El sari rojo

El Sari Rojo (Seix Barral, 2008), de Javier Moro es la fascinante historia de una mujer que llegó a la India por amor y que se ha convertido en la mujer más influyente del país. Pero a la vez es la historia de una saga familiar, de una dinastía política que es a la India lo que los Kennedy son a los Estados Unidos.

El sari rojo, portada de Seix Barrall

Y es que desde Nerhu, colaborador y amigo íntimo de Mahatma Gandhi y pieza clave de la independencia de la India de la India, la historia de la familia Nerhu-Gandhi** sigue ligada y formando parte del desarrollo de los acontecimientos políticos del país.

El libro de Moro realiza un repaso de la historia reciente de India en el que destacan las figuras de Indira Gandhi y Sonia (Maíno) Gandhi. Es especialmente interesante el análisis que hace el libro sobre el proceso de “indianización” de la italiana Sonia Maíno que, enamorada de Rajiv Gandhi (nieto de Nerhu) durante la estancia de ambos en Oxford como estudiantes, abandonó Europa, su Italia natal y su familia para convertirse en una pieza fundamental de la familia más influyente de la India.

Aún hoy, Sonia Gandhi, tras ver morir asesinados a su suegra Indira y a su marido Rajiv, permanece en India y preside el Partido del Congreso y aparece ante la opinión pública y los análisis políticos como la mujer más influyente de la India, el segundo país más poblado del mundo y una de las potencias emergentes que se posiciona como uno de los países clave en las próximas décadas.

Sonia Gandhi

Sonia Gandhi

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Doscientos millones de vacas sagradas

<< (…) La veneración por la vaca se remonta a los tiempos bíblicos, en los que el destino de las tribus arias que marchaban hacia el subcontinente estaba en función de la vitalidad de sus rebaños. Así como los rabinos de la antigua Judea prohibieron a los judíos el consumo de carne de cerdo para salvarles de los estragos de la triquinosis, los sabios de la India antigua habían sacrificado la vaca para salvar de la matanza de los rebaños de los que dependía la supervivencia de sus pueblos.

Vaca presumida

Foto por David Martín. Sociedad Geográfica de las Indias

En 1947 la India poseía el rebaño más importante del mundo: doscientos millones de cabezas, cinco veces más que franceses en Francia, es decir, un bóvido por cada dos indios. Cuarenta millones de estos animales no daban ni siquiera un litro de leche al día. Otros cuarenta o cincuenta millones uncidos a los carros y los arados, servían de animales de tiro. El resto, unos cien millones de cabezas estériles e inútiles, erraban a su antojo a través de los campos y las ciudades, robando diariamente a diez millones de indios parte de su exigua pitanza. El más elemental instinto de supervivencia habría exigido la destrucción de estos animales, pero la superstición era tan tenaz que la muerte de una sola vaca continuaba siendo un crimen inexpiable para los hindúes. El propio Gandhi proclamaba que, al proteger a la vaca, el hombre protegía a toda la obra de Dios.

Este respeto idólatra inspiraba a los musulmanes la más viva repugnancia. Encontraban un maligno placer en hacer pasar ante las puertas de los templos hindúes las vacas que conducían al matadero. En el transcurso de los siglos, millares de seres humanos habían acompañado a estos animales a la muerte, víctimas de los sangrientos disturbios que seguían inevitablemente a tales provocaciones. (…) >>

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Esta noche, la libertad.
De Dominique Lapierre y Larry Collins.

Mudras, cuando las manos hablan

Siempre he pensado que las manos pueden decir muchas cosas. Es más, tengo que admitir que lo primero que hago cuando conozco a alguien es fijarme en sus manos. En India el lenguaje gestual de las manos tiene una importancia crucial. Su iconografía está plagada de alusiones a determinados gestos y posiciones de las manos que se conocen con el nombre de hasta mudras.

Mudras de las manos

«Hasta mudras«, gestos de las manos.
Los hasta mudras, o mudras de las manos, pueden representar plásticamente determinados estados o procesos de conciencia, a la vez que pueden conducir al estado de conciencia que simbolizan. Aunque el número total de mudras es incierto, el hinduismo considera que hay 24 básicos, cada uno de los cuales posee una cualidad específica.
Doblando, cruzando, estirando y juntando los dedos y las manos, el cuerpo puede establecer una vía de comunicación directa con la mente. Así, hay mudras que favorecen la meditación y amplifican la consciencia.
En disciplinas como el yoga, los mudras, junto con los asanas (posturas corporales), son una herramienta fundamental. Dentro de artes escénicas tradicionales, como el teatro kathakali o la danza solista bharata natyam, los hasta mudras interpretan uno de los papeles principales.

Otros mudras.
Además de los mudras de las manos («hasta mudras»), existen otros que se realizan con diferentes partes del cuerpo o que combinan varias de éstas. Los «mana mudras» son mudras de cabeza. Su práctica implica el uso de ojos, oídos, nariz, lengua y labios. Los «adhara mudras», o mudras del perineo, redirigen el prana (energía vital) desde los centros inferiores hacia el cerebro. Otros, como los «kaya mudras», mudras posturales, utilizan posturas físicas combinadas con la respiración y la concentración.

El fundamento científico.
En términos científicos, los mudras proveen un camino para acceder a los reflejos inconscientes y primarios, hábitos y patrones instintivos que tienen su origen en áreas primitivas del cerebro, alrededor del tronco cerebral. Crean una conexión sutil, no intelectual, con esas áreas. Cada mudra establece un vínculo diferente y tiene un efecto distinto en el cuerpo, la mente y el prana.
El objetivo es crear posturas y gestos fijos y repetitivos que ayudan al practicante a deshacerse de patrones instintivos y llegar a una consciencia más refinada.

Tres mudras sencillos:

Dhyana mudra.
Es el gesto de la meditación y la concentración. En este mudra, el dorso de la mano derecha descansa en la palma de la izquierda de tal manera que las puntas de los pulgares se tocan ligeramente. Las manos descansan en el regazo.

Vitarka Mudra.
Es el gesto de la enseñanza. La mano derecha está a la altura del hombro, con las puntas de los dedos pulgar e índice formando un círculo. En una variante de este gesto de la enseñanza, la mano izquierda se apoya en el regazo con la palma hacia arriba.

Anjali mudra (o Namaskara mudra).
Es el gesto del saludo y la veneración y, probablemente, el más antiguo de todos los mudras. También es el gesto habitual de saludo en India. En él las palmas se mantienen unidas a nivel del pecho.

Los 3 mudras


Sobre la autora:
NonaNona Rubio es colaboradora de Sociedad Geográfica de las Indias. Le apasiona viajar y nos cuenta historias que hablan de un país inabarcable con el que hay que ser paciente si lo que pretendemos es conocerlo por dentro. Para más información: [Quiénes somos]

Qawwali, el arte religioso musical

Bucear en las profundidades de la música más sagrada, profunda e insondable es bucear en la historia de su emperador: Nusrat Fateh Ali Khan, el hombre que dio a conocer el qawwali al mundo entero.

qawwali

El qawwali es un tipo de música religiosa tradicional originaria de la India islámica. En esencia es producto de la musicalización de la poesía de los maestros sufíes (rama mística y utópica del islam). Su práctica e impartición religiosa no niega la participación a otras doctrinas, como el sijismo o el hinduismo.

Su conformación musical se basa en el sistema del raga indio, y su estructura se compone de tres partes que incluyen recitados de textos sagrados, instrumentalización y canto devocional. El qawwali es recitado principalmente en hindi, panyabí, urdú y árabe. El ensamble qawwali puede estar conformado por uno o más armonios, percusiones (dholak y tabla) y un cordófono denominado tambura. Pero lo que de verdad caracteriza a esta música es el canto, uno de los más complejos que existen y que alcanzó su máxima expresión con el cantautor pakistaní Nusrat Fateh Ali Khan.

Nusrat Fateh Ali Khan (1965-1997).
Nació en el seno de una familia del Punjab que se instaló en Pakistán en 1947. Su padre, Maula Baksh Khan, intérprete de música clásica y de qawwali, lo inició en esta doctrina siguiendo una tradición familiar de más de 600 años. Pronto aprendió a tocar los instrumentos indios tradicionales y a dominar millares de versos de la tradición punjabi, urdu, árabe y persa. Pero su aportación al qawwali fue más allá. Su obra revela su sincretismo con distintos géneros y artistas internacionales, entre ellos el británico Peter Gabriel, quien lo fichó en su discográfica Real World con la que publicó 5 álbumes de qawwali.

Nusrat también traslado su legado a la gran pantalla. Grabó bandas sonoras para algunas producciones made in Bollywood, como “Aur Pyaar Ho Gaya” de Rahul Rawail o “Kachche Dhaage” de Milan Luthria.
En occidente musicó películas como “Last Temptation of Christ” (La última tentación de Cristo) de Martin Scorsese y “Dead Man Walking” (Pena de muerte) de Tim Robbins. En esta última colaboró con Eddie Vedder, vocalista de Pearl Jam. En “Natural Born Killers” (Asesinos Natos) de Oliver Stone, también se puede escuchar alguno de sus temas, entre ellos “Taboo” que interpreta junto a Peter Gabriel. Sin embargo, él mismo comentaría en alguna ocasión que nunca aprobó que su música fuese incluida en la banda sonora del film de Scorsese, ya que su argumento no comulgaba con los valores propios del sufismo.

Nusrat Fateh Ali Khan murió en Londres en agosto de 1997 víctima de una complicación cardíaca.

Dos esenciales de Nusrat Fateh Ali Khan:

Un documental: Voice From Heaven
Este documental de Giuseppe Asaro muestra fragmentos de algunas de las mejores actuaciones de Nusrat Fateh Ali Khan y entrevistas realizadas a amigos, artistas y productores con los que colaboró, entre ellos Rick Rubin, Michael Brook, Sagoo Bally y Asian Dub Foundation. Se grabó entre Pakistán, India, Canada y Estados Unidos.

Una canción: Face Of Love
Es la canción que grabó con Eddie Vedder, vocalista, compositor y líder del grupo Pearl Jam, para la banda sonora de “Dead Man Walking” (Pena de muerte). En este vídeo vemos a Eddie Vedder junto a Rahat Fateh Ali Khan, sobrino de Nusrat.


Sobre la autora:
NonaNona Rubio es colaboradora de Sociedad Geográfica de las Indias. Le apasiona viajar y nos cuenta historias que hablan de un país inabarcable con el que hay que ser paciente si lo que pretendemos es conocerlo por dentro. Para más información: [Quiénes somos]

Conociendo a Dilip Metha y su documental ‘The Forgotten Woman’

En India es dificil encontrar a alguien que no conozca a los Metha. Es como intentar encontrar en España a Penélope Cruz y Javier Barden… La única diferencia es que su relación no es simplemente de amor, sino de sangre.

Dilip y Deepa Metha son hermanos que no sólo comparten familia, sino trabajo y lo que es más… ideales.

Deepa Metha es una de las directoras de cine con mas renombre en la India y prueba de ello son los premios y galardones obtenidos tanto dentro como fuera de su país por películas como la maravillosa trilogía Tierra‘, ‘Fuego‘ y ‘Agua‘. Películas hechas para remover el alma y los sentidos.
Dilip es su hermano y compañero de aventuras arriesgadas, y  también su director de fotografía y productor.
Juntos trabajan en un maravilloso tandem. Él plasma con la belleza de su fotografía las angustias del alma de su hermana. Ella escribe y produce las imágenes que él lleva en su retina.
Quizás ese sea el secreto de su trabajo: saber mostrar el equilibrio perfecto entre la crudeza hiriente de sus historias y la belleza exultante de su mensaje…
Por eso es imposible quedarse indiferente al ver cualquiera de sus películas, fotografías o documentales.

La noche que mi marido y yo aceptamos la invitación de un amigo para ir a cenar a casa de otro amigo suyo, al que no conocíamos, mis expectativas eran como las de cualquier otra noche: cena tranquila con un grupo pequeño de gente, unas copas y una noche agradable, sin más pretensiones.
Nunca imagine que esa noche sería una de las más impactantes desde que llegué a Delhi, nunca llegué ni siquiera a imaginar que podría estar hablando con Dilip Metha en el salón de su casa…

La casa de Dilip es bonita, pequeña y está escondida entre otras muchas iguales… Su interior, más espacioso de lo que podría parecer desde la calle, denota austeridad y muchas vivencias…
Una vez allí, en la sala central y mientras esperábamos a nuestro anfitrión, yo me distraje mirando las paredes: fotografías de personajes conocidos, cuadros de antepasados indios, figuras de madera, Ganesh, Krishna…, hasta que me sacó de mi abstracción una voz profunda y amable que nos preguntaba en perfecto inglés si queríamos tomar algo… Ahí estaba Dilip Metha delante de nosotros.

Nos fue saludando a los siete amigos uno a uno, a las chicas con dos besos (raro en la India) y a los chicos con un fuerte apretón de manos. Luego empezó una charla distendida y superficial, ahí mismo, todos de pie, diciendo de donde éramos, el tiempo que llevábamos en India, preguntas y respuestas habituales cuando conoces a alguien por primera vez.
Luego su esposa que se unió al grupo con una gran sonrisa, como si fuéramos amigos de toda la vida. ¡Todavía me costaba creer que estaba delante de un director de cine maravilloso y de uno de los mejores fotografos y documentalistas de la India!

Hacia muy poco tiempo que mi marido y yo habíamos visto la trilogía firmada por su hermana, Deepa. Las vimos las tres de un tirón, en una sola noche. Son de esas películas que te dejan sin hablar hasta mucho rato después de pasar los títulos de crédito. Y Dilip, nuestro anfitrión, había sido el asistente de dirección en las tres películas, además del director de fotografía…  La persona capaz de plasmar con imágenes, con luces y sombras, lo mejor y lo peor de la India con una sinceridad aplastante y una belleza abrumadora.

Poco a poco la conversación se fue haciendo más amena y nos fuimos acomodando en un saloncito no muy grande pero sí muy acogedor, lleno de sofás alrededor de una gran pantalla de televisión. A la derecha de la televisión había fotografías inéditas de Michael Jackson, tomadas por Dilip durante una de las muchas estancias que pasó con él en su casa. Le pregunté por ellas y me contestó que eran fotos “personales”, que ése era “el verdadero Michael Jackson”, no el personaje, y que eran las fotos que le permitían  recordar a un amigo tal y como era.

Después Dilip apagó las luces y nos puso el documental “The Forgotten Woman” (“La mujer olvidada”). Dilip se levantó despacio y salió sigilosamente del salón, dejándonos allí a nosotros absortos y sumergidos en el drama real y brutal de las viudas en la India.
No os contaré aquí la belleza y la dureza de sus imágenes, ni la tristeza y la rabia que pueden provocar. Espero que podáis tener la ocasión de verlas vosotros mismos y podáis experimentar en primera persona las contradicciones de esta India tan sorprendente. A continuación, el trailer:

El documental terminó y todos permanecimos a oscuras y en silencio, supongo que cada uno sumergido en sus propios pensamientos y sentimientos.
No recuerdo cuánto tiempo estuvimos así, sólo que de repente Dilip estaba otra vez allí, sentado al lado de la televisión con una gran sonrisa en los labios y mirándonos también en silencio. En ese momento pensé, esta satisfecho con lo que reflejan nuestros rostros: confusión, tristeza, indignación, impotencia…

Inmediatamente empezó a acribillarnos a preguntas sobre qué nos había parecido, qué pensábamos, cómo nos sentíamos… ¡Como si necesitara nuestra opinión para confirmar lo que ya miles de personas habían dicho antes que nosotros, lo que la critica más experta opinaba, lo que confirmaban los premios recibidos en todo el mundo!
Pero, si, increíblemente a Dilip le interesaba nuestra opinión, nuestra perspectiva del problema, nuestras “posibles soluciones”. Supongo que por eso de cuando en cuando le gusta organizar estas proyecciones privadas en su casa, para desafiar a la gente y a él mismo…

La conversación con Dilip y su mujer se prolongó hasta bien entrada la madrugada. Allí fue cuando nos explicó cómo “The Forgotten Woman” había surgido a raíz del rodaje de “Agua”, nos dijo que la situación de las viudas en India era tan impactante, abrumadora e indignante que no podía dejarse allí, en una sola película ambientada en los años 40… Había que mostrar la situación real de todas esas mujeres, unos 20 millones, el equivalente a la población de Canadá, pero hacerlo a día de hoy, sin enmascararlo en el pasado, en el siglo XXI, con todo su realismo, su crudeza y su verdad.

The Forgotten Woman

Foto: Noemi Weis

Quizás sea por eso que Dilip todavía no ha conseguido que nadie de la industria del cine en India quiera comercializar su documental en la gran pantalla. Según el, “no hay interés en ver esa realidad que hoy en día sigue ocurriendo en nuestro país, en nuestras familias. Más bien lo contrario: produce miedo el enfrentarse a los fantasmas, sobre todo cuando estos no son del pasado, sino de hoy mismo”.

Continuamos la velada entre nuestras incansables preguntas, sus inagotables anécdotas del rodaje, nuestra sorpresa y sus risas…
No sé qué me sorprendió mas de aquella noche, si la amabilidad, la humildad y la cercanía de un personaje de la talla de Dilip Metha o si su finísimo sentido del humor, su sincera franqueza  y su confiada esperanza en un cambio con el que lleva soñando décadas y que refleja en sus cientos de fotos y en sus películas.

Esa noche maravillosa en casa de Dilip Metha me permitió, gracias a su documental y a su persona, entender que la situación de las viudas en la India es sólo una de las caras de la moneda, Dilip Metha y otros muchos como él, la otra cara… Y yo me siento profundamente afortunada de poder conocer las dos.

Gracias Dilip Metha por darme la oportunidad de disfrutar de una de mis mejores noches en India y por enseñarme que la autocrítica es la mejor herramienta para la esperanza.

India, el viaje de las dos mil lenguas

India es un país de gran extensión. De punta a punta y en línea recta, hay una distancia parecida a la que hay entre Madrid y la costa de Nigeria. De lado a lado, algo así como de Barcelona a Bucarest, en Rumanía.
No es de extrañar que en tanto territorio quepan tantas lenguas, dialectos e idiomas diferentes.
Pero además India cuenta con una historia riquísima y una enorme capacidad para la asimilación de influencias manteniendo su propia identidad.

Todo ello ha permitido que hoy en India haya más de 400 lenguas y casi 2.000 dialectos. Una auténtica Torre de Babel, en un meritorio país capaz de organizarse con tal diversidad.
Como curiosidad, los billetes de banco llevan por detrás la cantidad escrita en 15 lenguas diferentes:

Billete de 100 rupias

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Sari, el vestido con más de 5.000 años de antigüedad

Aunque las mujeres indias actuales optaron hace tiempo por el estilo “punjabi” (pantalón con túnica larga), el sari sigue siendo el vestido nacional por excelencia.

La popular prenda femenina, que ya era vestida con gracia por las diosas védicas, sigue siendo, 5.000 años más tarde, una seña de identidad que comparten millones de mujeres en India. Desde abogadas a estrellas de cine, pasando por las castas más pobres, el sari, que no es otra cosa que un trozo de tela de 1 metro de ancho por 6 de largo, no entiende de distinciones.

Saris

Foto por Morgan Schmorgan (Flickr)

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