Carta al regreso del viaje con Sociedad Geográfica de las Indias

Por: Belén

Amigos queridos:

¿Qué puedo deciros si aún estoy embriagada de sensaciones y sentimientos; si aún no me he repuesto de la explosión de vida, color y sonido, del caos y el orden védico?

Si algo he aprendido a lo largo de los años, es que no hay que esperar nada extraordinario de la vida, sólo hay que dejarse llevar, hacer lo que uno crea justo y honesto, y lo que tenga que ocurrir, llegará, sin forzarlo.

Descubrí India muy joven, aunque no pude empezar a viajar allí hasta más tarde, cuando pude disponer de tiempo (¡¡y dinero!!) para hacerlo a mi gusto.

Me gusta viajar sola, pues para mí es la mejor forma de integrarse en el país, de deshacerse de los pre-juicios y modos occidentales, de sumergirse en la cultura, las formas y el devenir del tiempo allí, de hablar con la gente mirándoles a los ojos, y de dejarse llevar por la indolencia.

Y no encontraba nadie que entendiera mis deseos y que me facilitara los viajes tan especiales que siempre pretendo.

Hasta que el azar (¿karma, quizá?) me condujo a vosotros hace un año y medio.

Y ya estoy tranquila: vosotros no sólo amáis India tanto como yo, sino que además disponéis del ingenio, los medios y la gran profesionalidad para hacer realidad sueños como los míos.

Barca en Varanasi

Este segundo viaje con vosotros (¡cómo olvidar el primero, en el que hicísteis que mi madre pudiera volver a revivir tiempos pasados tan felices!) lo necesitaba más que el aire que respiro, pues la vorágine del día a día y las obligaciones no me permitían estar conmigo misma, tener tiempo para la introspección y el sosiego, para no hacer nada y simplemente contemplar y agradecer lo que soy.

Habéis conseguido no sólo que todo funcionase con precisión relojera suiza, sino que haya podido relajarme desde el momento en que pisé el avión de salida de Madrid, pues sé que os tenía detrás en todo momento, como una madre vigilante, y no tenía que preocuparme nada más que de sentir.

Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias.

Gracias por vuestra calidez, vuestra paciencia conmigo y por haberme hecho pasar dos semanas que permanecerán por siempre entre los recuerdos más preciosos de mi vida.

Gracias por vuestra amistad (que valoro muchísimo y que correspondo con el alma) y vuestra generosidad.

Estaré siempre aquí para lo que necesitéis.

Con todo mi cariño y mi amistad.

Belén.

*Sociedad Geográfica de las Indias cuenta con la autorización de Belén  para la publicación de su carta de agradecimiento.

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