
Una calle típica en Stone Town. © ZT
Muchos viajeros que buscan perderse en las playas de Zanzíbar obvian el casco antiguo de su capital. Y no hay nada más cercano al sacrilegio.
Por Alberto Piernas

Las calles de Stone Town conforman un laberinto histórico único. © spirited pursuit
Un 5 de septiembre de 1946, en un humilde edificio erosionado por la brisa del océano Índico, nacía un niño de origen hindú llamado Farrokh Bulsara. El mismo que tuvo que emigrar junto a su familia a Bombay a los 7 años. Con el tiempo, llamarían a aquel pequeño Freddie Mercury, quien a pesar de su origen nunca volvió a la ciudad que le vio nacer.
Décadas después, la casa del líder de Queen se ha convertido en la perfecta excusa para descubrir Stone Town (Mji Mkongwe, en suajili), nombre con el que se conoce al casco antiguo de la Ciudad de Zanzíbar. Un laberinto de callejuelas de piedra reconocido como Patrimonio de la Humanidad por las Unesco y perfecto punto de partida a la hora de conocer el resto de la fascinante Zanzíbar.
Stone Town: We will rock you

Panorámica de Stone Town. © explorer safari
Las calles de Stone Town exhalan secretos de otro tiempo en el que esta extensión de la capital de Zanzíbar fue el epicentro comercial del Índico. Influencias árabes, africanas, indias y europeas flotan sobre una ciudad que, a diferencia de otras poblaciones de la costa suajili, levantadas en barro y hojas de palma, empleó roca procedente de los corales cercanos en la construcción de sus viviendas.
Pasajes de una historia que incita a recorrer lugares imprescindibles como el antiguo mercado de esclavos, una visita tan inquietante como necesaria a la hora comprender el pasado de la isla. Aquí podrás visitar las celdas donde permanecían hacinadas las personas esclavizadas antes de ser vendidas, y cuyos descendientes fomentan hoy la memoria de aquellas comunidades, aportando una dimensión más humana al relato. También en el mismo recinto se encuentra la catedral anglicana, construida sobre el antiguo mercado.
Muy cerca se erige la catedral de San José, reconocible por sus torres gemelas de inspiración francesa y vitrales de vivos colores. Igualmente, si en algún momento decides dejar atrás la línea de puntos turísticos, no existe mejor forma de descubrir la ciudad que perderte por sus callejuelas, seguir el aroma de guisos picantes o admirar las puertas talladas en madera, el gran símbolo de la ciudad, y una reverencia a sus antiguos ebanistas.

De las seiscientas puertas de madera típicas de Stone Town, hoy se conservan trescientas. © Wikipedia Commons
Otro lugar imprescindible es el Fuerte Viejo, construido por los omaníes sobre una fortificación portuguesa. Hoy alberga pequeñas tiendas de artesanía, cafeterías y un anfiteatro donde se celebran espectáculos culturales. Desde aquí, puedes enlazar con los jardines de Forodhani, que al caer la tarde se transforman en el mercado gastronómico más famoso de Zanzíbar. El lugar ideal para probar especialidades como la pizza de Zanzibar -una especie de crepe relleno-, la sopa urojo o los zumos de caña de azúcar.

La gastronomía, una de las grandes narradoras de Stone Town. © eatwith
Recetas y platillos cuya materia prima encontramos en los mercados de Darajani, donde una mágica cotidianidad narra historia entre especias, frutas, tejidos y productos locales. Por su parte, el cercano Darajani Souk está orientado casi exclusivamente a los habitantes de Stone Town y ofrece una visión más auténtica de la vida diaria.

Casa donde nació Freddie Mercury, en una foto de archivo. © IZS
Por supuesto, los aficionados a la música podréis visitar la casa natal de Freddie Mercury, hoy convertida en un pequeño museo que repasa la infancia del cantante antes de que su familia abandonara la isla.
Respecto a la gastronomía, los platos tradicionales de cocina suajili, como los curris de coco, el café de Zanzíbar (similar al turco), el arroz biryani llegado de India, o el pescado fresco a la parrilla que conforma el Samakiwa Kupaka, una de las grandes delicias de la isla.
Si cuentas con más tiempo, puedes visitar algunas de las plantaciones de especias que rodean la capital, ideal para descubrir las recetas en torno a la vainilla y la canela. O puede que, a lo lejos, avistes la vela del dhow, la típica embarcación de vela del Índico en la que parecen unirse pasado y futuro.

Anfiteatro de Stone Town. © wikipedia commons
La misma que te descubrirá en todo momento los rincones de una isla de Zanzíbar donde espacio y tiempo se confunden. Donde el destino reservaba un futuro diferente a un niño que jamás volvería a casa.
¿Te gustaría visitar Stone Town durante tu próximo viaje a Zanzíbar?