Dalits. La revolución de los ‘intocables’

Con toda seguridad los verás en tu viaje a India. Ocupan los oficios considerados más bajos: limpiar las aceras, baños o pozos sépticos, recoger basuras, realizar trabajos de artesanía con restos animales (cuero, por ejemplo), incineración de cadáveres, etc. Se ocupan en general de todas aquellas labores que implican un contacto físico con sangre, excrementos y otras “corrupciones” del cuerpo.

Niño de la calle en Mumbai

Foto: David Martín Díaz (Mumbai, 2008)



Pertenecen a los grupos sociales más pobres y discriminados de la comunidad india, tanto que incluso quedan fuera del sistema de castas. Desde hace siglos se les considera impuros y han sido excluidos y aislados del resto de la sociedad. Se suponía que su simple sombra contaminaba a las clases superiores. Un estigma que les acompaña desde el nacimiento y del que difícilmente se pueden liberar. Cobran los salarios más miserables por los peores trabajos, son el colectivo que arrastra mayores tasas de analfabetismo y acumulan las peores estadísticas en los índices de desarrollo del subcontinente.

Son los anteriormente llamados ‘intocables’, unos 170 millones de personas en todo el país.

Pero ese es un término en desuso, vetado por la propia Constitución India desde 1950, que prohíbe expresamente la discriminación de castas, y algunas otras leyes específicas posteriores.
Desde entonces, especialmente en las últimas décadas, se hacen llamar ‘dalits’.

La palabra ‘dalit’ significa ‘oprimido’, y es la denominación que los movimientos de ‘intocables’ utiliza como bandera para exigir el cumplimiento de sus derechos. Gandhi, en su día, fue uno de sus grandes defensores, y actualmente existen distintas organizaciones, a menudo formadas por ellos mismos, para denunciar su situación y avanzar en mejorarla.

Bandera Dalit

El elefante blanco sobre fondo azul es un símbolo típico de la lucha Dalit contra la discriminación

La mayoría de los dalits acaba renegando del hinduismo para adoptar una religión que les acepte en igualdad, generalmente el budismo o el sijismo.
Y es que son muchas las discriminaciones a las que tienen que enfrentarse, en una especie de apartheid oculto y por tanto difícil de combatir. Desde impedirles tomar asientos en restaurantes o lugares públicos, utilizar los mismos platos, prohibirles entrar a templos religiosos o zonas comunes de aldeas y pueblos, aulas separadas para los niños y niñas o la propia práctica de la prostitución de las devadasis, ya tratado en este blog. Además, suelen ser objeto de vejaciones, humillaciones y otras formas de la violencia.

Es una lacra a la que India se enfrenta día a día, con esforzadas campañas, proyectos, leyes y sanciones. Hay políticas de discriminación positiva, lo que en ocasiones llega a generar cierto rechazo y conflictos puntuales, debido a las plazas reservadas para ellos en universidades, escuelas o empresas, lo que evita que otras personas de otras castas puedan ocuparlas….
Es un largo camino, con avances cada día, pero no es fácil cambiar 3.000 años de tradición.
Pero las encuestas parecen ofrecer un panorama alentador y las nuevas generaciones parecen más tolerantes, abiertas y dispuestas al cambio. De hecho, algunos dalits han conseguido sobreponerse y alcanzar puestos importantes en la política nacional o local. Destaca el ejemplo de Kocheril Raman Narayanan, que en 1997 se convirtió en el primer dalit elegido presidente de la India.

Niños sonríen

Foto: Belén Serrano, 2009.


Sobre el autor:
DavidDavid Martín es colaborador de Sociedad Geográfica de las Indias. Fascinado por India, sus gentes y su diversidad, David colabora con Sociedad Geográfica de las Indias desde 2008, haciéndolo compatible con su trabajo en organizaciones como Unicef o Amnistía Internacional. Con nosotros ha dirigido la estrategia de comunicación y redes sociales hasta 2011 y actualmente colabora aportando una visión humana, transformadora y comprometida, asegurando que un viaje exclusivo y de alta calidad sea compatible con una experiencia enfocada al descubrimiento y el respeto por las personas y las costumbres locales. Para más información: [Quiénes somos]

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