
Kintsugi: cuando la cerámica japonesa habla de resiliencia. © japonal
Las palabras y artes japonesas están llenas de simbolismos transformadores. Y una de ellas, la encontramos en el ‘kintsugi’, una técnica tradicional basada en reparar objetos de cerámica rotos con polvo de oro.
Por Alberto Piernas
El arte del kintsugi, como otras filosofías japonesas, habla de emociones ligadas al entorno y la psique humana. © Yeezer
Nanakorobi yaoki (七転び八起き) «Si te caes siete veces, levántate ocho»
(Proverbio japonés)
Japón engloba una filosofía que, como sus flores de cerezo, brotan en los rincones y gestos más inesperados. Podríamos hablar del «mono no aware» (物の哀れ), o la sensibilidad por lo efímero; o el «ikigai» (金継ぎ, tu razón de ser), o la pasión por ese propósito que nace en las islas de Okinawa.
Sin embargo, cuando hablamos de artesanía nipona, una de las palabras más especiales la encontramos en ‘kintsugi’ (unir con oro), un arte centenario que, más que una estética, representa la capacidad de la resiliencia y una forma de abrazar la belleza de las imperfecciones humanas.
Kintsugi: el arte de abrazar las imperfecciones

La resiliencia, según Japón. © Amber&Muse


