Historia comparada: Imperio Maurya – Roma

Historia comparada: Imperio Maurya – Roma
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Historia comparada Maurya-Roma

EL PRIMER INTENTO DE IMPERIO PANÍNDICO : EL IMPERIO MAURYA (322 a.C. – 151 a.C.)

Sólo un año después de la muerte de Alejandro Magno, que en 326 había iniciado la conquista de la zona del Indo, en 322 a. de C., un nuevo monarca, Chandragupta Maurya, derroca a la dinastía Nanda, que reinaba en la ciudad de Magadha, e instaura una nueva dinastía, que por primera vez unificará la casi totalidad de la India, excepto el sur y algunas zonas centrales.

Chandragupta resolvió a su favor un nuevo conflicto con los griegos, derrotando a Seleuco I, que intentó reconquistar regiones noroccidentales de India que habían formado parte del imperio de Alejandro Magno.
Tras la derrota de Seleuco por Chandragupta, ambos reyes firmaron un tratado de paz, sellado con el matrimonio del rey indio con la hija de Seleuco. Ambos reinos mantuvieron relaciones diplomáticas y varios embajadores griegos visitaron la corte Maurya y nos han dejado escritos en que celebran el esplendor y la majestad del reino, en especial de su capital, Pataliputra (actual Patna), que, según el historiador Megástenes, estaba rodeada por una muralla de madera con 64 puertas y 570 torres y era digna rival de las coetáneas Susa y Ecbatana, del imperio persa.

Fuerte de Chittogarh

Fuerte de Chittogarh, construído por los Mauryas en el s.VII a.C



El hijo de Chandragupta, Bindusara, ensanchó el imperio hasta la India central y parte del sur. Su reinado fue breve y apenas tenemos noticias de él, aunque sí sabemos que continuaron las relaciones diplomáticas con Grecia.
El reinado de Chandragupta Maurya y sus sucesores propició tanto el comercio interno como externo y la agricultura y las actividades económicas se ampliaron gracias a un sistema único y eficaz de finanzas, administración y seguridad. También la armonía social, la transformación religiosa y la extensión de las ciencias y el conocimiento fueron rasgos del imperio Maurya. Chandragupta abrazó el jainismo y acabó sus días en un absoluto retiro de todo lo mundano y, como veremos a continuación, su nieto Ashoka el Grande abrazó el budismo, fundando así un reinado de paz social y política y de no violencia.

Tras el breve reinado de Bindusara sube al trono Maurya Ashoka, llamado el Grande y también el Cruel en la primera etapa de su reinado, en que sus campañas victoriosas iban acompañadas de una violencia que le hizo acreedor a tal apodo.
Sin embargo, tras la destrucción de la vecina Kalinga (actual Orissa), al contemplar la terrible devastación y muerte, Ashoka renunció a la guerra y se convirtió al budismo. En su decimotercer edicto sobre roca proclamó su arrepentimiento e imploró a sus súbditos y a sus ministros que gobernasen según los principios del Dharma, que incluye los ideales de no violencia, tolerancia y respeto. Nunca impuso a sus súbditos la nueva religión, pero sí se hizo incansable vocero del budismo: a todo lo largo y ancho del imperio hizo construir estupas en las que comunicaba a su pueblo las máximas y la sabiduría budistas. Convocó el Tercer Concilio Budista y envió varias misiones para expandir la nueva religión a Grecia hacia el Oeste y hasta China y Malasia al este.

Así, India entraba, veintidós siglos antes de Gandhi, en el camino de la no violencia y la convivencia pacífica. Del afán de Ashoka por difundir el budismo en las zonas fronterizas da fe el hecho de que sus edictos y mensajes en columnas y estupas se presenten en algunos casos escritos, además de en los dialectos vernáculos del prácrito, traducidos al arameo y al griego.

India bajo el reinado de Ashoka

Imperio Maurya en su momento de máxima extensión, en tiempos de Asoka el Grande (265 aC)

A la muerte de Ashoka en 232 a. de C. el imperio Maurya comenzó a desintegrarse. El último rey de la dinastía, Brhadratha, murió en 151 a. de C. víctima de una intriga palaciega. Con él acababa el primer imperio paníndico de la historia. En el norte, sobrevino una oleada de invasores que buscaban en India su fortuna. En el sur, se sucedieron una serie de pequeños reinos que no duraron mucho tiempo y que se enriquecieron gracias al comercio con Occidente.

 

MIENTRAS, EN EUROPA…

El imperio Maurya fue contemporáneo de la época helenística griega y de la conquista de Esparta por los macedonios en 222, sólo diez años después de la muerte de Ashoka y en el mismo en que los romanos ocupaban la Galia Cisalpina.

Durante los años de descomposición del imperio Maurya comenzaba la conquista romana de la Península Ibérica, tienen lugar las Segunda y Tercera Guerras Púnicas y, en el año 146, la destrucción de Corinto, con lo que Roma culmina la conquista de la Hélade.
Por su parte, en Egipto tiene lugar el final de la Dinastía XXXIII y el advenimiento de la Dinastía Macedonia, luego sustituída por la Ptolomeica.

En los siglos en que el Imperio Maurya dominó en buena parte de India, la Península Ibérica fue el objeto de deseo de uno de los grandes poderes de la historia antigua: el poder cartaginés.
La familia púnica de los Bárquidas, atraída por las fabulosas riquezas de minerales de la península, comenzó desde el s. IV una penetración, bélica en ocasiones y pacífica en su mayor parte, en la que estableció alianzas y pactos con los más importantes pueblos peninsulares: celtíberos, turdetanos, bastetanos… No sólo la riqueza en minerales de Iberia era un importante señuelo para los Bárquidas: sus pactos con los pueblos peninsulares les proporcionaban también un nutrido ejército de mercenarios que fue de trascendental importancia tanto en la conquista de las zonas rebeldes de la península como en las luchas de los púnicos contra sus enemigos griegos y, sobre todo, romanos. Cartago Nova (actual Cartagena), el centro del poder cartaginés en Iberia, se convirtió en el principal enemigo de Roma y el primer enemigo a batir.

Pues pronto el poder púnico en Iberia iba a entrar en conflicto con el gran imperio expansionista, conquistador de buena parte de Europa y del norte de África: Roma.

Durante los años del mayor esplendor maurya, los últimos del reinado de Ashoka y los primeros de sus sucesores, Roma se había ido extendiendo gradualmente por toda la costa sur de Iberia y extendiendo sus conflictos bélicos con los púnicos, hasta capturar la ciudad de Sagunto en 211 a. de C.

II Guerra Púnica

En la Segunda Guerra Púnica, Sagunto, aliada de Roma, fue objeto de un terrible cerco y posterior conquista por parte del gran general púnico Anibal. Tras dos importantes expediciones a Iberia los romanos acabaron aplastando el poder púnico en la península en la batalla de Ilipa (206 a. de C.) y declarándola provincia del Imperio con el nombre de Hispania. Neutralizado el poder cartaginés, desde 206 en adelante Roma sólo vería obstaculizada su conquista de Hispania por la oposición de las tribus celtíberas.

Mientras el Imperio Romano crecía hasta adueñarse de occidente y parte de oriente, el Imperio Maurya caminaba hacia su desintegración. Aún en momentos de grandeza, en 197 a. de C. , estalla la guerra lusitana, en la actual Portugal.
Poco antes del acabamiento del Imperio Murya, en 154 a. de C., surge la revuelta de Numancia, que inicia una larga guerra de resistencia entre Roma y las tribus lusitanas de Hispania.
La guerra concluyó con la heroica resistencia numantina y su destrucción, casi a la par de que el imperio Maurya terminase con el asesinato del último emperador.

La estrella maurya se extinguía a la par que la de Roma se alzaba incontestable en el firmamento militar y político mundial.

 


Sobre la autora:
IsabelIsabel Rodríguez es colaboradora de Sociedad Geográfica de las Indias. Le apasiona viajar y entre sus experiencias el viaje a India se cuenta entre las más impactantes y fascinadoras. Para más información: [Quiénes somos]

Comentarios

  1. Isabel Rodríguez Autor

    Gracias, Asunción.. Ya me gustaría vovrr, ya… Pero bueno, nada es imposible, ¿verdad? Saludos.

  2. asunción

    Hola Isabel, me gusta tu articulo mucho. Yo, apasionada de India, he estado dos veces y te digo no soy ninguna niña, pero mi corazón me dice que volveré. No lo dudes: vuelve.

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