Ya desde el Imperio Mogol, la capital del país se trasladaba en verano desde Delhi a un lugar más fresco. Darjeeling, Kodaikanal, Shimla y Srinagar son destinos de verano donde refugiarse en los meses más cálidos del año.
Escrito por: Enric Donate
Escrito por: Eva del Amo
El mar se convierte en la frontera mágica que enmarca tu luna de miel en Islas Maldivas. Atrás queda la emoción de la boda. El presente es un lugar que te hace sentir en el paraíso, con puestas de sol y matices del océano que quedarán grabados para siempre en tu memoria. Una felicidad que llega con la tenacidad con la que se acercan las pequeñas olas a la playa.
En el mundo hay muchos destinos paradisíacos, pero solo existen algunos privilegiados donde el paisaje describe perfectamente aquello que estás sintiendo. De ahí la importancia de escoger un hotel pensado para disfrutar del dulce momento que estás viviendo.
Románticos paseos, deliciosas cenas a la luz de las velas, camas con dosel, piscinas infinitas que se confunden con el azul del océano, y mil y un detalles dispuestos para crear sensaciones únicas. Son establecimientos hoteleros donde cada rincón parece estar pensado para que vivas sensaciones inolvidables en tu luna de miel.
Uno de esos hoteles es Kuredu Island Resort, en Lhaviyani Atoll, donde el arrecife de coral multicolor contrasta con la arena blanca y el azul turquesa del agua. A tu llegada te espera una copa de champán y los días posteriores mil y un planes. ¿Quieres una cena de langosta para dos al atardecer? Eso está hecho. ¿Te apetece un baño con delfines, salir a jugar al golf con tu pareja, navegar en un yate privado rumbo a una isla desierta o renovar tus recientes votos bajo el océano? Ningún problema.
Quienes busquen intimidad pueden decantarse por Cocoa Island by Como, donde la privacidad es un aliciente más en un viaje tan romántico como el de la luna de miel. Pero quien prefiera experiencias únicas puede decantarse por el Conrad Maldives Rangali Island, entre dos islas y con un precioso restaurante emplazado bajo el agua, que regala sensaciones inigualables.
Si buscas una villa original, puedes alojarte en Gili Lankanfushi Maldives, con preciosas casitas de madera levantadas sobre la laguna. Tal es su intimidad que el salón y el cuarto de baño se encuentran ubicados al aire libre, en pleno contacto con la naturaleza. Y si deseas sentirte alejado de cualquier mundo conocido, las Crusoe Residences son accesibles únicamente en el barco privado de cada una de ellas.
También existen hoteles con una discreta animación nocturna. Otros, proponen bungalós a ras de agua, para darse un relajante baño nada más despertarse y los hay con increíbles spas. ¿Cuál es tu plan más romántico? ¿Prefieres celebrar tu luna de miel en India? ¡Haz un combinado India Maldivas!
Escrito por: Enric Donate
Antaño los templos hindúes habían sido sede de las escuelas de danza clásicas indias. El bharatnatyam o el orissi se representaban dentro del templo en honor a los dioses. La danza ha salido del espacio sagrado, pero la música continua teniendo un papel protagonista en los templos indios. Te recomendamos cuatro lugares donde entrar en contacto con los dioses dejándote llevar por el ritmo de la música sacra india.
KIRTANA. El Templo Dorado de Amritsar es un verdadero imán. La belleza de sus muros cubiertos de oro y el fluir de los peregrinos compiten con los cantos espirituales. Tres músicos recitan los versos sagrados del Gurú Grant Sahib acompañados de la tabla y el harmonio desde la salida del sol hasta la ceremonia de cierre, con la que la copia más antigua se pone a buen recaudo para pasar la noche. El canto hipnótico se repite en todas las gurudwaras. Con todo, sentarse a disfrutar de su ritmo hipnótico al atardecer sobre el mármol del Templo Dorado no tiene parangón.
QAWWALI. Las letras de los maestros sufíes hablan de amor y de metáforas para entender esta corriente heterodoxa del Islam con una gran aceptación en India. Mediante el canto devocional se pretende llegar a Allah, aunque el sufismo está abierto a todas las religiones. Las sesiones de qawwali se celebran periódicamente en los dargah, o tumbas de los santones sufíes, edificios de arquitectura mogol de una belleza conmovedora. Un grupo de músicos cantan las letras de amor de forma improvisada mientras los fieles, a la puerta del dargah, escuchan atentos. La tumba de Fateh en el complejo palaciego de Fatehpur Sikri es el escenario perfecto para escucharlo en un marco incomparable.
CÁNTICO TIBETANO. El recitado de mantras de los monjes tibetanos está muy presente en las localidades del Himalaya. Los monasterios de Dharamsala son un fiel reflejo de las prácticas ancestrales de esta forma original de budismo que lidera el Dalai Lama. El Dalai Lama tiene su residencia oficial y su monasterio en la pequeña localidad montañosa de McLeod Ganj. A su alrededor se han establecido muchas comunidades monásticas y todas ellas repiten los cánticos y no es de extrañar que inviten al viajero a compartir la ceremonia tomando un té.
CANTOS BHAKTI. En el hinduismo, todo gira alrededor de la música. No es extraño encontrarse música en los templos, especialmente en los de Krishna, donde grupos de mujeres se encuentran para celebrar al dios. En Udaipur, el famoso templo de Jagdish siempre congrega a fieles que cantan a Vishnú hacia el mediodía. En los ghats, escaleras para el baño ritual que entran al río Ganges en Rishikesh o Benarés podrás asistir a un verdadero concierto que nos acerca a los dioses durante el aarti, o ceremonia del atardecer. El bhakti es una práctica que enfatiza el amor del devoto hacia Dios mediante la música, por lo que los fieles participan activamente. No dudes en unirte, serás bienvenido.
Escrito por: Eva del Amo
Hay muchas posibilidades de conocer en profundidad un país, pero una de las más gratificantes es recorrerlo andando, lo que te ofrece la oportunidad de olvidarte del reloj y simplemente disfrutar de sus paisajes, sus gentes, sus costumbres y tradiciones, y en definitiva, de su esencia.
Los amantes del senderismo en Bután tienen ante sí enormes posibilidades. Los senderos atraviesan tranquilos pueblecitos y llegan a monasterios milenarios, surcando bosques y valles sagrados. La recompensa de hacer senderismo en Bután no es el destino al que se encaminan nuestros pasos, sino el viaje en sí mismo. La sonrisa de un niño cuidando los animales, el más exuberante verde que podamos imaginar y, al fondo, la ancestral vista de los imponentes picos del Himalaya, la cima del mundo dispuesta ante nuestros ojos como si fuera una auténtica postal.
Hacer senderismo en Bután es sencillo, porque existen tantas posibilidades que siempre encontraremos una cercana a nuestros gustos y necesidades. ¿Quiere dar un paseo de solo unas horas porque no está muy acostumbrado al deporte? Quizá se atreva a hacer una pequeña ruta de cinco días como complemento a su viaje por el país. O tal vez tenga una gran experiencia en senderismo y trekking y quiera realizar una ruta de senderismo al más alto nivel. Bután le ofrece todas las posibilidades, y ninguna decepciona.
Una ruta de senderismo en Bután muy corta, y adaptada a todo el mundo que tenga una mínima condición física es la que recorre los alrededores de Thimphu. La subida al monasterio de Tango se realiza a través de un camino empedrado atravesando un bosque de pinos y crisantemos, donde la espiritualidad casi se puede palpar. La llegada al monasterio permite contemplar un espectacular paisaje y disfrutar de una inconmensurable paz.
Si queremos pasar algunos días haciendo senderismo en Bután podemos optar por la ruta que une Thimphu con Paro, con una visita al monasterio de Taktsang o Tiger’s Nest, que hace equilibrios sobre la montaña, desafiando a la gravedad.
Y si somos expertos en senderismo y nos gustan las emociones fuertes, podemos realizar la legendaria Snowman’s Trek, una ruta de 25 días, considerada de alto nivel, ya que atraviesa 12 pasos de montaña de más de 4.500 metros de altura. Le esperan etapas duras, pero inolvidables, donde los grados de inclinación del sendero cortan la respiración casi tanto como los incomparables paisajes que podrá contemplar.
Si puede elegir, la mejor época para hacer senderismo en Bután es desde marzo a noviembre, excepto los meses de junio, julio y agosto, donde suele llover más frecuentemente. Póngase un calzado cómodo, y meta en la mochila la cámara de fotos y un extra de ilusión. Las fuerzas las encontrará a cada paso, cuando sea consciente de que está viviendo una experiencia única.
Escrito por: Eva del Amo
Uno de los viajes más importantes de nuestra vida es la luna de miel. Desde el primer momento tenemos claro que es algo más que unas vacaciones, que va más allá que un periodo de descanso tras el ajetreo de la boda. Queremos que en nuestro viaje de novios todo salga perfecto y que sea inolvidable. Y para que todo salga, e incluso supere, nuestras expectativas tenemos que buscar un destino que nos ofrezca todo aquello que vamos buscando.
Luna de miel en Sri Lanka es el escenario perfecto para quienes van buscando una cultura milenaria, naturaleza en estado puro, un toque de exotismo, preciosas playas e interminables paisajes, misteriosos templos, suaves y delicadas colinas o, simplemente, relax. Y todo ello alojados en preciosos hoteles, la burbuja perfecta en la que rememorar lo vivido durante todo el día y planificar lo siguiente por hacer.
La isla es un destino que capaz de ofrecernos, por si sólo, todo lo que necesitamos para un viaje de novios inolvidable, pero también puede ser la guinda perfecta a una luna de miel en India. O por qué no, el contrapunto perfecto a una luna de miel en Maldivas, o un combinado India Maldivas que contraste la embriaguez del primer destino con el completo descanso del segundo. Estando tan cerca de estos dos destinos… ¿por qué no visitar Sri Lanka y completar así el círculo del que sin duda será el viaje de vuestra vida?
Si India te permite una declaración de amor en toda regla, en Sri Lanka comienza la tranquilidad de saber que te encuentras disfrutando de momentos inolvidables. Cada día en la isla puede ser diferente, especial y único, envuelto en ese exotismo que sólo Sri Lanka puede ofrecernos. Si quieres visitar un lugar Patrimonio de la Humanidad, sólo tienes que acercarte a alguna de las ciudades sagradas y recorrer sus templos y fortificaciones para sentirte ciudadano del mundo. Si deseas comprar una joya, podrás contemplar todo el proceso, de las manos de un artesano local. Quizás quieras recorrer una finca comprobando cómo vive el elefante asiático, para terminar la jornada disfrutando de uno de los mejores tés negros que hayas probado jamás.
Sri Lanka es también una postal idílica de inmensos valles de cultivo y un placer para los sentidos a la hora de disfrutar de una gastronomía poblada de especias. El lugar perfecto para dejarte envolver por el misterio de los templos y la tranquilidad de sus playas. Y todo, absolutamente todo, al alcance de tu mano. Para que cada día sea distinto al anterior, para que una experiencia supere a la pasada. Una fotografía diferente para cada página de tu álbum, a cada cual más bonita, más intensa, más extraordinaria. Para que cuando echéis la vista atrás vuestra sonrisa abarque todos y cada uno de los momentos que vivisteis en Sri Lanka.
Escrito por: Javier Galán
Hay ocasiones en las que vas a cierta habitación de tu casa y mientras cierras los ojos piensas en el desastre que has dejado montado. O tú, o tu perro, o tus hijos, o tus sobrinos, o tu pareja… pues uniendo una noche de desenfreno de todos ellos juntos en tu casa, ni a posta serían capaces de organizar el revoltijo que se puede encontrar en un mercadillo de Mumbai.
Concretamente en el Chor Bazaar, un barrio completo que dedica sus calles a agolpar cachivaches, esculturas, tallas, piedras, souvenirs, lámparas, maquinaria, autómatas, motos, trozos de metal, algún puesto de comida por ahí perdido, muebles victorianos, figuras de pésimo plástico, móviles, carteles de películas de Bollywood… seguir enumerando es inútil, pues lo más probable es que en un primer vistazo ya se encuentre algo que ni se imaginaba. Y eso que está en Asia, un mercadillo con tamaño de continente.
Dice quien visitó este bazar en los noventa y hace poco que ya no es igual. Que antaño se encontraban auténticas rarezas en bastantes tiendas; que era posible hacerse con una ganga de pieza de arte colonial con un poco de suerte, saber hacer y regateo. Pero ya sabemos todos que los tiempos ahí fuera han cambiado, y que todo el mundo sabe de la otra parte del mundo. El nivel económico indio ha crecido, con ello la cultura y, menos mal, la capacidad de apreciar el valor de los objetos antiguos.
Por eso actualmente encontrar algo realmente bueno es en el fondo toda una lotería. Ni aun siendo alguien que haya estudiado durante años el arte de la dinastía Chola del siglo XI, por poner un ejemplo, sería capaz de encontrar algo a la primera y sin dudas entre el sinfín de tiendas que se extienden en los márgenes de la calle Mutton.
Para hacerse una idea de lo complicado que puede resultar, se puede tener en cuenta que los objetos que acaban en muchas de las tiendas provienen de embargos. Y esas colecciones reposan junto a trabajadores que están en medio de la calle despiezando automóviles enteros con un martillo. Desde luego, si lo que de verdad se desea es arte antiguo y se está dispuesto a pagar por él, este no es el lugar. No queda otra que acercarse a una tienda de antigüedades reconocida, preguntando por ella a alguien de confianza como tu guía acompañante en India.
Pero ¿la búsqueda no es acaso parte de la satisfacción de encontrar algo único y valioso? Rebuscar antigüedades caminando por calles de barro y arena, regatear cada rupia sin saber nunca si el rango de precios que se maneja te está dejando parecer o tonto o muy tonto, o en realidad sabes más que el vendedor y esa pieza que él considera basura por desconocimiento realmente oculta algo. Mira que sería raro, por otra parte. Desde luego, puede que no salgas de allí con una exquisita pieza de bric-à-brac; o sí. Pero de lo que no hay duda es de que te llevarás contigo un poquito más de conocimiento de cómo funcionan los seres humanos.