La cultura tamil en Sri Lanka y su milenaria historia

La influencia de la cultura tamil en Sri Lanka, segunda etnia más mayoritaria, ha contribuido a engrandecer el patrimonio de esta bella isla.

Escrito por: Esther Pardo

La cultura tamil en Sri Lanka - Artista de Kotush

© Paul Varuni

La riqueza cultural de “la lágrima de la India” no se puede entender sin la aportación de la etnia tamil. Con una lengua propia y una historia milenaria, el patrimonio de este grupo se empezó a distinguir desde muy temprano de las contribuciones del resto de etnias que emigraron procedentes de la India, al tiempo que alimentaban las señas de identidad de un país, destino turístico de fama mundial.

La cultura tamil en Sri Lanka - Lengua tamil

©Aakaaram

Concentrados fundamentalmente en el norte y este de la isla, la cultura tamil en Sri Lanka está formada por un grupo mayoritariamente hindú que no ha cejado nunca en su empeño de verse reconocido, y para ello ha utilizado también la cultura como instrumento de reivindicación. Y es que, pese a que su poder cualitativo no sea tan grande como el de los cingaleses (la etnia mayoritaria), sólo basta con echar la vista atrás para encontrar las huellas tamiles en múltiples aspectos de la vida ceilandesa.

Con sólo observar el paisaje, el turista puede descubrir su marca. Basta con fijarse en los templos hinduistas basados en la arquitectura dravidiana – con una estructura en forma de torre, como el templo hinduista de Koneswaran en Trincomalee– para identificar la impronta de este grupo, cuyas mujeres sobreviven de forma mayoritaria de la recolección de la hoja de té.

La cultura tamil en Sri Lanka - Templo Koneswaram

©Umapathy

Y es en esa ciudad, Trincomalee, centro de la cultura tamil en Sri Lanka, es donde  nació el primer creador de bandas sonoras de esta comunidad. Y es que el cine es una de las artes en las que los tamiles también han marcado su territorio. Centrado en la ciudad de Jaffna, esta industria, pese a no estar tan desarrollada como la de sus compatriotas indios, resiste, al igual que otra de las manifestaciones culturales más significativas: el baileBasta con ir al distrito de Batticaloa, en la provincia oriental de Sri Lanka, para contemplar el famoso y tradicional, mezcla de danza y teatro y paradigma de arte indígena por el que los tamiles luchan por su pervivencia.

La cultura tamil en Sri Lanka - Artista de Kotush

© Suresh Eswaran

Por último, cabe destacar el instrumento cardinal que hay en esta cultura y una de sus principales señas de identidad: la lenguaCon una literatura que se remonta a la época Sangam (siglo III a.C.), la cultura tamil en Sri Lanka se percató de la importancia de proteger y fomentar su lenguaje. Para seguir manteniéndolo vivo y actualizado, haciendo especial hincapié en el desarrollo de terminología técnica y científica que la mantenga en consonancia con los cambios que sufre la sociedad.

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Anuradhapura: qué ver en Sri Lanka

Escrito por: Javier Galán

Te presentamos Anuradhapura, un recorrido por las estupas y el budismo de esta ciudad sagrada de Sri Lanka.

anuradhapura

© Mahesh Kularatne

Casi todas las grandes civilizaciones nos han regalado sus majestuosas ruinas. Aquellas que no las dejaron para la posteridad han caído en el olvido. Angkor Wat, la Gran Muralla, Machu Picchu, el Foro o el Partenón son una pequeña muestra a la que se debe añadir un nombre a partir de ahora: Anuradhapura. Se trata de la ciudad de Sri Lanka con las ruinas mejor conservadas de la isla. Se cree que su fundación data de hace 15 siglos. Recorrer sus vestigios es palpar en cada vistazo la historia de Sri Lanka. Quizá solo la propia tierra de esta isla haya visto más historia cingalesa que Anuradhapura.

anuradhapura

© Roman Hobler

Las construcciones más imponentes de esta ciudad impregnada de budismo son las estupas o dagobas, construcciones semiesféricas típicas de la arquitectura antigua de Sri Lanka. Una de las más reconocibles de toda la isla es Ruwanwelisseya. Una estupa que mide más de 100 metros de alto y casi 300 de circunferencia. Una majestuosa mole levantada en el siglo II a.C que forma parte de las Solosmasthana, los 16 lugares de peregrinación budista de Sri Lanka, pues se cree que fueron visitados por Sidarta Gauthama.

Sin embargo, Anuradhapura quedó abandonada durante siglos tras una guerra que acabó con su hegemonía a favor de otro pueblo de la isla en el siglo X d.C. La vegetación entonces volvió a recuperar su terreno durante años, hasta que los conquistadores británicos, unos 10 siglos después, se toparon con semejante descubrimiento.

anuradhapura

© Mahesh Kularatne

Tal estado de conservación es ampliamente reconocido por arqueólogos e historiadores. Su riqueza es tal que fue uno de los tres primeros lugares reconocidos como Patrimonio de la Humanidad de toda Sri Lanka junto con Polonnaruwa y Sigiriya. Estas tres maravillas pasaron a engrosar la lista elaborada por la UNESCO en 1982, todo un espaldarazo para la isla y su historia.

Anuradhapura se encuentra en la zona norte de Sri Lanka, a unos doscientos kilómetros de la capital, Colombo. Una vez allí las opciones son tantas que, aun con toda su grandeza, Ruwanwelisseya es solo una etapa más en la ruta. En Anuradhapura se encuentra, por ejemplo, el árbol Bodhi. El Bodhi es el árbol bajo el cual se cree que Sidarta Gautama alcanzó la iluminación. Según la leyenda, una de sus ramas fue llevada a la isla y plantada en la ciudad sagrada, donde arraigó con fuerza. Este ejemplar reúne en sus alrededores a cientos y cientos de personas en los días festivos y recibe a un sinfín de peregrinos. El árbol es venerado mediante las entregas, las ofrendas, los rezos y las plegarias de todos los miembros de la familia. De este modo consiguen crear en este lugar un microclima espiritual difícil de comparar.

anuradhapura

© Mahesh Kularatne

Las opciones no escasean en Anuradhapura. Se puede seguir por Mihintale, un complejo arqueológico cercano a la ciudad. A la distancia de un paseo exigente se pueden contemplar estupas, cuevas, lagunas, los restos de uno de los hospitales más antiguos del mundo o estatuas de budas. También el lugar en el que se cree que un monje budista charló con un monarca cingalés, que se convirtió desde ese momento a esa religión. La visita a Anuradhapura demuestra el inicio de una veneración que se extiende hasta la actualidad.

¿Cuál es la mejor época para viajar a Sri Lanka?

Escrito por: Eva del Amo

Responder a la pregunta de cuál es la mejor época para viajar a Sri Lanka es fácil teniendo en cuenta que su clima tropical hacen de este destino un lugar ideal durante todo el año.

mejor época para viajar a Sri Lanka

© Bo Jørgensen

Sri Lanka disfruta de un clima tropical monzónico, lo que la convierte en un auténtico paraíso para ser disfrutado todo el año. Cuenta con dos estaciones húmedas, pero incluso en estas épocas los días soleados y cálidos son frecuentes. El clima tropical de Sri Lanka, con una localización muy cerca del Ecuador, mantiene el país entre los 28 y los 32 grados y una temperatura media ideal de 27 grados centígrados, un auténtico lujo para visitar el país, si bien la sensación térmica puede ser muy distinta en la parte de la costa y en el interior, que es montañoso.

Si se van a visitar las montañas, especialmente en diciembre o enero, conviene llevarse ropa de abrigo, ya que los termómetros pueden llegar a marcar los 10 grados. En cambio, en Colombo, la capital, situada en la costa oeste, la temperatura media es de 29 grados, con solo una diferencia de tres grados entre el mes más frío y el más cálido. En general, enero es el mes más frío y en las colinas de Nuwara Eliya los mercurios pueden marcar 19 grados. En cambio, en abril y mayo podemos encontrar hasta 31 grados.

mejor época para viajar a Sri Lanka

© Anjadora

El país cuenta con dos estaciones húmedas. El monzón del suroeste o Yala sopla desde mediados de mayo a finales de septiembre y a principio de este periodo hay más lluvia, que luego va disminuyendo progresivamente los meses de verano. En cambio, de octubre a mediados de abril es el monzón del noreste o Maha el que sopla en sentido opuesto. Por tanto, los meses de octubre y noviembre, cuando los monzones hacen la transición, son más lluviosos. Sin embargo, incluso en estos meses no estaremos viendo llover todo el día detrás de los ventanales de nuestra habitación de hotel, pues es muy probable que incluso lleguemos a ver el sol y disfrutar de una temperatura agradable. Las lluvias monzónicas son severas, pero cortas.

El mes más seco de Sri Lanka es febrero y el mes más lluvioso es mayo. El norte y el este del país, así como en la parte oriental de la cadena montañosa, conforman una zona seca, con menos de 1000 mm de lluvia por año. En esta zona, los meses de mayo a julio no suelen portar muchas lluvias.

mejor época para viajar a Sri Lanka

© Hash Milhan

Vistas todas estas circunstancias, no existe una mejor época para viajar a Sri Lankalo mejor es planificar el viaje en función de los lugares que queramos visitar o las actividades que pensemos realizar. Si vamos a ir a la costa oeste y sur del país, los meses más adecuados son de diciembre a abril, mientras que para visitar la costa este, si se tiene ocasión, mejor acudir entre abril y septiembre. En julio y agosto, el monzón habrá terminado en el suroeste del país y el clima será muy propicio para visitarlo. Y si no tiene opción de escoger el mes del viaje, cualquiera puede ser la mejor época para viajar a Sri Lanka, solo tendrá que organizar los días en función de la climatología. ¡Lo disfrutará seguro!

El Diente de Buda de Sri Lanka: conoce su historia

Escrito por: Alberto Piernas

En el mundo existen pocas reliquias tan peculiares como el Diente de Buda de Sri Lanka, pieza angular de una de las leyendas más apasionantes de la antigua Ceilán.

Diente de Buda de Sri Lanka

©-WikipediaCommons

En la ciudad de Kandy, situada en el corazón de Sri Lanka, el Sri Dalada Maligawa atrae a miles de turistas anuales con tal de desafiarles a descubrir uno de los símbolos más famosos del budismo a lo largo de nuestra visita por la Lágrima de la India: el famoso Diente de Buda de Sri Lanka, uno de los vestigios que Gautama Buda legó hace casi 2500 años.

Tras la muerte de Buda en el año 483 a.C., sus discípulos, los Arahanths, recogieron de entre sus cenizas cuatro dientes caninos que repartieron entre cuatro territorios diferentes: el basto paraíso del dios Sakra, los dominios del rey Gandhara, en Pakistán, el territorio de los Nagas y, finalmente, un cuarto destinado al rey de Kalinga, reino situado al este de la India.

Diente de Buda de Sri Lanka

© Joanne Goldby

La leyenda asegura que aquel que poseía uno de los caninos tendría el poder sobre su territorio, por lo que la contienda por el diente que poseía Kalinga no se hizo esperar. Fue este el motivo por el que, alrededor del siglo IV d.C., el rey Guhasiva de Kalinga se vio obligado a enviar el diente a otro lugar donde poder esconderlo, concretamente a Sri Lanka, isla en la que el budismo recién comenzaba a instaurarse.

De este modo, el rey entregó el diente a la Princesa Hemamali, quien camufló la reliquia entre sus cabellos a modo de motivo ornamental. Acompañada del Príncipe Danta, ambos abandonaron la India en la desembocadura del Ganges hasta alcanzar las costas del norte de Sri Lanka, donde el rey de Anuradhapura, por aquel entonces primera capital de la isla, ocultó el diente.

Diente de Buda de Sri Lanka

© WikipediaCommons

Durante los siglos siguientes el diente circuló por diversas ciudades, entre ellas Polonnaruwa o Gampola, con tal de protegerlo de las constantes invasiones que pretendían hacerse con la reliquia. Fue durante la llegada de los portugueses en 1505 cuando los custodios del diente descubrieron que, posiblemente, este debía ser oculto en un lugar aún más secreto, de ahí que este fuese escondido en la ciudad de Kandy, situada entre altas montañas y plantaciones de té.

Con el paso de los años, y especialmente tras las buenas relaciones entre los locales y los conquistadores holandeses, ambos grupos colaboraron para impulsar la construcción de un templo de tres dependencias al que bautizarían como el Dalada Maligawa.

Diente de Buda de Sri Lanka

© Koshy Koshy

Actualmente, el Templo del Diente de Buda de Sri Lanka es uno de los grandes highlights a nuestro paso por Kandy, donde la reliquia es mostrada durante tres veces diarias, entre redobles de tambores y colmillos de elefantes custodiando una vitrina que juega al despiste con el visitante al no mostrar explícitamente la reliquia.
Como guinda, el mejor momento para visitar la ciudad de Kandy recae en el mes de agosto, momento en el que el famoso Festival de Esala Perahera se compone de elefantes ornamentados y bailarines locales que custodian el Diente de Buda de Sri Lanka por las calles de Kandy, cuya existencia aún es carne de debate para historiadores, turistas y curiosos.

Descubre a los famosos pescadores zancudos de Sri Lanka

Escrito por: Alberto Piernas

Los  pescadores zancudos de Sri Lanka, los cuales frecuentan las playas del sur de la isla, conforman una de las estampas más curiosas a nuestro paso por la antigua Ceilán.

Pescadores zancudos de Sri Lanka

© cooksowell

En algún lugar entre las poblaciones de Unawatuna y Weligama, en la costa sur de Sri Lanka, varios pescadores observan el horizonte desde la playa esperando la llegada del crepúsculo. Una vez el cielo se vuelve anaranjado, estos se adentran y escalan un poste de unos 4 metros de altura clavado entre los corales y solapado a otra barra vertical (también conocida como petta) sobre la que se sientan a esperar con un arpón entre las manos. Se trata de los famosos pescadores zancudos de Sri Lanka.

Pescadores zancudos de Sri Lanka

© Billy Lopue

Aunque este particular “ritual” puede parecer uno de los más antiguos de la isla, lo cierto es que la existencia de los famosos pescadores zancudos de Sri Lanka data de la Segunda Guerra Mundial, época en la que la escasez de alimentos llevó a varias familias de pescadores a servirse de restos de barcos y aviones para apoyarse y conseguir una panorámica más amplia de los fondos del Índico.

Poco después, dos familias pescadoras iniciaron la costumbre de colocar el zanco entre los arrecifes, una idea que adaptaron otros muchos pescadores que se adentraron en playas como Polhenna o Mirissa buscando arenques moteados y caballas, dos de las especies de peces más usuales de la zona.

Pescadores zancudos de Sri Lanka

© Aditi Das Patnaik

Tras el impacto del tsunami de 2004 y la masificación de las silenciosas playas en las que moraban los pescadores, esta práctica desapareció durante unos años hasta resurgir con nuevas y viejas intenciones, pues si bien la pesca sigue siendo la prioridad de estos locales, la posibilidad de obtener unas rupias extra dejándose posar para el turista es una opción que, a pesar de poder resultar algo forzada, obedece perfectamente a la suerte de poder contemplar una de las estampas más curiosas del sudeste asiático. Eso sí, sin menospreciar el ascenso a un zanco más complicado de escalar de lo que podíamos imaginar desde un principio.

Sin duda, los pescadores zancudos de Sri Lanka son uno de lo mejores pasatiempos a descubrir tras un relajado día de playa o una jornada de surf en Sri Lanka.

Las plantaciones de té de Nuwara Eliya en Sri Lanka

Escrito por: Javier Galán

¿No sabes qué ver en Sri Lanka? Te proponemos un recorrido por las plantaciones de té de Nuwara Eliya, siguiendo la cosecha de la hoja de té desde la montaña hasta tu taza.

Plantaciones de té de Nuwara Eliya

© advenlilnicki

Llegar a Nuwara Eliya es sentir el té. Es olerlo durante un paseo o una caminata montaña arriba; es ver sus hojas apiladas para conseguir extraer su humedad; es beberlo negro taza tras taza. Nuwara Eliya, región montañosa del interior de Sri Lanka, es el lugar predilecto del té. Es uno de esos lugares que viven por y para una actividad concreta. Porque todas las condiciones se han alineado para que las plantaciones de té de Nuwara Eliya sean el lugar ideal para producir el mejor té del mundo.

Plantaciones de té de Nuwara Eliya

© Jan Arendtsz

La niebla típica de zona de montaña se asienta constantemente en esta región, llegando a quedarse durante días y días en ciertas épocas del año. Esta pintoresca población se encuentra a un par de horas en coche de la conocida Kandy viajando hacia el sur por serpenteantes carreteras. De entre todas esas condiciones que la convierten en idónea para nuestras papilas gustativas se puede destacar el clima tropical que envuelve las plantaciones de té de Nuwara Eliya; pero sobre todo es la altura de sus montañas, superior a los mil metros, lo que le da unas condiciones al suelo especialmente prósperas para el cultivo de té; y por último, que los británicos controlasen la isla de Ceilán, y que muchos de ellos se estableciesen aquí para plantar té, hacer negocio y alejarse de la metrópoli.

Plantaciones de té de Nuwara Eliya

© A Vahanvaty

Con el tiempo y los años consiguieron cosechas de exquisita talla mundial y exportaron su té a todo el mundo, creando una atmósfera en esta región interior de Sri Lanka tan pintoresca como sorprendente. Los edificios mantienen todo el aire colonial inglés de hace más de un siglo. Las hojas de té se siguen recolectando a mano por trabajadoras tamiles que se las cargan en la espalda y cobran el mínimo. Las naves que secan y procesan el té parecen no haberse tocado desde hace décadas, y eso que su trasiego no se detiene ni un día.

Uno puede recorrer todos estos parajes subiendo y bajando montañas, y el simple hecho de perderse por los recovecos de las plantaciones ya enamora los sentidos. En algunos puntos es posible pasearse entre las plantaciones de té de Nuwara Eliya y ver como se extienden hasta donde alcanza la vista. Para quien quiera comprender más aún el funcionamiento de esta industria y qué trabajo se esconde detrás de que las hojas lleguen a su taza se podría decir que el esquema es sencillo. 

Plantaciones de té de Nuwara Eliya

© Anja Leidel

De lo que trata la actividad es de recolectar la hoja del té diferenciando cuáles son las únicas hojas válidas de la planta, las superiores, las que le dan ese sabor al agua. De lo que se trata es de apilarla en una bolsa a la espalda y transportarlo hasta el camión que lo llevará a la planta procesadora donde se deja de secar durante varios días, cuando entra en la cadena que la procesa y empaqueta. Y todo para llegar al paso más agradable: degustar las tazas de té negro de Ceilán que se desee.