La feria de camellos de Pushkar

Escrito por: Verónica Aranda

Rajastán es sin duda una de las regiones más tradicionales de la India. Árida y rural, surcada por el desierto del Thar y fronteriza con Pakistán, a medida que te adentres en ella viajarás en el tiempo. La sociedad rajastaní es muy conservadora y se rige por los antiguos códigos feudales sobre la conducta y el honor.

© Verónica Aranda

© Verónica Aranda



Entre finales de octubre y principios de noviembre, la localidad de Pushkar, al norte de Rajastán, celebra anualmente la feria de camellos. Una feria de ganado auténtica, la mayor del continente asiático, que sigue conservando su sabor medieval y muchos atractivos. Desde los primeros días van llegando camellos, caballos, pastores y tratantes de ganado, que acampan en las dunas alrededor de Pushkar. El viaje les puede haber llevado hasta tres semanas. También van apareciendo granjeros y nómadas a pie, a caballo o en carretas de bueyes. Otros prefieren llegar en tractor. Durante dos semanas la feria se llena de peregrinos, mucho de ellos ataviados con turbantes y trajes tradicionales de la región. Las cifras son sorprendentes: la población de la pequeña ciudad de Pushkar se dispara de 15.000 habitaciones a 400.000 y se pueden congregar hasta 11.000 camellos, además de caballos y ganado en general. Conviene reservar hotel con meses de antelación o dormir en alguna localidad cercana como Ajmer, que también merece una visita.

© Verónica Aranda

© Verónica Aranda

Toda una explosión de color y plasticidad donde podrás tomar las fotografías y retratos más insólitos o simplemente contemplar el bullicio. Los compradores y vendedores se reúnen en torno a los animales y hay discusiones animadas para cerrar los tratos. Los negociadores ayudan a organizar las ofertas, obteniendo un precio óptimo si el monzón ha sido bueno ese año. La feria de camellos de Pushkar representa un lugar de encuentro por excelencia. Hasta se acuerdan allí algunos matrimonios.

Además, la feria está salpicada de atracciones que no te dejarán indiferente: carreras de camellos y burros entre la algarabía de la multitud, circos rurales, espectáculos de títeres, norias, puestos de comida y de mercancías de todo tipo. Por la tarde, la gente se congrega alrededor de las hogueras para escuchar a cantantes de baladas rajastaníes y cuentacuentos. Para reponer fuerzas, nada como un zumo de caña de azúcar, de los que ofrecen en los puestos ambulantes.

© Verónica Aranda

© Verónica Aranda

La feria alcanza su punto álgido la noche del Kartik Purtina, la luna llena de octubre y noviembre, cuando los peregrinos se bañan en el lago de Pushkar, uno de los lugares sagrados de peregrinación para los hindúes. Al atardecer rodean el lago y realizan ofrendas, iluminándose las aguas con cientos de lámparas de arcilla. Cuenta la leyenda que un loto cayó accidentalmente de las manos del dios Brahma y el agua surgió de inmediato, formando el lago de Pushkar que, además, alberga el único templo que hay en la India dedicado este dios, el creador en la trilogía sagrada del hinduismo.

La feria del camello es una de las experiencias más auténticas que podrás vivir en el norte de la India. Inolvidables estampas caleidoscópicas del Rajastán más ancestral.

Responder