Y pensar que me lo quería perder…

Por: Olivia Luengo.

Una vez en casa, (aunque no del todo porque parte del corazón se quedará para siempre en India), quería escribirte para comentarte alguna cosa del viaje.

Yo he venido encantada. Es verdad que viajaba sin apenas expectativas en un circuito que yo no había diseñado, que me había encontrado hecho y al que no me creía con derecho a poner ninguna pega. Los lugares que hemos visitado me han parecido dignos de ser conocidos, si bien quizás yo me lo hubiera tomado con algo más de calma, a lo mejor permanecer en algún lugar un poco más de tiempo para poder respirar más profundamente el aire de ese increíble pais.

Han sido muchas horas de autobús, que a mí me han resultado muy interesantes, ver India en sus carreteras a cuarenta por hora te permite conocer paisajes, pueblos, incluso gentes a las que descubres en sus faenas diarias en los arrozales, lavando la ropa en los ríos, a las puertas de sus casas o en las plantaciones de té. Ha habido algunas personas que lo han pasado mal porque se mareaban en la carretera, no sé si sabían de lo largo (en el tiempo) de los trayectos, pero para futuros viajeros quizás sería algo que deberíais advertir más.

Pastor de búfalas en la India rural

Foto por Álvaro Maldonado, Sociedad Geográfica de las Indias



Los hoteles han sido prácticamente perfectos, ninguna pega.

Con respecto a los guías locales, la mayoría han sido encantadores, sobre todo el de Calcuta. Nuestro conductor principal (el que nos ha acompañado la mayor parte del viaje) y su retrovisor (así es como llamábamos al hombre que lo acompañaba) han resultado estupendos y sinceramente creo que les debemos la vida después de ver desde el primer asiento del autobús cómo es el tráfico en India.

Una sola pega: a la guía local de Madurai no sé como calificarla. Os cuento, le preguntamos por una tienda para comprar sarees e inmediatamente se ofreció a llevárnoslos al hotel. Le dijimos que no, que preferíamos ver más variedad, pero ella insistió. Nos llevó unos cuantos sarees a una de las habitaciones pidiéndonos que fuéramos discretas, al final le compramos casi todos (5 ó 6) a bastante buen precio. Al dia siguiente y con mejor luz comprobamos que eran todos usados. Vamos, que la espabilada nos colocó toda la trapería de la familia y renovaron vestuario a nuestro cargo. No pasa de ser una anécdota más que ahora recordamos y nos hace gracia pero no deja de ser un comportamiento muy feo.

En cuanto al guía que nos ha acompañado todo el viaje habría que darle una mención honorífica a la paciencia infinita. Los pequeños fallos que le hemos podido encontrar creo que son solo achacables a su juventud, pero nunca a su mala voluntad. Ha mantenido la calma en situaciones que rozaban lo surrealista, conservando siempre la sonrisa a pesar de que algun compañero del grupo se lo ha hecho pasar mal responsabilizádole de cambios en los planes de viaje que en absoluto eran debidos a su voluntad o a falta de profesionalidad. Muy al contrario, ante imprevistos surgidos en el plan de viaje ha encontrado alternativas de última hora que me consta que no le ha sido fácil conseguir. Nos ha acompañado con su visión de India, personal e íntima, compartiendo con nosotros experiencias que nos han permitido conocer otro lado de la realidad de ese pais. Personalmente me ha parecido un chico majísimo.

A pesar de algún elemento discordante, el grupo ha encajado bien, hemos tenido una relación simpática, entrañable y enriquecedora. La “gente de orden” ha conseguido llenarlo todo de optimismo, positividad y ganas de aprovechar incluso los imprevistos. ¡Que sólo teníamos quince dias!

Gracias a Dios no ha habido ningún percance serio: un par de caídas sin mayores consecuencias y unas cuantas diarreas, creo que más debidas al Malarone (las pastillas para la malaria) que de tipo infeccioso, por lo breve de los episodios.

Retrato de mujer india

Foto cedida por Belén Serrano. www.belenserrano.com

El clima ha sido magnífico, nos ha acompañado de forma perfecta, hasta el punto de que nos permitió disfrutar de un breve episodio de lluvia nocturna después de la cena desde el porche de uno de los hoteles.

En definitiva, un viaje casi perfecto, con un solo defecto, el mismo del que adolecen todos: son cortos y hay que regresar.

Pero India es especial. No te das cuenta, pero se te mete en las venas como una infección, y cuando vuelves a casa sigue creciendo y la echas cada vez más de menos. Encuentras a tu España triste, gris, vacía… le falta gente… y ruido… y color… y calor… y sonrisas…

Y pensar que me lo quería perder…

Habrá que volver…

Muchas gracias por vuestra atención. Un saludo muy afectuoso.

Olivia Luengo.

 

PD. Te voy a contar algo que ha podido ser de lo que más me ha calado de todo lo que he vivido allí. De las cosas que más he disfrutado en el viaje ha sido el poder hablar con la gente, las mujeres, los niños, los estudiantes…unos incluso me hicieron una entrevista y la grabaron en el móvil… Como dice Susanita mi problema de comunicación es no poder incomunicarme… hablo hasta con las piedras.
Pues bien, en una visita a un templo me quedé casi sin verle porque me senté a charlar con una mujer que se interesó por mi vida, mi marido, mis hijos, mi trabajo… No había tenido oportunidad de ir a la escuela y su inglés era muy precario. Me invitó a ir a su casa para poder ofrecerme algo de comer. Tuve que declinar la invitación con pena porque me habría encantado aceptarla y sé que a ella le hubiera llenado de orgullo poder ofrecerme algo suyo. Cuando nos despedimos me pidió: “Cuando vuelvas a tu casa háblale a tu marido y a tus hijos de mi y cuando yo vuelva a la mia les hablaré a mi marido y a mis hijos de ti “.
Me emocionó profundamente y le dije “Buena idea, así yo me quedo un poco en India contigo y tú te vienes un poco a España conmigo”. Y sonrió como lo hacen allí, con el alma.
Es la gente lo que hace de ese pais algo tan especial.

 

*Sociedad Geográfica de las Indias cuenta con la autorización de Olivia para la publicación de su carta de agradecimiento.

>> Pulsa aquí para leer opiniones y referencias de otros viajes de clientes Sociedad Geográfica de las Indias.

Comentarios

  1. María José Alcoy

    Me ha gustado el relato, sobre todo la posdata!!! Preciosa y real

  2. ASUNCION

    HOLA OLIVIA ME GUSTA TU CARTA DE DEFINICIÓN DE INDIA ,SI ME DEJAS TE DARE UN CONSEJO POR SI ALGUN DIA VUELVES NO TOMES NADA PARA LA MALARIA NO FALLA TE PONES ENFERMO .DE LA INDIA SOLO TE DIRE FUI LA PRIMERA VEZ HACE 4 AÑOS Y ME JURE QUE VOLVERIA Y ASI FUE FUE HACE 2 AÑOS YA E VISTO CASI TODO EL NORTE Y NO DESCARTO VER EL SUR PUES ESTOY ENAMORADA DEL PAIS Y DE SU GENTE MARAVILLOSA ….

Responder