Mejores lugares de Sri Lanka para hacer un baño de bosque

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Desde hace siglos, los habitantes de Sri Lanka realizaban una práctica que hoy en día está ganando cada vez más popularidad alrededor de todo el mundo, el “forest bathing” o baño de bosque. Una actividad que consiste simplemente en pasear por los bosques, pero tratando de conectar de forma consciente y con los cinco sentidos con la naturaleza que nos rodea.
A pesar de su sencillez, varios estudios científicos han demostrado que los baños de bosque traen grandes beneficios físicos y psicológicos, un hecho que ha llevado a impulsar más investigaciones para hallar los diferentes usos terapéuticos que se le podría dar para apoyar tratamientos médicos.

Escrito por: Andrea Amado Lain.

El “forest bathing” no es ninguna novedad ni una moda pasajera. Sus orígenes se remontan a antiguas costumbres sintoístas y budistas de Japón (donde se conoce a esta práctica como shinrin-yoku).
Pero los baños de bosque también están muy ligados al modo de vida de los ceilandeses. En las zonas rurales de la isla, muchos locales siguen prefiriendo ir descalzos por la naturaleza, dejándose arropar por la serenidad que ella inspira. Allí veneran a los bosques, considerándolos algo inseparable de su cultura. Son los lugares donde los niños reciben sus clases bajo la sombra de los árboles kohomba y donde los monjes se retiran para meditar.
Te invitamos a un recorrido por los mejores lugares de Sri Lanka para realizar un baño de bosque:

Llanuras de Horton:

Horton Plains

Horton Plains. © Gwen Fran.



Un escenario que deja con la boca abierta a quienes lo visitan por primera vez. Aunque se les llama “llanuras”, se trata más bien de una meseta cubierta de extensas praderas, bosques frondosos y formaciones rocosas, engalanados con cascadas, riachuelos y lagos.
Un regalo de la naturaleza en el que se alza uno de los pocos parques nacionales de Sri Lanka que se pueden visitar por libre, el Horton Plains National Park.

Bosque de Sinharaja:

Bosque Sinharaja

Liana gigante del bosque Sinharaja. © Ruwan Illeperuma.

Se trata del último bosque primario tropical de Sri Lanka. Sinharaja es una joya verde que ha sido declarada Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su terreno destaca por la frondosidad de su vegetación, la cual alberga nada menos que el 95% de las especies de aves de todo el país, un paraíso para los observadores de aves.

Bosque tropical de Kanneliya:

Puente de madera en Kanneliya

Puente de madera en Kanneliya. © Asith Costa.

Situado a unos 35km de Galle, se trata del segundo mayor bosque tropical de Sri Lanka después de Sinharaja, también Reserva de la Biosfera, aunque es mucho menos popular que su hermano mayor.
Un lugar idóneo para los aficionados a las plantas, ya que cuenta con una destacada riqueza de flora, entre la que se encuentran enredaderas gigantes. Una vegetación que cuenta con las aguas de los dos ríos que cruzan Kanneliya, el Gin Ganga y el Nilwala Ganga.
Pero los mayores atractivos de este bosque son sus cascadas (la más alta es de 200 metros), sus puentes de cuerda y su árbol de nevada gigante, en el que se ha construido una plataforma a la que se puede subir para disfrutar de las vistas increíbles de todo el bosque.

Cordillera Knuckles:

Cordillera de Knuckles

Cordillera de Knuckles. © LakshithVithana.

Este lugar, declarado Peak “Peak Wilderness Protected Area” por la UNESCO, debe su nombre («nudillos» en inglés), a la forma de sus montañas. Las cuales son el hogar de más de 120 especies de aves que pondrán una bella banda sonora a tu baño de bosque.
Al ser una zona muy protegida, es obligatorio ir acompañado de un guía para visitarla. Se suelen organizar rutas de dos días de duración que parten desde Kandy y atraviesan el bosque de este a oeste, acampando una noche durante el recorrido.

Reserva de Ritigala:

Esta reserva natural, a tan solo 12 km de Habarana, está dominada por una montaña de unos 760 m cubierta por una selva que es hogar de elefantes, leopardos y osos. Toda la zona está en un estado de conservación envidiable, debido a esto, se ha declarado Reserva Natural Estricta para preservarla lo mejor posible. Una neblina misteriosa suele envolver su arboleda, nubes que parecen querer esconder el monasterio del siglo I a.C. que alberga su interior.
Rotingala junta biodiversidad e historia, un lugar que recomendamos para un baño de bosque, pero siempre con un guía certificado.

Desde luego, si de algo puede presumir Sri Lanka es de sus parques, selvas y bosques. ¿Te gustaría viajar allí para darte un buen baño de bosque?

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