The Elephanta Suite

Paul Theroux (Medford, Massachusetts, 1941), uno de los autores contemporáneos de libros de viajes más leído y reconocido, obsequió a sus lectores en 2008 con una nueva entrega de su personal visión del mundo, que es lo que son, en el fondo, los libros de Theroux.

The Elephanta SuiteSobre The Elephanta Suite, que en su título rinde homenaje a una de las suites del Hotel Taj Mahal Palace Mumbai, he leído infinidad de reseñas cuyos autores destacan la capacidad de observación de Theroux, su capacidad de conmover y emocionar al lector, su capacidad de atraparlo en potentes y evocadoras historias…

Hay un argumento que se repite en casi todas ellas: Theroux desnuda en estos tres relatos cortos la realidad de la India contemporánea. Y lo hace, como casi siempre en sus escritos, sin temer ni por un momento decir lo que la mayoría temerían pensar.

Pero hay algo más en The Elephanta Suite. India es el escenario y no escapa en ese sentido al ojo crítico de Theroux, aunque en realidad daría igual otro soporte geográfico para analizar lo que Theroux analiza en su libro: la cantidad de contradicciones y el grado de perversión de las relaciones humanas que implica cierto tipo de turismo..

Como en su momento rezaba la reseña del The Daily Telegraph, “Theroux trata todos sus personajes con pródiga franqueza, ya sean hindúes o americanos”. Apenas ninguno de ellos se salva a su ojos. De tal suerte, The Elephanta Suite, no es sólo una cruda visión de India, es una cruda visión de la forma que adquieren en demasiadas ocasiones los intercambios culturales generados por y para la sociedad de consumo. Los intercambios culturales basados en el prejuicio más que en la curiosidad hacia el otro. Y las relaciones humanas que indagan sobre lo ajeno antes de comprender lo propio.

Por todo ello, la lectura de The Elephanta Suite supera ampliamente la evocación de los tres viajes que relata para incitar al lector a una seria reflexión sobre su propia actitud como viajero y como ser humano.

En definitiva, una lectura muy recomendable, ¡disfrutadla!

The Elephanta Suite está editado en Penguin Books.

Sobre la autora: MarinaMarina Trachta es geógrafa y Responsable de Rutas de Sociedad Geográfica de las Indias. Su conocimiento del país es minucioso, y así nos lo traslada en sus artículos y en su visión de este gran país. Para más información: [Quiénes somos]

 

Lalita y yo

Tuve el inmenso honor de conocer a Lalita a finales de agosto de 2007.
Tras casi un mes de agotador viaje por Tamil Nadu, Kerala y gran parte de Karnataka, decidí pasar unos días en Goa para reponer fuerzas antes de regresar a España, a la rutina del trabajo y la vida cotidiana.
La playa de Benaulim, durante el monzón, es un paraíso desierto de turistas, donde uno puede perderse en la naturaleza salvaje y el rugir del Mar Arábigo (de aguas turbias, aparentemente calmas, pero con la furia del viento en sus entrañas).

Paseadores de búfalos en la playa de Benaulim, Goa

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El arte de comer con las manos

En India todo se vive con los cinco sentidos. La gastronomía no es una excepción. La comida se huele, se saborea y también se toca. Eso sí, siguiendo un protocolo. Los hindúes estrictos sólo pueden tocar la comida con la mano derecha, ya que la izquierda, la “impura”, está reservada al aseo de las de las partes más íntimas de una persona.

Comer con las manos es una costumbre que se considera higiénica, siempre que se haga de la forma correcta, es decir, con las manos limpias y una buena manicura. Las uñas largas se reservan a sadhus (hombres santos) y ascetas.

Thali

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Bienvenida a vivir en India

Mi llegada a la India, a Nueva Delhi, fue curiosamente diferente a mi llegada a cualquiera de los otros países donde mi familia y yo hemos vivido antes…
En los otros lugares, todos ellos maravillosos y donde hemos pasado años increíbles, mi aterrizaje estaba lleno de curiosidad, de excitación, de nervios e incertidumbre… pero en ninguno de ellos dejé de sentirme como una extranjera aterrizando por unos años en un país nuevo…

Mi llegada a Delhi fue, por primera vez en 20 años, como llegar a “casa”… eso es lo que sentí durante las primeras horas de nuestra llegada y lo que sigo sintiendo ahora, más de un año después.

Puede parecer absurdo, complicado, incoherente, ¡sí! y seguramente lo será, pero supongo que los sentimientos suelen serlo. Y yo en Delhi sobre todo “siento”. Es el primer verbo que me viene a la cabeza cuando pienso en la India. “Sentir”, más que “hacer”, “trabajar”, “comer”, “visitar” o cualquier otro verbo que pueda describir la cotidianidad de nuestras vidas.

Todo esto no quiere decir que la vida en Delhi sea idílica, metafísica, espiritual o fácil… nada más lejos de la realidad. Simplemente creo que este es un lugar donde se puede, se debe, “sentir la vida” más que simplemente vivirla… Quizás sea porque en la India ¡todo es intenso!

Globos en The Gate of India (Delhi). Foto por Captain Suresh.

Foto: Captain Suresh (Flickr)

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Los hijras, el tercer sexo

No son hombres ni mujeres. Propiamente no son transexuales ni travestis. Tampoco son necesariamente eunucos, ni hermafroditas, ni homosexuales. Más bien se consideran “transgender”. Se llaman hijras, una de las comunidades más desconocidas, controvertidas y estigmatizadas del mundo.

 

Cuenta la leyenda que, hace más de 20.000 años, el soldado Aravan, hijo de Arjuna, se lamentaba por morir soltero el día antes de librar la gran batalla. Había prometido su sangre a los dioses como ofrenda para la victoria y ninguna mujer deseaba casarse con un hombre que moriría la noche siguiente.
Pero el dios Krishna escuchó el lamento y se transformó en Mohini, una bellísima doncella, para unirse a él.
Al día siguiente Aravan murió, y Krishna lloró por él como una viuda.

Para conmemorar estos hechos, los hijras (también llamados “aravanis” en el sur del país) peregrinan cada abril-mayo a Koovagam, en Tamil Nadu, para celebrar allí su boda con Krishna y honrar al marido muerto, engalanados como novias y como viudas en una colorida fiesta.

Hijras en el festival de Koovagam

La religión hindú destaca por no tener una definición de sexos demasiado clara. Sus dioses a veces son diosas, o viceversa. Incluso a veces se reconoce un “tercer sexo” que ostenta a la vez las cualidades masculinas y femeninas.

Los hijras hacen gala de ese “tercer sexo”. Han formado parte de la vida cotidiana en India desde la antigüedad y han disfrutado del reconocimiento social a lo largo de la historia. Por ejemplo, durante el imperio mogol los hijras ejercían de cuidadoras de los hijos del emperador y consejeras de Estado, tenían amplias propiedades y sirvientes.
Pero con la llegada del imperio británico y sus estrictas normas morales, los hijras fueron condenadas al ostracismo.

Foto por: Michael Foley (Flickr)

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Los Beatles en India

> Tras su paso por India, la banda inglesa grabó su mayor éxito, The White Album (Apple Records, 1968)

India nunca deja indiferente. Ni siquiera a las estrellas del pop internacional. En el año 1968 los Beatles habían alcanzado el sueño de cualquier músico. El mundo estaba a sus pies, pero no todo estaba en su sitio.
Tenemos fama y fortuna pero eso no es amor, no es paz“, dijo una vez George Harrison. Y sucedió lo que le suele ocurrir a todo hijo de vecino, al menos una vez en la vida: sintieron la llamada de la mística.

> Había llegado el momento de buscar un sentido real a la vida. ¿Y en que lugar del mundo se respiraba más misticismo?

Su flirteo con India comenzó en Gales. Allí asistieron a un seminario de meditación trascendental impartido por el Maharishi Mahesh Yogi. Mientras los de Liverpool buceaban en los abismos del espíritu, su mánager Brian Epstein era encontrado muerto por sobredosis de pastillas.
La noticia, sumada a una creciente sensación de vacío, desencadenó la huída. Lejos de la prensa, lejos de los fans, lejos de Occidente.
Rishikesh, conocida como la capital mundial del yoga, fue su destino fuera del mundo. Allí, a orillas del río sagrado Ganga (Ganges), el gurú Maharishi regentaba su propio ashram (comunidad espiritual). Y allí fueron a parar los Beatles, que despojados de su fachada de estrellas, aprendieron a ser ellos mismos hasta que se cansaron.
El resultado fue provechoso: más de treinta canciones que después pasarían a formar parte del famoso Album Blanco (The White Album). Un doble LP en el que cada uno de los cuatros Beatles desplegó su verdadero carácter. ¿Tuvo su estancia en India algo que ver?

> Estas son algunas de las canciones más célebres que los Beatles concibieron en India…

“Dear Prudence”
Está dedicada a la hermana de la actriz Mia Farrow, Prudence Farrow, que compartió estancia con los Beatles en el ashram del Maharishi a principios de 1968. Prudence, obsesionada con la meditación se aisló de la comunidad y apenas salió de su habitación durante la visita de la banda. Lennon, preocupado por su estado anímico, le escribió una canción invitándola a salir de su encierro (“Dear Prudence, won’t you come out to play?”). Prudence acabó siendo profesora de Meditación Trascendental (TM).

“Sexi Sadie”
La canción, que originalmente se llamó “The Maharishi Song”, está inspirada en la decepción que la banda sufrió por el que fuera su gurú. Los rumores que apuntaban a un posible interés económico del Maharishi por los Beatles y sobre supuestas prácticas sexuales con mujeres de la comunidad (hay quien dice que incluso trató de seducir a Mia Farrow), acabaron por desilusionar a la banda que le dedicó este tema (“Sexy Sadie, ¿Qué has hecho? Te burlaste de todo el mundo.”)

A continuación una visita al ashram de Maharishi Mahesh Yogi con la canción de fondo:
(Film de Omri Spiegel)

“I’m So Tired”
John empezó a cansarse de su estancia en la India. Meditar no es que requiriese mucho esfuerzo pero le provocaba insomnio. Además, el ashram no permitía la ingestión de drogas ni de alcohol, y John echaba de menos los cigarrillos y la bebida. Y también a Yoko. (“Estoy tan cansado, no he pegado ojo / Estoy tan cansado, tengo la mente estropeada / Me pregunto si debería levantarme / Y prepararme un trago”)

> Fotos de los Beatles en India entre febrero y marzo de 1968


Sobre la autora:
NonaNona Rubio es colaboradora de Sociedad Geográfica de las Indias. Le apasiona viajar y nos cuenta historias que hablan de un país inabarcable con el que hay que ser paciente si lo que pretendemos es conocerlo por dentro. Para más información: [Quiénes somos]

‘Vaca-cola’, el nuevo refresco

El mercado indio de refrescos inaugura una nueva etapa con el lanzamiento de Goloca, bebida que según sus creadores -la Sociedad Goshala de Kanpur- aumenta la memoria y combate la indigestión. Esta singular bebida trata de ser el sustituto de la Coca-Cola y está elaborada a partir de algunas hierbas medicinales, orín de vaca y el estiércol proveniente de este sagrado animal.

Productos elaborados a partir de la orina de vacaEn la granja donde se ha iniciado la producción de la que se ha venido a llamar “vaca-cola” hay otros muchos productos elaborados que provienen del mismo animal: se usa el mismo orín para recargar baterías, se procesa el gas para transporte, usando los excrementos el animal se crean abonos, papel, repelente para mosquitos o se elaboran champús, detergentes, aceite, pasta dentífrica  y medicinas a precios muy populares.

El ayurveda (ciencia médica tradicional en India) ya argumenta las excelentes cualidades del orín, por sus propiedades como germicida, neutralizando distintas variedades de microbios.

En el contexto de varios partidos nacionalistas hindúes, que ven con buenos ojos la protección sin límites de la vaca como animal sagrado, este nuevo invento, con sabores a naranja, limón, rosas y vetiver, será más que bienvenido por los seguidores de estos partidos ultra-hinduistas.

En este marco, no es de extrañar que las vacas de donde se extrae la vaca-cola sean indias. Según el  Sr. Toshniwal, secretario de Goshala, las vacas indias tienen una “vena que las conecta con el sol y da cualidades especiales a su leche”.

Gráfico que representa los beneficios de la vaca

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