
Las coloridas calles de Valladolid. © Travel & Photography
Considerada como una de las ciudades coloniales más importantes de Yucatán, Valladolid supone un colorido paseo por la historia.
Por Alberto Piernas

Los banderines de papel evocan las postales más coloridas. © Travel Mex
Alguien abandona la tienda de abarrotes mientras el aire trae aromas a maíz y copal, un tipo de madera sagrada utilizada por los mayas que los yucatecos queman en las puertas de sus negocios para atraer la buena suerte. El color rosa dialoga con el verde y el azul, y la historia se presta a ser leída con los pies. Con nuevos sentidos.
Parada casi obligada durante cualquier itinerario por la península de Yucatán, Valladolid es una de esas ciudades cuya riqueza histórica suspira entre calles tranquilas y fachadas de tonos pastel bañadas por el sol.
Valladolid: todos los colores de Yucatán

Valladolid: un punto mágico en la península de Yucatán. © Pixabay
Conocida como la «Capital del Oriente Maya» y uno de los 111 Pueblos Mágicos de México, Valladolid supone la ciudad perfecta para todo tipo de visitas: puedes dedicar dos o tres días a recorrerla con tranquilidad y utilizarla como base para visitar Río Lagartos, Chichén Itzá, Ek’ Balam y varios cenotes cercanos. O bien recorrerla durante unas horas de camino a la ciudad de Mérida o las playas de la Riviera Maya. Valladolid es de esas ciudades caídas en gracia. El punto mágico de una península donde siempre hay mucho que hacer y que conviene visitar con itinerarios holgados para descubrir todos sus secretos.
La actual Valladolid fue fundada un 28 de mayo de 1543 por Francisco de Montejo tras la resistencia de la localidad maya de Chauac-Há, cuyos integrantes pelearon por el asentamiento en los siglos posteriores a través de episodios como la llamada Guerra de Castas. Y es que en el corazón de esta ciudad parecen encontrarse muchos mundos: las voces de la historia, los relatos locales y el susurro de los dioses a través de rituales y cenotes mágicos.

Catedral de San Servacio, en Valladolid. © Travel Mex
Sin embargo, antes de darnos el ansiado chapuzón, Valladolid bien se merece una visita por sus principales gemas culturales. Un buen ejemplo lo encontramos en el antiguo monasterio de San Bernardino de Siena y la catedral de San Servacio, construida a partir de una antigua pirámide maya y donde cada año los visitantes recorren la Calzada de los Frailes para sucumbir a las esperadas Noches de Valladolid, entre luces y proyecciones de su historia. Los dos principales bastiones de un centro urbano donde la magia se percibe como en otros pocos lugares de México.
Emblemas culturales que se asoman a la Plaza Francisco Cartón Rosado, donde los habitantes se reúnen en torno a la fuente conocida como La Mestiza, uno de los pulmones de la ciudad. El perfecto punto de partida para conocer iglesias como La Candelaria, de estilo colonial en un intenso rojo, o la Iglesia de Santa Ana, pintada en color amarillo.

Interior del monasterio de San Bernardino de Siena. @talleratmosfera
Si quieres obtener una perspectiva rápida y colorida de la historia de Valladolid, nada mejor que dejarse caer por los cuatro murales al óleo del piso superior del Palacio Municipal, construido en el siglo XVI.
Y si aprieta el calor, Valladolid es también una buena ciudad para sumergirse en los cenotes, antiguas pozas sagradas donde los mayas realizaban sus sacrificios y convertidos hoy en refrescantes refugios excavados en el trópico yucateco. Muchos de estos cenotes pertenecen a haciendas locales, una buena oportunidad para darse un baño y enlazar con una comida en el jardín de la residencia.

Cenota Zací. © Descubriendo Cenotes
Entre los cenotes que puedes visitar desde Valladolid encontramos Zací, en pleno centro de la ciudad. Si prefieres explorar los alrededores, el exuberante Cenote Palomitas es uno de los más recomendables, además del Cenote Suytun, famoso por el rayo de luz que penetra en el interior de la caverna, aunque es el más masificado debido a su plataforma, la más codiciada por los instagrammers.
A su vez, los mercados de Valladolid también se convierten en perfectos aliados para descubrir la identidad de la ciudad. En el Mercado Municipal Donato Bates te sumergirás en las sensaciones que evocan sus acuarelas de frutas, las flores utilizadas en los altares o productos gastronómicos que conforman los platillos más deliciosos de Valladolid.

Cochinita pibil, un clásico en Yucatán. © Masienda
Entre las propuestas gustativas, las cuales combinan las técnicas mayas ancestrales con las influencias coloniales, no te puedes perder el delicioso escabeche oriental, inspirado en el escabeche «español» y que aquí emplea base de pavo o pollo marinado en vinagre, cilantro, sal, pimienta, comino y otras especias.
Y los sabrosos lomitos de Valladolid, cocinados en salsa de tomate; la tradicional longaniza vallisoletana, o la sopa de lima. Por supuesto, tampoco puede faltar la cochinita pibil. Un clásico a base de porciones de cerdo marinado en achiote y naranja agria posteriormente envuelta en hojas de plátano cocinadas en un horno bajo tierra.

Estampa de Valladolid.© Alberto Piernas
Son los sabores icónicos de una gastronomía que supone la perfecta extensión de una ciudad donde cada rincón revela una estampa para los sentidos. Lo volverás a experimentar al perderte entre los colores pastel de la Calzada de los Frailes, en la mirada de la mujer local que vende tacos frente a un portal histórico, o el comerciante que vuelve a encender el copal en la entrada de un negocio.
Las muchas caras de un punto mágico al que apuntan todas las brújulas de Yucatán.
¿Te gustaría visitar Valladolid durante tu próximo viaje a México?