
Hay muchos tipos de viajeros en India. © Lauren Walden
Existen muchos tipos de viajeros que van a India y sí, a todos ellos les adoramos. ¡Descubre si eres uno de ellos!
Por Alberto Piernas
India es un país icónico al que siempre queremos volver pero, como gran gigante espiritual y lleno de tópicos, también cuenta con viajeros de todo tipo y pelaje: desde el eterno leitmotif de buscarse a sí mismo siguiendo la estela de Los Beatles o los protagonistas de el Exótico Hotel Marigold, hasta el fotógrafo obsesivo cuya vida estaba destinada a inmortalizar todas las vacas del país.
En cualquier caso, no nos adelantemos y comprobamos si estás entre alguno de estos siguientes tipos de viajeros que van a India.
El viajero que vuelve con historias (no con respuestas)
India no le da certezas, le da relatos. Encuentros improbables, escenas que no sabría explicar, momentos que parecen sacados de una novela. Este viajero disfruta contando lo vivido, no para impresionar, sino para compartir. Regresa con historias que siguen creciendo cada vez que las recuerda.
Quien descubre que India es un país inmensamente rico
Llega con prejuicios aprendidos. Se va con datos, experiencia y perspectiva.
Descubre que India fue durante siglos uno de los grandes centros de riqueza del mundo, que hoy es una superpotencia económica, y que conserva la hotelería palaciega más extensa del planeta: residencias reales convertidas en algunos de los mejores hoteles del mundo, con estándares de servicio imposibles de improvisar.
Aquí el lujo no se construyó para turistas. Se construyó para emperadores, maharajás y dinastías. Y hoy se comparte.

© Sociedad Geográfica de las Indias
El viajero que sufre síndrome de Stendhal
Hay viajeros que no saben que son vulnerables al síndrome de Stendhal hasta que India los pone a prueba. No llegan buscando una conmoción estética, pero la viven. India se les presenta sin filtros: demasiado bella, demasiado intensa, demasiado viva. De pronto, un palacio emerge entre la niebla del amanecer, una procesión atraviesa la calle como una coreografía ancestral, un templo aparece esculpido hasta el último milímetro, o una mirada anónima en medio del Ganges detiene el tiempo. Y algo ocurre. El cuerpo se adelanta a la razón: el pecho se encoge, la emoción desborda, las lágrimas aparecen sin previo aviso. Este viajero no entiende del todo lo que le pasa, solo sabe que necesita parar, sentarse, respirar. India no se mira, se impone, y en esa imposición estética y emocional el viajero queda momentáneamente desarmado. No es fragilidad, es sensibilidad llevada al límite. Cuando regresa, sabe que hubo lugares que no solo visitó, sino que lo atravesaron.

Paz y amor… e India. © Vintage Archive
El hippie
En los años 60, el movimiento hippie partía de Europa para atravesar Oriente Medio y abrazar la promesa de una tierra mística donde sucumbir al yoga y la meditación… hasta hoy. Y es que el viajero hippie que visita India es el arquetipo más universal: adora sentarse a acariciar los perros de la calle, se sabe todos los códigos de vestimenta, se baña en los ríos sagrados y pregona, bajo la figura de Adiyogi que vino en el momento y lugar correcto en mitad de una gran crisis espiritual mundial.

Siempre hay un viajero que encuentra en India su tierra soñada. © Deposit photos
El fotógrafo obsesivo
La cenefa de hojas de mango decorando una puerta, el niño en bicicleta, la colorida ropa tendida, el resto de las ofrendas de la mañana y las vacas que comen frutas al final de la calle. Una sola escena cotidiana de India está repleta de pequeños grandes matices que obsesionan a los viajeros más observadores, especialmente a los fotógrafos. Verdaderos sabuesos que entienden de tantos lugares como tipologías de foto: hay quienes solo fotografían animales, o mujeres ataviadas con saris, o templos, o frontales de elefantes.
El amigo de los locales
A India siempre hay viaja a alguien que no está interesado ni en los elefantes ni los mausoleos legendarios: él quiere saber por qué la gente se baña en el Ganges, ver las lavanderías, los veinte tipos de plátano que vende ese señor en el mercado, el por qué pintarse un tercer ojo y sí, quiere formar parte de esa misma sociedad. El amigo de los locales quiere andar descalzo, zambullirse, hacerse fotos con niños sonrientes y entender que hay que salir de la ruta turística para hablar con la gente del lugar.

El viajero senior sabe que India es el destino soñado.
El senior
El viajero senior estuvo toda su vida entrenándose, sin querer, para viajar a India: comió pad thai en Tailandia, vio pingüinos en Sudáfrica, llegó a Machu Picchu e incluso flirteó con la idea de cruzar los Annapurna pero, en su hoja de vida, India siempre fue el destino final de todas las cosas. Y claro, sabe lo que quiere, ha aprendido a paladear cada momento y a abrazar un país al que considera un viejo amigo al que respetar y por el que aguardar al momento apropiado.
No importa el tipo de viajero que seas, tu viaje a India te espera.

