En India podría decirse que la familia es más importante que el individuo aislado. Para los más tradicionales, el individuo es un concepto venido de occidente, de sociedades que podríamos considerar más egoístas o más aisladas.
En este país, solamente un sadhu carece de familia. Forma parte de su renuncia con el mundo material. Todo el mundo tiene una familia o, en segundo paso, pertenece a una casta cuyos intereses están por encima de los propios.

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La familia extensa.
La familia directa, o joint family en inglés, es el primer núcleo social y el más importante. Está conformado por el hombre ‘cabeza de familia’ o patriarca y su mujer, sus hijos, las esposas de sus hijos y los hijos de estos. Y también hijas o hijos que no se hayan casado todavía, tías, abuelos, etc.
Así, en una misma casa pueden vivir decenas de personas, miembros de la misma familia.

Aquí, la familia pone todos los ingresos en común. El ‘patriarca’ y su mujer recogen todo el dinero entrante y administran toda la economía según su criterio. Esto es importante en un país donde la tasa de paro es muy elevada y donde los ancianos no reciben jubilación.

A veces, cuando el patriarca muere o no puede sostener la responsabilidad familiar, la familia se divide entre cada hijo con su respectiva familia, o bien el hijo mayor toma el relevo.

Lógicamente, la vida y las sociedades van cambiando y no siempre se conserva este modelo tradicional ni encontramos a todos los miembros de una familia viviendo en el mismo techo. Sin embargo, esta unión familiar siempre permanece como lo más importante y, aunque vivan separadas, nadie olvida que forma parte de una unidad familiar más amplia. Siempre se unirán en las grandes ocasiones, o viajarán juntos cada año.

El matrimonio.
Siguiendo el modelo tradicional, tras el matrimonio el hijo continúa viviendo en casa de sus padres y su esposa viene a vivir con la familia del marido. Puede decirse que deja atrás su pasado y pasa a formar parte de su nueva familia, a todos los efectos. Allí vivirán y tendrán descendencia, conformando una familia ‘extensa’ entre los padres, hijos y sus mujeres, hijos (nietos), etc.

Visto así, el matrimonio no es sólo una relación entre individuos sino entre familias. De ahí que la responsabilidad de elegir marido o mujer recae más sobre las familias que sobre los propios novios, y de ahí la importancia de elegir a alguien muy ‘compatible’ atendiendo a su horóscopo, su casta, su procedencia, etc. ya que pasa a convivir bajo el mismo techo familiar.

Por cierto que la ley exige que el novio tenga más de 21 años y la novia más de 18 para celebrar una boda, aunque son frecuentes los matrimonios prematuros, incluso entre niños.

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Cada uno por su nombre.
Es curioso conocer que, basándose en este modelo de familia, se ha desarrollado un lenguaje específico para identificar a todos los miembros de la familia. Si para nosotros la palabra ‘tío’ es bastante unívoca, para un indio se divide en cuatro formas o palabras: ‘tau’ o hermano mayor del padre, ‘chacha’ o hermano mayor del padre, ‘mausa’ o hermano de la madre, ‘phupha’ o marido de la hermana del padre. Lo mismo pasa con ‘cuñado’…
Conocer la correspondiente forma de llamar a cada miembro de la familia según su parentesco contigo es especialmente importante, ya que se considera de mala educación llamar, por ejemplo, a los mayores por su nombre, especialmente si son de la familia de tu cónyuge. Así por ejemplo la mujer no llamará a su suegro por su nombre sino como ‘padre de…’ y el nombre del hijo mayor.

El roce hace el cariño.
En una sociedad donde predomina el matrimonio concertado, se antepone el interés familiar al personal. Primero vendrá el matrimonio, luego el amor.
Podemos imaginar lo complicado que nos resultaría esto, especialmente para la mujer, que abandona sus raíces para ir a convivir con una familia totalmente nueva que apenas conoce (salvo por alguna reunión previa y los momentos organizados para encontrarse con su futuro esposo).
Y, cabe imaginarse también que, en una enorme familia que convive bajo el mismo techo, también hay más oportunidades para el amor o para el conflicto…

Hay una metáfora india que viene a explicarlo muy gráficamente:
Hay dos clases de erizos. Unos duermen juntos y otros separados.
Los erizos que duermen separados son como la familia occidental: no se molestan entre sí, no se pinchan, pero pasan frío. Los que duermen juntos no pasan frío, pero se pinchan unos a otros todo el rato.

**Animamos a los lectores a ver alguna película de Bollywood para descubrir este modelo familiar. Prácticamente en todas podrán contrastarlo.


Sobre el autor:
DavidDavid Martín es colaborador de Sociedad Geográfica de las Indias. Fascinado por India, sus gentes y su diversidad, David colabora con Sociedad Geográfica de las Indias desde 2008, haciéndolo compatible con su trabajo en organizaciones como Unicef o Amnistía Internacional. Con nosotros ha dirigido la estrategia de comunicación y redes sociales hasta 2011 y actualmente colabora aportando una visión humana, transformadora y comprometida, asegurando que un viaje exclusivo y de alta calidad sea compatible con una experiencia enfocada al descubrimiento y el respeto por las personas y las costumbres locales. Para más información: [Quiénes somos]

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