
Loy Krathong, uno de los grandes festivales de Tailandia. © Pexels
El otoño en Tailandia no se entiende sin festivales tan mágicos y emblemáticos como el Loy Krathong y el Yi Peng, dos citas en las que las luces son las protagonistas absolutas.
Por Alberto Piernas

Yi Peng: el segundo festival que no te puedes perder en Tailandia. © vietnam.vm
Nuestro otoño es una época muy recomendable para visitar Asia: en octubre suele terminar la época de lluvias, marcando la transición entre paisajes de un verde intenso y el aumento de las temperaturas que inician la «temporada alta». Pero además, los últimos meses del año son ideales para sucumbir a algunos de los festivales más hipnóticos de Tailandia y sus dos grandes citas en torno a la luz: Loy Krathong, que se celebra por todo el país, y el más regional Yi Peng, que tiene lugar en el norte del país.
Dos citas imperdibles que nos llevan a lanzar nuevos deseos que encontrarán su destino a través de balsitas sumergidas en el río y lámparas de papel que echan a volar apuntando a la eternidad.
Loy Krathong: la importancia de fluir

Fluir a través del río. © getty
«Loy» (fluir) es una palabra que habla de los ríos y su intuición para moverse libremente como mejor filosofía. Si además añadimos la palabra «Krathong«, un tipo de balsa fabricada con madera de banano, la respuesta es un festival que se celebra en la noche de luna llena del duodécimo mes del calendario lunar tailandés, y que este año tiene lugar los días 24 y 25 de noviembre.
El Loy Krathong, como su nombre deja intuir, consiste en acercarse a los principales ríos de Tailandia con una de estas balsitas, sobre las que se colocan ofrendas, hojas de banano, incienso, flores y, especialmente, velas que iluminan los ríos formando un espectáculo visual único. El propósito de esta travesía es la de dejar atrás las preocupaciones, expresar gratitud e invitar a los buenos deseos y la fortuna a entrar en nuestras vidas.

Diferentes ofrendas son colocadas en las orillas de los ríos de Tailandia. © Pickyourtrail
Obviamente, seguro que alguno de vosotros encuentra ciertas similitudes entre esta festividad y las ceremonias de India como el Diwali, que casualmente también se celebra en fechas similares. Y no os equivocáis. De hecho, se cree que el origen del festival tuvo lugar en India y era de naturaleza brahmánica, por lo que el Loy Krathong sería una adaptación del Diwali, e incluso de un ritual de respeto a la huella sagrada de Buda en la orilla del río Narmado, en el centro de India.
El Loy Krathong suele acompañarse también de reuniones donde comparte un rico Khao Lam (o arroz pegajoso), se lanzan fuegos artificiales e incluso se celebran concursos de belleza.

Celebración del Loy Krathong en Sukhotai. © TagThai
Respecto a los lugares donde disfrutar del festival, prácticamente en cualquier lugar del país cercano a un río, como sucede con Bangkok, muy próxima al Chao Phraya; o en la ciudad de Chiang Mai, en el norte. En cualquier caso, muchos ya nos han chivado que el Loy Krathong suele ser más comercial en las grandes capitales, y uno de los mejores lugares para vivirlo de forma más auténtica es Sukhothai, una pequeña ciudad a más de 400 km al norte de Bangkok y también asomada al Chao Phraya.
Yi Peng: el arte de flotar

Yi Peng, el famoso festival de farolillos de Tailandia. ©500 px
Si bien el Loy Krathong es una fiesta nacional basada en seguir los caprichos del río, el Yi Peng («yi» significa dos y «peng», día de luna llena) es otro festival que apunta al cielo en forma de linternas de papel que sobrevuelan los tejados de Chiang Mai, la ciudad principal donde se concentra esta fiesta, una de las más fotogénicas del continente.
El Yi Peng se celebra en los mismos días del Loy Krathong (aunque el calendario lunar es diferente) y procede de la tradición Lanna, el pueblo originario del norte de Tailandia. En este caso, el gran protagonista es el khom loi, un farolillo elaborado con papel de arroz fino y tensado sobre una plataforma de bambú. La vela incluida en el interior calienta el aire contenido en la estructura, permitiendo su elevación hacia el cielo.
El ritual comienza en los templos, lugar originario de esta celebración, y se dilata a partir de cánticos, ofrendas y gestos comunitarios que suponen la verdadera alma del evento antes del momento final.

La celebración nació en los templos budistas. © Age of the Run
Según la tradición, se puede lanzar un farolillo para dejar atrás las desgracias del año, y un segundo para enviar un deseo al cielo. El hecho de que sean farolillos y floten en el cielo es la principal diferencia con el Loy Krathong, basada en balsas que fluyen con el río.
A la hora de disfrutar del Yi Peng, sí os sugerimos tomar nota de dos consejos: el primero es que reservéis con antelación el alojamiento y consideréis cómo queréis disfrutar del festival. El segundo, elegir bien la zona donde hacerlo: en Chiang Mai existen lugares autorizados donde puedes comprar tu farolillo y lanzarlo, mientras que si lo haces en un lugar no autorizado puedes terminar pagando una multa. Como alternativa, también puedes limitarte a ver los farolillos ascendiendo desde cualquier punto de la ciudad.

Una experiencia inolvidable. © Pixabay
De esta forma, el Loy Krathong y el Yi Peng suponen dos festivales y dos excusas perfectas para abrazar el silencioso levitar del farolillo hacia las estrellas mientras el resto se úne. No importa que sea por tierra, mar y aire: la cuestión es fluir a través de los muchos caminos del destino.
¿Te gustaría disfrutar de estos dos festivales durante tu viaje a Tailandia?