Anécdotas de azafatas vividas a bordo de un avión que te sorprenderán

Azafata en un avión

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¿Qué ocurre cuando te olvidas algo de mucho valor en el aeropuerto del que acabas de despegar? No te pierdas estas anécdotas de azafatas como mejor terapia a la hora de reírte del miedo al avión.

Escrito por: Alberto Piernas

Broma a un pasajero

Pasajeros en un avión

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Tratando de despegar por el asfalto, el 747 se detuvo abruptamente, se dio la vuelta y regresó a la puerta. Después de un retraso de dos horas, finalmente despegó. Barry, un pasajero preocupado, le preguntó al encargado: «¿Cuál era el problema?» «Al piloto le molestó un ruido que escuchó en el motor», explicó la azafata, «y nos llevó un tiempo encontrar a un nuevo piloto». El hombre se lo creyó.

(Anónimo)

Una perrita única

Perrita Golden Retriever Casey

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Durante un largo retraso en el aeropuerto de Miami, todos estaban hartos de las caras largas y el estrés de los viajeros, así que decidieron contar con una ayuda muy especial para relajarles y animar su estancia: Casey, una perrita «terapéutica» que arranca sonrisas y suspiros allá por donde va. Nadie puede resistirse a acariciarla, que es precisamente el cometido para el que la han «contratado». Este golden retriver es tan popular que tiene página de fans, tarjetas de presentación y hasta una dirección de correo electrónico para quien quiera explicarle su historia.

(Anónimo)

Love is in the air

Anillo de compromiso

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Joao Vieira quería proponerle matrimonio a mi amiga, la azafata portuguesa Vera Silva, de una manera memorable. Así que reservó el mismo vuelo en el que estábamos trabajando. Habló con el piloto y la tripulación de vuelo para poder subir al sistema de megafonía del avión y proponerle matrimonio. Poco después, ella encendió un micrófono desde el lado opuesto del avión y dijo que sí.

(Anónimo)

El mejor aliado

loro volando

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Comentaba un piloto en una entrevista que tenía un loro de apoyo emocional. Hablaba todo el tiempo y no paraba de decir: ‘por favor’ y ‘gracias’.

(Asistente de vuelo con Southwest)

¡La Madre!

Comida de avión

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Estaba sirviendo un desayuno a los pasajeros de primera clase que consistía en una tortilla, papatas, tostadas y fruta. Cuando le presenté la comida a un hombre imponente vestido con ropa elegante, éste estalló en un acento profundo y me dijo: «¡Tráeme a la madre!»

De forma comprensible, le pregunté qué quería decir con esto. Haciendo un gesto hacia la tortilla, repitió: «¡Tráeme a la madre!»

Aún sin una pista, le pedí que explicara mejor aquello de “¡La madre! ¡Tráeme a la madre!»

Finalmente, puse dos y dos juntos y me di cuenta de que estaba preguntando por la madre de los huevos de la tortilla: ¡quería un pollo!

(Kelly Schreiber)

Dientes, dientes…

Terminal de aeropuerto

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Estábamos en en pleno despegue y una señora vino desesperada hacia mí porque se dio cuenta de que se había dejado la dentadura postiza en el baño del aeropuerto. Estaba realmente preocupada porque era el Día de Acción de Gracias y se disponía a visitar a su familia, por lo que necesitaba sus dientes para comer. Pasé 10 minutos hablando con el capitán y la gente en la puerta para tratar de localizar sus dientes. Finalmente fueron encontrados, pero el avión tuvo que partir, por lo que tuvimos que enviarlos a través de FedEx. 

(Anónimo)

Con los pies en la Tierra

Zapatos

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Había dos señoras mayores que estaban sentadas, y cada vez que pasábamos caminando, parecían incómodas aunque no dijeran nada. … Fue entonces cuando investigamos. Había un hombre mayor que tenía algún tipo de fetichismo de pies o fascinación con los pies de estas dos señoras, por lo que se había metido debajo de su asiento y no podíamos verlo. Solo estaba besando sus pies y haciéndoles cosquillas.

(Merav Richter)

¿Qué te han parecido estas anécdotas de azafata? ¿Tienes alguna experiencia a bordo de un avión que te gustaría compartir con nosotros?

¿Quieres que te diseñemos un viaje exclusivo al Subcontinente Indio?

 

 

 

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