Viajar a Sri Lanka: mil razones para ir, un millón para volver

Escrito por: Eva del Amo

Cada viajero que llega a Sri Lanka guarda en su interior el motivo que le ha llevado a acercarse a este maravilloso país al que Marco Polo bautizó como “la isla más bonita del mundo”. Hay quien acude a la antigua Ceilán en busca de exotismo, y los hay que desean descubrir su exuberante naturaleza. Personas que quieren viajar a Sri Lanka para disfrutar de su gastronomía, cultura o paisaje… Y todos, absolutamente todos ellos, se encuentran con la hospitalidad de sus gentes. 

Viajar a Sri Lanka: Kumburumoolai

© Anton Cross

Si busca una razón objetiva para descubrir el paraíso puede encontrarla en los ocho lugares que el país tiene en las listas de bienes culturales y naturales Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, desde la Ciudad Santa de Anuradhpura a la de Polonnaruwa, pasando por la de Sigiriya o la de Kandy. Impresiona la Reserva Forestal de Sinharaja y las fortificaciones de la ciudad de Galle, así como el Templo Dorado de Danbulla o las mesetas centrales de la isla.

Viajar a Sri Lanka: Polonnaruwa

© Bernard Gagnon

Sri Lanka es el país de las piedras preciosas, con excelente calidad y buen precio. Más del 50% de las gemas del mundo son naturales de la isla, con el zafiro como protagonista. Paseando por las calles de la ciudad de Kandy resulta imperdonable no entrar, al menos una vez, en sus preciosas joyerías para admirar los increíbles trabajos realizados con ellas.

Viajar a Sri Lanka: Minneriya national Park

© Carlos Delgado

Y de la ciudad a la naturaleza, porque este país es la cuna del elefante asiático, que se puede ver tanto en libertad como en lugares protegidos. El Orfanato de Elefantes de Pinnawala es un magnífico lugar para los niños, pues, siempre desde el respeto, podrán acercarse a ellos, tocarles e incluso darles de comer.

Y si el interés que nos ha llevado a viajar a Sri Lanka es gastronómico, nada mejor como descubrir las montañas en donde crece uno de los mejores tés negros del mundo. Viajar a Sri Lanka para visitar las plantaciones de Nuwara Eliya se convierte en toda una experiencia que puede culminar con una cata de diferentes clases de tés. Probablemente, de los mejores que habrás probado en tu vida.

Viajar a Sri Lanka: Plantación de Te en Haputale -

© Abdar

El país entero es un precioso jardín botánico. Nadie puede abandonarlo sin visitar una de las fábricas de canela y retroceder en el tiempo, cuando la Ruta de la Seda pasaba por Ceilán para abastecerse de los regalos naturales de la isla. Un lujo que hoy se puede descubrir a través de los platos de su rica y variada cocina. Toda una experiencia sensorial.

Sri Lanka es también una tierra con arraigadas costumbres. Peregrinar a Kandy es a lo que aspira cualquier budista de la escuela Theravada. Allí se encuentra el Templo del Diente de Buda. Tras una puerta de marfil que se abre tres veces al día observamos un relicario de oro que esconde siete cajas una dentro de otra. Es allí donde se guarda la reliquia.

Buda sentado de Gal Viharaya - Polonnawura

© Bernard Gagnon

Un país para ver y para sentir. Naturaleza desbordante, cultura recóndita, coquetos hoteles… solo tienes que encontrar la razón que te llevará a conocerlo.

 

Las playas de Asia que aún no conoces, las mejores joyas del Índico

Más allá de las exuberantes Maldivas, hay otras playas de Asia dignas de ser visitadas y, sobre todo, disfrutadas. La “isla de los mil nombres”, como algunos la llaman, más conocida como Sri Lanka o Ceilán, es una de esas opciones que no deben pasarse por alto al hablar de sol y playa, puesto que en esta isla con forma de lágrima se ubican algunos de los destinos vacacionales más interesantes del Índico.

Escrito por: Tania Rodríguez

playas de Asia

© iris0327

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El orfanato de elefantes de Pinnawala

Escrito por: Esther Pardo

Al suroeste de Sri Lanka se encuentra el mayor centro de elefantes criados en cautividad: el orfanato de Pinnawala, uno de los grandes atractivos turísticos de esta privilegiada isla y una cita obligatoria para los amantes de la naturaleza.

Pinnawela Elephant orphanage

© Malcolm Browne

La mitología siempre habló del cementerio de los elefantes, el lugar al que iba a terminar sus días esta especie. Sin embargo, Pinnawala nos trae otra realidad para este animal, cuya subespecie habitante de la isla es la de mayor tamaño de toda Asia. Por primera vez en todo el mundo, los paquidermos abandonados, perdidos o heridos, tenían un lugar que les garantizaba la supervivencia.

Este orfanato, fundado en 1975, ha logrado salvar la vida a cientos de crías que habrían perecido de no haber contado con la atenta mirada de sus cuidadores. Y es que estos animales que los habitantes de la antigua Ceilán consideran como dotadores de buena suerte y de protección, no son capaces de sobrevivir en soledad siendo lactantes.

Bath

© Denish C

© Jon Connell

© Jon Connell

 


Al ser conscientes del enorme potencial del lugar, los cuidadores empezaron a fomentar la reproducción y cría en cautividad. Así se terminan formando manadas artificiales que cuentan con una rutina en un entorno privilegiado, lo más parecido posible a su hábitat natural, pese a no estar en total libertad.

El momento del baño es uno de los más ansiados por los turistas, tanto locales como extranjeros. En el río Maha Oya, las crías gozan del agua al lado de los especímenes más mayores, ya que en Pinnawala también se acoge a los elefantes más viejos, algunos de ellos maltratados por sus dueños, obligados a cambiar de entorno ante el avance del ser humano y la tala indiscriminada de vegetación o mutilados como consecuencia de las minas utilizadas en la guerra entre el gobierno y la guerrilla capitaneada por los Tigres de Liberación del Eelam Tamil que duró hasta 2009.

Pinnawela

© Malcolm Browne

Los más de setenta paquidermos que viven en este parque campan a lo largo de doce hectáreas y no sólo conviven con los turistas. También los habitantes de esta zona se acercan a compartir un baño con estos animales. Ellos son parte del día a día de esta localidad que sobrevive gracias a esta iniciativa que obliga a que los turistas hagan un alto en su camino hacia Kandy o Colombo para contemplar a uno de los reyes de la jungla asiática.