Palacio del Lago, que ocupa por completo la superficie de una isla en el centro del lago, por lo que parece un palacio flotante.
Construído en 1746, su entrada está flanqueada por dos elefantes de mármol negro, en contraste con el palacio, casi todo él en mármol blanco.

Patio central del hotel Taj Lake Palace de Udaipur

Tras recibir el saludo de los amabilísimos empleados de la recepción, deambulamos por el enorme vestíbulo admirando los innumerables detalles de la suntuosa decoración, hasta que llegó el momento de instalarnos en nuestras habitaciones.
La que compartíamos Isa y yo constaba  de un pequeño vestíbulo con un armario de madera oscura en el que se abría la puerta acristalada del baño, espacioso y sencillo aunque abundante en detalles exquisitos.

Una habitación de ensueño.

En cuanto a la habitación, tenía dos camas con mesillas, el tradicional banco para las maletas en madera oscura, una maciza cómoda con cajones sobre la que se asentaba un gran televisor de plasma; una mesa escritorio con trabajo de taracea y una silla tapizada con la madera igualmente decorada.
Junto a una de las camas, bajo el ventanal que dejaba ver la belleza iluminada del Palacio de la Ciudad, una chaise-longue con reposapiés extraordinariamente cómoda.

Una de las suites del Taj Lake Palace de Udaipur

La habitación se prolongaba en un pequeño saloncito con una mesita y dos sillones; sobre la mesa, el periódico local de Udaipur, un jarrón con flores y la acostumbrada bandeja con frutas, servilletas y cubiertos.

El saloncito hacía un ángulo que, en el lado derecho, ostentaba un ventanal con hermosos arcos lobulados y en el izquierdo un gran diván con cojines que corría a todo lo largo de la pared. Un delicado labrado con motivos florales sobre el diván completaba la exquisita decoración.

Por supuesto toallas, albornoces, zapatillas y batas eran de excelente calidad y todo invitaba a instalarse confortablemente.  Nos duchamos, nos cambiamos de ropa y cuando nos disponíamos a dar una vuelta por el hotel nos llamó mi hija, diciéndonos que bajáramos a su habitación, en el primer piso.

Lo hicimos, y lo primero que nos sorprendió fue ver que no se abría, como las demás, al pasillo, sino que se accedía a ella desde un pequeño vestíbulo en el que destacaban dos grandes figuras de madera policromada, muy modernas y estilizadas, de un hombre y una mujer ataviados con los trajes nacionales.

Taj Lake Palace Udaipur - hall con balancín

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