Lukla, el aeropuerto más peligroso del mundo… no lo es tanto

El aeropuerto más peligroso del mundo La curiosa pista de aterrizaje del Aeropuerto Tenzing-Hillary, en Lukla, Nepal. © Foro Coches

En un mundo donde aterrizar cada vez abarca más lugares, adentrarse en el aeropuerto más peligroso del mundo supone una experiencia única que, a pesar de sus prejuicios, resulta totalmente segura.

Escrito por: Alberto Piernas

¿Preparados?

El aeropuerto más peligroso del mundo

El aeropuerto del fin del mundo existe. © Pixabay

El monte Everest no es solo el pico más alto del mundo, sino también uno de esos lugares que debes visitar al menos una vez en la vida. Sin embargo, cuando se trata de alcanzar el techo del mundo, posiblemente aterrizar no sea la misión más fácil.

Una certeza que cobra vida en la pequeña población de Lukla, un conjunto de casitas de colores en los confines de Nepal la cual gira en torno a la curiosa pista de aterrizaje del Aeropuerto Tenzing-Hillary. Más concretamente, un tramo de 460 metros a 9.383 pies de elevación y que termina… en un acantilado de 600 metros de altura.

Con tales características, no es de extrañar que muchos viajeros se lleven las manos a la cabeza cuando descubren que volar a Lukla es la forma más rápida de alcanzar el Everest. (El pueblo más cercano a este es Phaplu, apenas conectado por carretera y situado a 4 días a pie, única forma de enlazar ambos pueblos).

El aeropuerto más peligroso del mundo Pico del Everest. © iAgua

Por suerte, Rajendra Singh, director ejecutivo de una de las pocas aerolíneas que aterriza en Lukla, SITA Air, llega para calmar a quienes ya imaginan un viaje sin retorno al fascinante Everest: «Por desgracia, Lukla tiene mala fama en términos de ser el aeropuerto más peligroso del mundo, pero no lo es. De hecho, es uno de los diseños de ingeniería más inteligentes del mundo, ya que los aviones se detienen sin siquiera aplicar los frenos gracias al gradiente (12º). Sólo hay una forma de aproximación, sí, que hace que sea peligroso, pero una aeronave de alta velocidad como el Dornier 228 puede detenerse dentro de los 300 a 350 metros si aterriza con entre 80 y 90 nudos y se aproxima correctamente.»

Una realidad que culmina con los aplausos de quienes aterrizan en la curiosa Lukla con el corazón en el puño sin adivinar que existen profesionales tan acostumbrados a aterrizar en el fin del mundo como tú a los viajes fascinantes.

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