Joan Carles y Gemma nos cuentan su viaje con nosotros

En la vida hay pocas satisfacciones que puedan compararse a la llegada de unos viajeros que, gracias a ti, han descubierto la India que soñaron. Y superamos. No te pierdas el apasionante relato de Joan Carles y Gemma.


Hola a las tres,

Primero de todo desear que estéis bien con toda la movida del coronavirus, aunque ya me imagino que esto debe de haber supuesto un fuerte impacto en la empresa. Espero que todo se solucione lo antes posible, y volver a programar viajes con vosotros.

Parte 1

Por lo que respecta al viaje, organización atención

Es el segundo viaje que hago con vosotros y otra vez todo fantástico. TODO. La atención antes del viaje, la preparación, la organización, el chófer, el guía, muy, muy bien. Además mientras uno está de viaje, siempre se siente acompañado. Es decir, que sabes y notas que la agencia está detrás e informada en todo momento de cómo va el viaje, y eso se agradece además de dar mucha confianza.

Hoteles

En Udaipur, el Lalit es un hotel muy bonito y con unas vistas privilegiadas a los lagos y a la ciudad en general. Aunque lógicamente no todas las habitaciones tienen vistas a los lagos, realmente no es muy importante dado que puedes desayunar, tomar café, merendar etc… desde la terraza y disfrutar de las vistas cuando quieras. El servicio es muy amable, el desayuno, comidas en general muy buenos, y si pides cualquier cosa fuera de carta o del desayuno y te lo pueden hacer, lo hacen sin problema. (Y como no, también tropezamos con una boda).

Las vistas al lago desde la terraza del hotel, por ahí andaba Gemma en una mesa, amenizada por una banda de gaiteros. Las otras fotos son del pasillo a las habitaciones y del restaurante desde afuera.

El RAAS Devigarh es el típico hotel para ir a relajarse y disfrutar de la tranquilidad. Es realmente tan impresionante como se ve en las fotos pero es que por dentro de la fortaleza todo es muy acogedor, desde los restaurantes, bar, además de los caminos que puedes recorrer hasta la azotea. Yo pude “patearme” con la cámara absolutamente todo el hotel, y verlo en su totalidad. La habitación era estupenda, con una terraza privada con vistas a los Aravallis. Una de las encargadas nos dijo que era una de las mejores habitaciones con vistas y que si volvíamos pidiéramos por la misma. Era la 28, que tiene la suerte que la terraza hace esquina, con lo que aún hay más vista. Os dejo algunas fotos que tomé del RAAS, básicamente llegamos de noche y es precioso como está iluminado, lo demás son rincones del hotel, la terraza de la habitación y alguna de las vistas.


El Ravla Khempur, es el hotel donde se rodó la película “El exótico hotel Marigold” y el único interés que tiene es el de la película y si te gustan los caballos de la raza mewar. La gracia de este hotel es poder reconocer los escenarios donde se rodó la película y poca cosa más. Desde mi humilde punto de vista, es un hotel para fans de la película, nada más. Es un haveli pero bastante desastrado, nada que ver con algunos que Raj nos enseñó por Internet como Barli Fort. La diferencia es abismal.

La verdad es que el Ravla podría estar un poco mejor arreglado, pero aún así tiene su encanto. Todo limpio, la gente muy amable, hasta nos dieron las recetas de un par de platos que comimos, pero para que os hagáis una idea, los pocos huéspedes que estábamos ahí, es decir, nosotros, un grupo de dos señoras y otro de seis, todos venían por la peli, aunque uno de los grupos repetía visita.

Tienen un chico, Mohan, que se encarga del servicio a las habitaciones y cada mañana pasa para comprobar que hay agua caliente…. jajaja… como en la peli… os dejo  unas fotos pero en los pequeños vídeos de los enlaces lo veréis mejor.

Parte 2

Por lo que respecta al guía

Esto es de capítulo aparte. No conozco la India como Gemma o como vosotras,y aunque he visto fuertes, palacios, paisajes etc, para mí, lo mejor es la gente. Y Raj, nuestro guía, es el mejor ejemplo.

Desde un principio se preocupó por que viéramos cosas nuevas, ya que sabía que Gemma había estado hasta cuatro veces un Udaipur. Le dijimos todo lo que ya habíamos visto y que nos faltaba conocer mejor la ciudad en sí, las calles, mercados etc… y siempre preguntaba si había merecido la pena, si no había sido una pérdida de tiempo. En absoluto!.

El primer día nos llevó a un mirador al que se puede llegar con teleférico desde donde las vistas son realmente espectaculares y que Gemma no conocía (permitídme deciros que esto ya me gustó porque siempre estoy oyendo aquello de “aquí estuve cuando…”) y desde donde pude sacar unas fotos del Lake Palace, del City Palace y del lago que no tenía del anterior viaje.

 

Al día siguiente empezamos por visitar uno de los mercados donde pudimos disfrutar de la comida, los olores, los colores… y comprar algunas especias. Raj no se cansaba de saludar; parece que todo el mundo le conoce. Y acabamos con visita al Jagdish Temple.

De ahí fuimos a un haveli cercano convertido en tienda de tejidos, antigüedades, etc… con más de 60 habitaciones y un patio sensacional donde tomamos chai y pakoras.

Luego le dijimos a Raj que queríamos ir al hotel Fateh Prakash, de la cadena Taj a tomar algo para hecer “puntos Taj”, cruzando el City Palace y que nos reuníamos con él en una hora.

Desde ahí aún pude sacar buenas fotos al Lake Palace y al lago Pichola.

Una vez tomado el refrigerio, de vuelta con Raj fuimos a pasear por los Ghats.

Y derechos a la clase de cocina. Realmente nos lo pasamos muy muy bien durante las 3 horas. La profesora explicaba muy despacio y con mucha paciencia. Aprendimos a hacer Chai, chapati, nan… y, como no, Gemma se hinchó a comprar especias. La verdad es que fue un acierto total la clase de cocina. A esa hora ya tienes hambre y mientras vas cocinando, vas comiendo y sin darte cuenta te han pasado casi tres horas. No se nos hizo pesado para nada. Repetiría seguro.

Al dia siguiente, y después de ver los cenotafios, fuimos a un mercado de verduras y legumbres donde hicimos la compra. Raj nos había invitado el día anterior a comer a su casa con su familia. Conocimos a su mujer y a sus hijos, nos enseñó la casa y pudimos ver en la cocina todo el proceso de preparación de los platos. Había algunos de ellos que habían sido preparados desde primera hora de la mañana… por invitarnos, su mujer y su hija se pasaron toda la mañana trabajando en la cocina. Evidentemente todo estaba buenísimo e incluso Raj nos preparó una bolsa con los dulces de postre que ya no nos cabían en el estómago, zanahorias y una papaya litaralmente más grande que un melón. Así que eso fue lo que cenamos en el Raas Devigarh.

En las fotos, los cenotafios, una tienda de fabricación de tambores (muy chulo), En todo el mercado éramos los únicos extranjeros. Finalmente en casa de Raj. Nos sacamos todos un motón de fotos en el comedor, la cocina, los guisos, fue fenomenal. Ya ves no nos conocía de nada y le faltó tiempo para invitarnos.

Y después la visita al Monsoon Palace y sus increíbles vistas.

Al día siguiente, ya desde el Raas, fuimos a Haldigati. Hay que decir tres cosas más de Raj. La primera es que cuenta las historias como nadie. Me explicaba historias del Ramayana y no me cansaba de escucharlas. No las explica como algo folclórico o histórico sino como un cuento interesantísimo. La segunda es que me sorprendió el gran conocimiento que tiene sobre la alimentación sana y el ayurveda. Explica por qué tal aceite es bueno y para qué dolencias, para qué es beneficiosa cada especia, que plantas se usan para curar qué enfermedades, os juro que era un pozo de conocimiento. Y por supuesto el dominio que tiene sobre la historia de la India. Hizo unas cuantas correcciones sobre cosas que habíamos leído en libros u oído comentar. Hablamos mucho durante el viaje.

La visita a y la tumba del caballo Chetak. Raj nos tradujo todos los comentarios en audio que acompañaban los diversos dioramas en un circuito por varias salas que recrean la batalla de Haldigati.

Parte 3

Al día siguiente, Chitorgarth

Aquí Raj tomó un palo bien grande, ya que había algunos monos que estaban un pelín descontrolados. Todo fue bien, jajaja.

Después fuimos a comer a un restaurante en Chirtor, donde siempre se sorprenden cuando ven que comemos exactamente como ellos. Les hace mucha gracia (igual de “spicy”)

Por el camino paramos a ver desde la carretera los campos de opio y Raj nos explicó cómo se recoge y cómo regula el estado Indio desde su cultivo a su consumo. Finalmente llegamos al Ravla. Hay que decir que en la India no te vas a morir de hambre, al contrario, si te descuidas revientas. En el Ravla no hay menú, no hay carta. Allí se come lo que hay. Pero es que hay de todo. Para desayunar, teníamos literalmente 11 platos. Para cenar más o menos lo mismo… Es como si te trajeran todo lo que hay en una carta. Todo muy bueno. Otra cosa que me hizo gracia es el tema de la wi-fi. Si hay wi-fi, pero en el comedor. Y es que la wi-fi que hay es la que comparte con su móvil el camarero, jajaja y si no tienes mucha cobertura te deja el móvil en la mesa para que enlaces bien….

Al día siguiente Raj nos llevó a visitar una escuela de primaria en la aldea de al lado y a ver un lago enorme con un montón de aves distintas.

Os pongo una foto que tomó Raj. Por la noche me hicieron un pastel y me cantaron el cumpleaños feliz todas las turistas inglesas, Gemma y los empleados del Ravla. Fue muy bonito.Y acabamos todos en los sofás viendo la película del Hotel Marigold en la tele del comedor. Me lo pasé realmente bien.

Para acabar un par de cosas más. El Hotel de Delhi del aerocity estuvo realmente bien. Nos sorprendió lo enorme y cómoda que era la suite. Los restaurantes eran muchos y variados y lo pasamos bien. Este fue mejor que el del viaje anterior, que era bueno igual, pero este era más acogedor, luminoso y la habitación enorme.

Por lo que respecta al viaje en avión, en la ida, el Boeing a Dubai era un pelín pequeño y antiguo (un 777-200) con menos espacio, y con mucho ruido y vibraciones. Cuando llegamos a Dubai, parece que la terminal era antigua o algo pasaba, porque era pequeña y con muy poco sitio para sentarse. Todo ocupado, gente por el suelo, etc… estuvimos dos horas de pie. Cafeterías pocas, con poco espacio y todas las mesas ocupadas. De Dubai a Delhi, el avión mejoró un poco (777-300) con más espacio para sentarse, pero poco más.

Y los menús era rollo “estos son lentejas, las tomas o las dejas”. En el menú hay carne o carne. Nada vegetariano o similar.

La vuelta fue en dos 777-300 con suficiente espacio, pero con mucho ruido y vibración. La terminal entonces ya fue otra, con el espacio y servicios que te espera en una ciudad como Dubái. Y a algunas azafatas de Fly Emirates, en general contando los cuatro viajes les convendría tomar algo que las relaje un poco.

La verdad es que comparando con Qatar, están claramente por detrás. A nivel de aviones, de aeropuerto y atención. No es que esté mal ni mucho menos, pero precio por precio Qatar me pareció una mejor experiencia.

Bueno, pues si habéis llegado hasta aquí, gracias por la paciencia.

Gemma me dijo que os gustaba que os enviaran fotos de los viajes. Espero que no haya sido pesado. De todas formas ya os pasaré las mejores fotos del viaje de noviembre diciembre (no sufráis, solo unas cuantas). Entre los dos viajes he tomado unas 5000 fotos. (no, no sobra un cero). podéis usar las que queráis, aunque no son muy profesionales, algunas han quedado bien.

Muchas gracias a todo el mundo de mi parte y de Gemma.

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