
El primer elefante mecánico de India, en 2023. © Alberto Piernas
Hace ya tres años desde que conocimos a Rajkumar, el custodio de un recién llegado a la localidad de Thrissur, en Kerala: Irinjadapilly Sree Krishna, un elefante que, a diferencia de sus semejantes, fue fabricado, en lugar de nacer. Hierro en lugar de piel, pero misma trompa, ojos, intenciones. Como un necesario renacer.
Irinjadapilly había llegado a Kerala por encargo de la familia propietaria de un templo donde, como en otros muchos, se celebra el evento conocido como Nadayiruthal. Un ritual en el que muchos elefantes son utilizados como ofrendas a los dioses. Largas cabalgatas que implican, en la mayoría de ocasiones, el encierro y sometimiento de estos animales. De hecho, según fuentes de Wildlife SOS, hasta 2600 elefantes cautivos de India participan en estas ceremonias.
Este primer elefante fue donado por PETA y la actriz Parvathi Menon en 2023 pero, como bien sentenció Rajlkumar, vendrían más. Muchos más.
Elefantes mecánicos de India: construir, para proteger la vida

Rajkumar nos envía esta foto de los nuevos recién llegados.
Tras la llegada del primer elefante mecánico a India, diversos artesanos locales se han puesto manos a la obra para incrementar la «manada». Desde el interior de modestos talleres en Kerala, estos elefantes se ensamblan pieza a pieza a partir de diversas técnicas. Un meticuloso proceso que consiste en montar cuerpos de fibra de vidrio sobre estructuras de hierro, incorporando motores que permiten el movimiento. Cada elefante puede pesar hasta 800 kilos y superar los 3 metros de altura.
Elefantes cuyo aspecto físico puede confundir, ya que al igual que sus semejantes levantan la trompa suavemente, cierran los ojos, mueven las orejas y representan parte del comportamiento de los animales originales. Sin embargo, la única diferencia visible la encontramos en el soporte de la construcción, un carro de ruedas que permite transportar al elefante y alimentarlo con generadores durante las celebraciones.

La mentalidad respecto a la tradición va cambiando en India. © The Better India
Cada unidad cuesta a partir de 500.000 rupias (unos 5 lakh) y tarda semanas en completarse. En cualquier caso, la producción sigue siendo limitada; ya que solo se fabrican unos pocos al mes, pero la demanda está creciendo. Los pedidos ya no llegan solo desde India, sino también de grupos internacionales de espectáculos que se adaptan a leyes más estrictas de bienestar animal. En total, se estima que hasta ahora casi 30 elefantes mecánicos han sido repartidos por todo el sur de India.
Esta buena noticia llega para reinventar una situación para muchos elefantes en India que sufren por culpa de las cadenas de la tradición. Algunos de ellos son separados de sus madres a una edad temprana y entrenados mediante métodos diseñados para imponer obediencia ante el ritual. De hecho, muchos pasan largas horas encadenados y expuestos a entornos ruidosos que los desestabilizan.

Esta iniciativa promueve la libertad de los elefants en lugar de su cautiverio enfocado a la celebración de rituales. © pixabay
Por otra parte, esta iniciativa está transformando el turismo: por ejemplo, en Kerala ya encontramos un safari con elefantes mecánicos introducidos en un parque de mariposas. Además, este hito aporta otras ventajas, ya que no es necesario alimentarlos ni requieren de cuidados médicos.