
Kuang Si Falls: sumergirse en el azul Laos. © Pixabay
Existen cascadas muy azules…y Kuang Si Falls, una de las grandes joyas naturales de Laos.

El salto de agua más alto de Kuang Si Falls es de 50 metros y suele encontrarse al final de la mayoría de itinerarios. © Laostrip
Cuando pensamos en la exuberante naturaleza asiática, puede que vengan a nosotros diversas escenas: las plantaciones de té de Sri Lanka, los arrozales de Bali o las selvas de India donde mora el tigre de Bengala. Sin embargo, pocas estampas pueden compararse a las cataratas Kuang Si, uno de los mayores emblemas de la naturaleza de Laos y ubicadas a pocos kilómetros de la ciudad de Luang Prabang.
Y tú pensaras, ¿por qué una cascada podría ser considerada una de las imágenes más bellas del continente? Por muchos motivos, pero especialmente por su azul, ese color que aquí resulta más brillante y mágico que en otros lugares.
Kuang Si Falls: azul Laos

Un paraíso a media hora de Luang Prabang. © Created 2 travel
Érase una vez un color azul que nacía del carbonato cálcico en el agua el cual, al reflejar la luz del sol, adquiría una intensidad casi surreal. Esta sería la versión «científica» del azul Kuang Si.
La historia más mitológica, hace alusión a un hombre que comenzó a cavar en un lugar de Laos hace cientos de años hasta que brotó un agua de un azul tan intenso que atrajo a un ciervo dorado, también presente en la epopeya hindú del Ramayana, y su versión laosiana, Phra Lak Phra Ram. Como anotación a pie de página, ciervo significa «kuang» en Laos. Nada queda al azar.
Y aunque hoy es imposible avistar ciervos en este lugar de Asia, aquel azul mágico aún perdura, especialmente en la temporada seca, de noviembre a abril, el momento perfecto para darse un chapuzón en estas cascadas de ensueño.
Pero ante, nos ubicamos: Kuang Si Falls es un conjunto de cascadas situadas a media hora de Luang Prabang. Esta ciudad imperdible de Laos supone el mejor refugio desde el que perderse por su colorida arquitectura, sus fastuosos templos y las vistas a un río Mekong donde se esconden los nagas, o serpientes divinas. A su vez, Luang Prabang es perfecta para realizar diversas excursiones de una mañana o un día, siendo las cascadas uno de los escenarios que no pueden faltar en ninguna ruta.

Durante la temporada de lluvias, de julio a octubre, el agua no es tan azul, pero las cascadas son igualmente espectaculares. © Alberto Piernas
Tras atravesar el pequeño pueblo que marca el umbral al paraíso, encontramos una reserva de osos asiáticos que, en opinión de este humilde servidor, no merece la entrada, ya que los animales están enjaulados. Una vez sigues avanzando entre los árboles, el sonido del agua se vuelve casi ensordecedor. Una fuerza de la naturaleza que aquí irradia una energía relajada que se libera en forma de mariposas y un color azul que comienza a inundar las pequeñas charcas que marcan el ascenso al mayor salto, de 50 metros de altura.
El agua te salpicará en varios momentos, pero siempre puedes sentarte en una de las mesas que encontrarás bajo los árboles o, en temporada seca, disfrutar de una de las playas fluviales que invitan a chapotear en ese azul eterno.
Y es que, salvo inundaciones o fuertes corrientes, las piscinas naturales de la cascada suelen estar habilitadas para el baño, salvo si hablamos de algún lugar de ofrendas o carácter sagrado.

¿Un chapuzón en Kuang Si Falls? © Passports and Stamps
Además, el espacio está muy bien mantenidos por los locales, que cobran una tarifa, y encontramos pasarelas y puentes donde avistar las caídas de agua desde diferentes perspectivas.
Un laberinto que atraviesa una selva donde este azul prístino que emerge al mundo en los días más soleados parece evocar la llamada de lo sagrado. De un ciervo dorado que, desde algún lugar, protege uno de los grandes milagros de la naturaleza asiática.
¿Te gustaría visitar las Kuang Si Falls durante tu próximo viaje a Laos?