Munduk: el Bali sin turistas (y muchas cascadas)

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Los arrozales de Munduk, la cara más sostenible de Bali. © Alberto Piernas



La cara más sostenible y natural de Bali suspira en Munduk, un paraíso de arrozales y cascadas donde sumergirse en un trópico eterno.

Por Alberto Piernas

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Una reunión de vecinos a la salida del templo del pueblo de Munduk. © Alberto Piernas

Si hablas con un habitante de Bali, seguramente te introduzca en el Tri Hita Karana, o «los tres principios de la felicidad»: la conexión con las personas, la naturaleza y los dioses. Una filosofía procedente del hinduismo balinés que susurra por toda la isla en forma de gestos cotidianos que reconectan al ser humano con su entorno. Ahí tenemos los árboles envueltos en telas de colores, la reuniones entre pastelitos y risas a la salida del templo local o las diversas ofrendas que vemos frente a cascadas y ríos.

Sin embargo, en los últimos años, parte de esta esencia se ha visto «contaminada» por el turismo masivo, especialmente en el sur de Bali, donde los atascos, el incremento de inversiones extranjeras y la reconversión de arrozales en zonas urbanizadas han supuesto un duro golpe a esa magia que muchos olvidaron.

Por suerte, en zonas como Munduk, al norte de la turística localidad de Ubud, sus vecinos fomentan hoy un viaje más sostenible gracias a una filosofía que aplican en cada lugar y acción.

Bienvenidos a la otra Bali, en Munduk

Munduk: la felicidad empieza entre arrozales y cascadas

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Las impresionantes terrazas de arroz de Munduk. © Alberto Piernas

Es un nuevo día en el pueblo de Munduk, epicentro del que suelen brotar las mejores experiencias, especialmente cuando alquilas la moto y te dejas llevar por empinadas cuestas que abrazan un paisaje de selvas y arrozales inolvidable. En cualquier caso, siempre recomiendo familiarizarte con el pueblo, donde los habitantes no dudarán en mostrarte su templo local, o indicarte cómo llegar a las impresionantes terrazas de arroz de Munduk.

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Pueblo de Munduk. © Alberto Piernas

Un inmenso tapiz que se funde con el horizonte y donde las casitas rudimentarias hechas de ramas y madera por los agricultores se dejan envolver por los sonidos del subak. El sistema de riego tradicional de Bali, incluido en la lista de Patrimonio Inmaterial de la UNESCO, convierte al agua en narradora de un territorio donde las historias nacen entre cultivos, atardeceres y un buen plato de nasi goreng – un rico platillo de arroz hervido con carne, verduras, especias y huevo frito – disfrutando de las mejores vistas desde un warung, o restaurante local.

Una vez conocemos mejor el pueblo, una de las experiencias más recomendables consiste en conducir con la moto unos 5 km hasta comenzar el sendero que conecta cuatro espectaculares cascadas de la zona: Red Coral Waterfall (Air Terjun) es la más cercana al centro del pueblo e incluye una sola caída. Desde aquí, podemos enlazar con Labuhan Kevo, la más desconocida; Golden Valley, digna de un sueño y la más fotografiada; o Melanting, la más alta de Munduk con hasta 20 metros y zona para bañarse.

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De cascada en cascada, en Munduk. © Alberto Piernas

Un recorrido en ocasiones suave y otras algo más intenso pero que bien merece la pena, especialmente cuando podemos refugiarnos en la naturaleza y contemplar los diversos altares colocados por los vecinos en las inmediaciones de las cascadas como símbolo de agradecimiento a los dioses.

En caso de que quieras extender tu estancia en Munduk, siempre podemos alcanzar las cumbres de las montañas del pueblo para sucumbir a una ruta entre nuevas cascadas, monumentos y lagos. Al llegar a la cima, descubrirás el mirador de los lagos Buyan y Tamblingan, también conocidos como «lagos gemelos».

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Pura Dalem Tamblingan. © Alberto Piernas

Y si desciendes por una de las laderas, te encontrarás con uno de los templos más conocidos de Bali: Pura Dalem Tamblingan, el cual parece flotar en la temporada de lluvias, momento en el que aumentan los niveles del lago. Un conjunto de estructuras entre las que destaca su torre de nueve pisos cubierta de palmas de azúcar y envuelta en ritos funerarios.

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Sekumpul, la cascada más impresionante del norte de Bali. © Alberto Piernas

En caso de continuar, siempre puedes fundirte con las cascadas de Banyumala Twin Waterfalls, cascadas «gemelas» donde darte un baño frente a esta caída de agua ensoñadora. Y si quieres completar la experiencia épica, nada mejor que dedicar una mañana a Sekumpul Waterfall, posiblemente la cascada más impresionante del norte de Bali.

Una joya escondida y formada por otros muchos saltos a la que sí recomendamos acceder con guía, ya que muchos «gorrillas» ofrecen visitas por un precio elevado en consideración al precio original de acceso.

Para cuando descubras las diversas cascadas de Munduk, quedará la memoria de una inmersión en la naturaleza inolvidable. Especialmente, cuando has recorrido tantos lugares que siempre terminan frente a unos arrozales donde la felicidad flota y te atrapa para siempre.

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