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Los puentes colgantes de Bután suponen iconos que transforman cualquier aventura por el país de la felicidad en una inmersión inspiradora y espiritual.
Por Alberto Piernas

La aventura de surcar Bután. © Young pioneer
La arquitectura nunca ha dejado de ser el reflejo de un territorio o un modo de vida. Y en el caso de Bután, sus puentes colgantes o cubiertos suponen perfectas metáforas de la espiritualidad local. Bajo el aliento de «anicca», palabra con la que el budismo se refiere a la naturaleza cambiante del mundo, los puentes colgantes de Bután evocan ese acceso al dzong sagrado y los caprichos que solo conocen los susurros del río y el viento.
Si te encuentras en el país más feliz del mundo, no puede faltar una travesía a través de estos siguientes puentes colgantes de Bután.
Puente de Punakha

El Puente de Punakha, uno de los más icónicos de Bután. © thunder dragon tours
El puente colgante de Punakha es el más largo de Bután, con 180 metros de longitud, además de ser el más icónico de todos. Una travesía que permite una vista espectacular del río Po Chhu (río Male) y el valle mientras te envuelven los típicos banderines de colores tibetanos, todo un clásico de estos puentes. Además, disfrutarás de una brisa fresca que invita a cerrar los ojos y experimentar el movimiento de la estructura.
Tachog Lhakhang Bridge

Uno de los puentes que no puedes faltar en tu visita a Bután. © Pixabay
El puente de Tachogang, o “Templo de la Colina del Caballo Excelente”, fue concebido por el legendario Gran Constructor de Puentes de Hierro, Thangtong Gyalpo (1385–1464), un santo e ingeniero prodigioso a quien se le atribuye ser pionero al utilizar pesadas cadenas de hierro en la construcción de puentes colgantes. Concibió numerosos puentes de hierro y templos en Bután y el Tíbet en el siglo XV y, según los rumores, sus obras influyeron notablemente en los puentes colgantes que posteriormente se levantaron en Europa y Asia. Un emblemático puente tradicional de 900 años de antigüedad que fue construido originalmente en 1420, pero fue arrasado por una inundación en 1969. Por suerte, fue restaurado en 2005.
Tachogang Iron Chain Bridge

El encanto rural te espera en Bután. © Buthan Explorer
Este puente fue también construido por Thangtong Gyalpo a finales del siglo XIV, entre otros 108 puentes desplegados por todo el Tíbet y Bután. Concebido en madera y hierro, es el primer puente que se construyó en Bután y, aunque es más corto que otros puentes, su valor espiritual y arquitectónico es innegable.
Panbang Bridge

Panbang Bridge, uno de los puentes más recientes de Bután. © Explore with phub tshering
Este puente conecta numerosas aldeas de los gewogs de Goshing, Phangkhar, Ngangla y Bjoka con el resto del país. En tiempo antiguos, las personas que vivían a ambos lados del río Drangmechhu tenían que recurrir a cualquier medio a su alcance, como una humilde balsa de bambú, arriesgando sus vidas para cruzarlo. Ya en 1985, se construyó un puente colgante en honor al fallecido botánico japonés Dasho Nishioka. Sin embargo, según los aldeanos, este puente no resultaba demasiado seguro para las personas mayores ni para los niños, por lo que en 2014 se inauguró este nuevo puente, más firme y seguro.
Puente cubierto en Timbu

Una joyita cubierta en Bután. © Waltgalmarini
Un aumento desmesurado del río Raidāk en 1968 dio paso a este nuevo templo cubierto en Timbu que se amplió de 35 m a 50 m como forma de contener los caprichos fluviales. Un icono reconstruido en voladizo clásico, típico de la región del Himalaya, sin partes de acero visibles y utilizando madera local, que hoy supone uno de los escenarios más fotogénicos de Bután.
Disfruta de estos puentes colgantes durante tu próximo viaje a Bután.