Svarga – Capítulo 14

Rajkumar tenía unas enormes cejas que se llevaban todo el protagonismo y se movía con suaves movimientos, totalmente seguro de sí mismo. Era un hombre afable, de habla lento que transmitía un misterio que todo lo impregnaba, como sombras invisibles que te rodean sin poder escapar. La puerta de la choza se cerró sola a nuestras espaldas, Peter y yo no acercamos más, pero Akshi parecía cómodo, como si ya conociese aquel lugar. Rajkumar encendió algunos farolillos y se dirigió a una puerta. Nos dijo que estábamos aquí por un motivo especial y teníamos la responsabilidad de salvaguardar todos sus secretos hasta el momento del destino final. Estas dos últimas palabras resonaron en nosotros especialmente, pero seguimos escuchando. Aquel hombre, quizás sacerdote, quizás hechicero, no lo sabíamos, nos condujo a un patio trasero tan solo iluminado por unas pocas luciérnagas. En mitad del espacio, como una especie de fantasma lucía un enorme elefante. Rajkumar nos dijo que se llamaba Irinjadapilli Raman. «Es un animal de 3,3 metros de altura y 800 kilos, añadió». Sin embargo, lo único que le diferenciaba de otros elefantes es que su piel era de hierro y utilizaba un rudimentario carrito de ruedas para moverse. Peter y yo nos miramos: no tenía sentido haber pasado por tantas desventuras para llegar frente a un elefante mecánico. Pero Rajkuma nos volvió a mirar, se llevó el índice a los labios y pidió silencio.

 

Las carreras de barcos serpiente de Kerala

barcos serpiente kerala

Las carreras de barcos serpiente de Kerala es un espectáculo que se celebra cada mes de agosto. © The Hindu Times

Los ‘chundan vallam’ (o barcos con pico), más conocidos como «barcos serpiente», suponen uno de los símbolos culturales de Kerala y de sus icónicas carreras acuáticas.

Por Alberto Piernas

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