Sonrisas de Bombay

‘Sonrisas de Bombay’ es una ONG que trabaja con las comunidades más desfavorecidas de la ciudad de Bombay en las zonas de slums (barrios de chabolas) y que centra su acción en la erradicación de la pobreza, el respeto a los Derechos Humanos y la igualdad de oportunidades.
Desde la cooperación al desarrollo genera herramientas que promueven cambios estructurales y una transformación social hacia la autosuficiencia y una mejor calidad de vida de estas comunidades.

Sonrisas de bombay

(c) Sonrisas de Bombay

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Los templos de Khajuraho

Resulta sorprendente pensar que en los años 950 a 1.050, mientras Europa construía sobrias catedrales románicas y languidecía en la Edad Media, en India se construían los templos eróticos más famosos y explícitos del mundo, los templos de Khajuraho.

Khajuraho, detalle

Foto por Álvaro Maldonado, 2009

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Fatehpur Sikri, la ciudad fantasma

A mediados del siglo XVI, Akbar el Grande se había propuesto edificar una nueva ciudad para su creciente imperio. Como marcan los cánones, consultó a los profetas, astrólogos y sabios de su corte y le señalaron el lugar y el momento preciso en que debían comenzar las obras.

El lugar elegido era Sikri, un entorno no muy frondoso a 38 kilómetros de Agra, la ciudad del Taj Mahal (todavía no construido). Unos pocos años después, tras la victoria contra Gujarat, se le añadió el prefijo de Fatehpur. Fatehpur Sikri, “la Ciudad de la Victoria”.

Era una obra monumental. Para la construcción de la ciudad, concebida con el propósito de albergar la capital del Imperio Mogol, no escatimaron esfuerzos. Debía ser una demostración del poder del emperador y su séquito, una ciudad autosuficiente y con todos los servicios necesarios. Con sus murallas, su mezquita y su palacio imperial, su estanque artificial en el centro, con sus templos, sus zonas administrativas y puntos de encuentro para los habitantes.

En 1585, en pleno apogeo del lugar, el viajero inglés Ralph Fitch escribía en su diario que esta ciudad era considerablemente mayor que Londres, y más poblada.

Vista de Fatehpur Sikri

Sin embargo, algo falló. Nadie había tenido en cuenta las fuertes sequías periódicas que asolan la zona. Y no se halló la forma de llevar agua a tan imponente emplazamiento.

Fue abandonada solamente 17 años después de haberla acabado.
Y así quedó, como un caprichoso lujo abandonado a su suerte, una ciudad fantasma.
Los sucesivos saqueos desvalijaron sus tesoros, pero quedó su estructura intacta, como un magnífico esqueleto del esplendor imperial.

El lugar hoy bien parece un escenario de película de aventuras. Su belleza es extraña, muda, como embrujada.
Entrada a Fatehpur SikriLa entrada (llamada Bulland Darwaza) es toda una declaración de intenciones, con su pórtico de 50 metros de altura y la escalinata de acceso (actualmente llena de vendedores ambulantes que asaltan al turista). Vista desde abajo, antes de empezar a subir, es realmente impresionante.

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La antigua Ruta de las Indias

Las historias y leyendas de Simbad el Marino o Marco Polo nos hablan puertos exóticos, comerciantes de extrañas lenguas y barcos que regresan repletos de canela, anís, jengibre, clavo o perejil. Son cuentos que hacen soñar con el lejano oriente, con noches estrelladas de olores intensos, con bandidos y piratas, islas sin nombre, tribus extrañas; aventuras e historias contadas a la luz de las velas.

Imaginemos el mundo cuando no había trenes o aviones. Cuando todo el comercio se realizaba en barcos y en magníficas caravanas que cruzaban enormes extensiones, a veces entre continentes.
Así era la Ruta de las Especias, que desde el siglo VII, gracias a los intermediarios árabes, permitió descubrir productos exóticos para los paladares europeos. De hecho, se suele decir que fue gracias a las especias que India y Europa se encontraron, lo que dio paso a un fructífero comercio de todo tipo.

La ruta de las Especias.

Ruta de las especias
Todo empezaba en las Indias Orientales, en Ceilán, Sumatra o Java, donde se recolectaba clavo, pimienta o nuez moscada y se transportaban hasta la bahía de Bengala.
La ruta atravesaba India o la bordeaba hasta el oeste, nutriéndose de nuevos ingredientes, hasta las costas de Kerala, donde mercaderes árabes iniciaban la ruta hacia occidente.

El camino desde aquí se realizaba al principio en barcos que atravesaban el Océano Índico. Antes de llegar a los puertos del Mediterráneo la ruta seguía dos caminos: uno que llegaba Damasco o Constantinopla, a través del Golfo Pérsico; y otra cruzando el Mar Rojo para llegar a Egipto cruzando el Nilo. Y después en barco, hasta los puertos romanos primero y hasta Venecia o Génova después.

Sin embargo, tras la invasión musulmana del Indostán y la unificación de toda la zona con la llegada del Imperio Mogol, se desarrollaron rutas de caravanas que sustituyeron en parte estas rutas marítimas y podían viajar por tierra con más seguridad, lo que desplazó la ruta por otros centro de interés en Rajastán.

Una vez establecida la ruta, ya no fueron solo especias sino todo tipo de mercancías las que circulaban por los mismos caminos, más desarrollados, vigilados y seguros. Es fascinante imaginar estos caminos, compartidos por mercaderes de muchos países y procedencias…

Video recomendado (en inglés).

El oro de India.
La Ruta de las Especias marcó el desarrollo de toda la región durante la Edad Media. Fue determinante para la prosperidad de ciudades y la conversión de pequeños emplazamientos en grandes urbes, y también condicionó la ubicación de determinados puntos estratégicos y bastiones que defendieran el comercio de guerras, piratas y bandidos o enfrentamientos regionales.

Especias (Foto Creative Commons, Wikipedia)
Es posible ver los vestigios de estas transacciones en el sur: Cochín, Munnar, Periyar, Thekkady, Madurai, Tanjore, Chennai… Y en el norte: Jaisalmer, Jodhpur, Udaipur, Jaipur, Srinagar. Todos ellos, verdaderos museos vivos.

Su propio nombre, del latín “species”, significa “básico” o “esencial”. No sólo condimentan y transforman los sabores en la cocina, también sirven para la conservación de alimentos, para elaborar aromas y perfumes o para su aplicación en la medicina tradicional. Y todo ello sin olvidar sus usos afrodisíacos, místicos o sagrados. No en vano las especias eran llamadas “el oro de India”.

La búsqueda del otro ‘Dorado’.
No es de extrañar entonces que el comercio de especias fuera el motor de grandes acontecimientos de la historia.
ClavoPor ejemplo, con la expansión turca y el bloqueo de importantes puertos y ciudades esenciales para el comercio entre oriente y occidente y la proliferación de piratas en el Mediterráneo, países como Portugal, Castilla o Aragón se propusieron la apertura de nuevas rutas comerciales. Es el viaje de Vasco da Gama en 1498, bordeando África para llegar hasta Calcuta y regresar con un preciado cargamento de especias y sustanciosos acuerdos comerciales que iniciaron la colonización.

Como bien es sabido, condicionó el viaje de Cristóbal Colón para intentar llegar a las Indias por occidente. Y por qué no hablar de Magallanes o Elcano, precursores de la ruta que unía Castilla con Filipinas y las llamadas “Islas de las Especias”, las actuales Islas Molucas.
Podríamos seguir hablando de la Compañía de las Indias Orientales, tanto la holandesa como la británica, en las cuales las especias tuvieron un papel protagonista.

Pero esa, queridos amigos y amigas, ya es otra historia.


Sobre el autor:
DavidDavid Martín es colaborador de Sociedad Geográfica de las Indias. Fascinado por India, sus gentes y su diversidad, David colabora con Sociedad Geográfica de las Indias desde 2008, haciéndolo compatible con su trabajo en organizaciones como Unicef o Amnistía Internacional. Con nosotros ha dirigido la estrategia de comunicación y redes sociales hasta 2011 y actualmente colabora aportando una visión humana, transformadora y comprometida, asegurando que un viaje exclusivo y de alta calidad sea compatible con una experiencia enfocada al descubrimiento y el respeto por las personas y las costumbres locales. Para más información: [Quiénes somos]

Ashrams, el culto al espíritu

Un ashram es una comunidad espiritual en la que convive un maestro o guía junto a sus discípulos. Se trata de lugares tranquilos donde se imparten clases de yoga, meditación o canto, y donde se estudian textos sagrados del hinduismo como los Vedas, los Upanishads o el Bhagavat Gita. También es el lugar donde viven los sannyasis, monjes que han renunciado a la vida mundana y que peregrinan de ashram en ashram entregados a la vida espiritual.
Además de la comunidad, más o menos estable, están permitidas las visitas temporales. Aunque, normalmente, los ashrams no estipulan una cuota fija por la estadía sí que admiten donaciones acordes a las posibilidades de cada visitante.

Ashrams populares en India

© Philippe Roland Wüst

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