Los cenotafios de Ahar: mausoleos reales en Udaipur

Los cenotafios de Ahar: mausoleos reales en Udaipur
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Escrito por: Javier Galán

Las cúpulas blancas de cenotafios de Ahar, muy cerca de Udaipur, protegen regiamente el recuerdo de los marajás de Mewar. 

Parecen esponjosas como pastelitos de crema pero miden varios metros y se extienden a lo largo y ancho de un terreno generoso. Son las cúpulas que coronan los más de 250 cenotafios de los marajás de Mewar a los que se recuerda en Ahar, a unos escasos dos kilómetros de Udaipur en dirección este.

Cenotafios de Ahar

© Arian Zwegers

Quizá conviene una pequeña explicación: un cenotafio es un monumento funerario levantado para recordar a un difunto, pero sus restos mortales no descansan dentro, como ocurre con los mausoleos, por ejemplo. Los cenotafios de Ahar, de hecho, podrían pasar perfectamente por mausoleos, hasta que nos enteramos de la historia: el lugar en el que ahora se levantan fue el mismo en el que se incineraron los cuerpos de 19 marajás del reino de Mewar. Se les recuerda, por lo tanto, con estas estructuras con forma de chhatri, tan extendida en India.

Los muros de esta necrópolis se alzan en un lugar alejado del circuito turístico más manido de Udaipur. Se trata de Ahar, una zona que se encuentra entre el centro turístico y la universidad de la ciudad, muy cerca de uno de los pequeños ríos que atraviesan la ciudad, el Ayad, y que recoge las aguas sobrantes de los famosos lagos Pichola y Fateh Sagar, cuna de las islas y los monumentos más visitados de la ciudad. Siguiendo el cauce del río desde ellos llegaremos a este pequeño tesoro calmo en el que es probable que nos encontremos solos, pues no cuenta ni de lejos con la atención del resto de las atracciones de Udaipur.

Cenotafios de Ahar

© Kirk Kittell

Existe una evidente uniformidad entre los cenotafios. Todos se presentan alzados. A muchos, sobre todo los más grandes, se llega subiendo una decena o varias de escalones blancos, negros o grises, dependiendo de las suertes que corrieron. Y arriba se encuentran las murallas que sostienen las referidas cúpulas, que crean figuras poligonales de tranquilidad y cuyo número depende de lo grande que sea la cúpula a erguir, llegando hasta los cincuenta y seis de la más importante.

Cierto es que los cenotafios de Ahar se quedan lejos de cementerios enigmáticos de inspiración francesa o de aquellos otros que no son otra cosa que luchas de suntuosidad entre los vivos. El crecimiento de Udaipur lo ha engullido entre sus edificios, pero un paseo entre estos sepulcros de la antigua sociedad pudiente de los Mewar relaja más que informa. Se construyeron a lo largo de tres siglos, aunque han sido restaurados en los últimos tiempos. Los carteles informativos brillan por su ausencia más allá de las tumbas más importantes, por lo que resulta conveniente tener una fuente alternativa de información. como un guía acompañante en castellano.

Cenotafios de Ahar

© travelwayoflife

Al lado, sin embargo, se encuentra un museo que pretende preservar y mostrar, quizá con bastantes carencias, los restos encontrados de la antigua capital de la dinastía Sisodia, de la que se sabe que se desarrolló en los alrededores. La antigüedad de las cerámicas allí exhibidas permite reflexionar sobre la volatilidad de todo lo que consiguieron nuestros antepasados.

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