Viajar a Sri Lanka: Esala Perahera y el diente de Buda

Viajar a Sri Lanka: Esala Perahera y el diente de Buda
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Escrito por: Javier Galán

Con el festival de Esala Perahera llega una semana de celebraciones y bailes en la isla de Sri Lanka con los que venerar la reliquia budista.

Esala Perahera

© Charith Gunarathna

Existen en el mundo multitud de fiestas populares en las que muchas personas se movilizan para venerar el diente de Buda. Pero seguro que no como en el Esala Perahera, la fiesta veraniega de Sri Lanka, en la que todo gira en torno a un diente “montado” a lomos del último de las decenas de elefantes que caminan por las calles de Kandy una noche cuya fecha depende de la luna llena. El diente es uno de los dientes de Buda, que tras varias peripecias recaló en esta isla del Índico. La procesión que venera la reliquia budista es el acontecimiento central de una semana de festejos, bailes, colores, fuego, sabores, multitudes y olores. Esala Perahera vendría a significar la procesión del mes Esala, que en el calendario cingalés correspondería con parte de nuestro julio y agosto.

Esala Perahera

© Charith Gunarathna

La historia que hay tras esta celebración comienza con la muerte de Sidarta Gautama. Su cuerpo fue incinerado y las cenizas y algunas partes salvadas de la cremación fueron transportadas por el mundo, lo que dio lugar a la construcción de templos que albergaron estas reliquias. Uno de los más llamativos se encuentra en Sri Lanka.

Se cree que fue el destino quien llevó uno de los dientes de Buda, concretamente, el canino izquierdo. Cuenta la leyenda que fueron el príncipe Danta y la princesa Hemamala los que se arriesgaron por conseguir que esta reliquia saliese de India para acabar en Sri Lanka alrededor del siglo IV antes de Cristo. ¿Cómo lo consiguieron? Ocultándolo en el peinado de la princesa durante una travesía que los llevó a la isla asiática. Siglos después, tras varios vaivenes del canino por el mundo (o no, si escuchamos y nos fiamos de sus guardianes históricos), parece que la determinación de construir un templo para protegerlo por fin caló en sus gobernantes. Llamado Sri Dalada Maligawa, sus blancas paredes se levantan en la ciudad sagrada de Kandy, en el centro de la isla. Y en verano, en su luna llena, se convierte en el centro de celebraciones en la Esala Perahera.

Esala Perahera

© Amila Tennakoon

La reliquia, que apenas supera los dos centímetros, se mantiene allí tan protegida como visitada. Aunque su vista estuvo reservada al monarca hasta el siglo XVIII, desde aquel momento éste decidió mostrársela a su pueblo. Desde entonces la procesión a lomos del elefante más fornido de los que habitan la isla es un motivo de peregrinación que culmina con la noche en la que el diente sale a las calles de Kandy. Guardado bajo un baldaquín y en un cofre, el diente venerado por miles de personas a lo largo del año en el templo sale sobre el elefante engalanado de sedas.

Esala Perahera

Ⓒ Daniel Liabeuf

Precedido por decenas de elefantes, bailarines, porta-antorchas, malabaristas, percusionistas y público en general, miles y miles de personas componen el desfile del color y de la luz, y se agolpan en los laterales para celebrar que esa reliquia se encuentra en esta parte del mundo.

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Comentarios

  1. Antonio

    Estuve ahí mismo. Estuve en las ceremonias dentro del templo. Impresionante. Kandi es un lugar para vivir una temporada.
    Antonio

  2. SGI Autor

    Hola Ana María, muchas gracias por su comentario, en su correo encontrará más información. Saludos

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