Un segundo en Nepal

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Un segundo en Nepal. © Wikipedia Commons



Un segundo es capaz de contener a todo el universo. Especialmente, en Nepal.

Por Alberto Piernas

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Girar la rueda de plegarias de Nepal (y del mundo). © Pixabay

Alguien hace girar la rueda de oración. Om Mani Padme Hum. El mantra se eleva entre las velas, alguien te sonríe en la puerta. El universo tiene atajos, puertas y ventanas, una de ellas es esta estupa de Swayambhunath que apunta al último cielo, porque conoce todo sus secretos.

En este mismo segundo, alguien apoya el pie en uno de los 365 escalones del tiempo mientras, en Chitwan, nace un nuevo rinoceronte, un loto se abre en Lumbini y una barca acaricia la orilla del lago Phewa, en Phokara.

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Un escalón, un segundo hacia Swayambhunath. © Travel Buddhism Asia Stupa Nepal Kathmandu

Quiero pensar que aquí el tiempo es acordeón, porque el mundo tiene un ritmo diferente a medida que asciendes a las montañas. Es el samsara, el ciclo de renacimiento. Este segundo es una cortina que abro, se cuelan espíritus, los lamentos del lejano yeti y el tintineo de las campanas que hacen estremecer el valle. Una cabra abandona la granja sin conocer su futuro, una historia cobra vida en torno a un plato de dhat, un mordisco al momo, el aroma a fruta que se expande por los mercados.

Si cierras los ojos y olvidas lo que vendrá, quizás llegues al fondo de todas las cosas: a sentir la hierba que alguien transporta a través de un puente colgante, el molino que remueve las semillas de mostaza o el torno girando en algún taller de Bhaktapur. El tiempo es una flor que nace bajo el manto blanco, el viento que mueve un banderín de colores, una constelación que alguien contempla junto a la tienda de campaña.

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Annapurna, 1978, por Ernst Haas via @equator

Y mientras Nepal se expande, en algún lugar del mundo alguien toma un vuelo buscando huir, tu recibes esta postal, un árbol muere y otro florece, es el ciclo de este mantra que se eleva. El mismo que nace mientras alguien, en algún lugar, vuelve a mirarte. Solo entonces descubres que un segundo en Nepal es lo que ocurre entre una sonrisa y otra.

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