Patrimonios de la Unesco de Sri Lanka: Historia de una isla maravillosa

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Estatuas de Buda en una de las cuevas de Dambullo

Una de las cuevas de Dambulla. © Explore Sri Lanka



Sus contrastes, profundas selvas y míticos templos convierten a la antigua Ceilán en una isla para los sentidos. ¿Te gustaría conocer todos los Patrimonios de la Unesco de Sri Lanka?

Escrito por: Alberto Piernas

1) Anuradhapura

Viaje a Sri Lanka - Anuradhapura

Estupa en Anuradhapura. © Aitor Garcia Viñas

Bien cultural inscrito en 1982. 

De todas las rutas de Sri Lanka, la del Triángulo Cultural es una de las más famosas. Un trazo que une algunas de las ciudades imperiales más antiguas de Sri Lanka y cuyo inicio, generalmente, comienza en el punto más septentrional del mismo: Anuradhapura, epicentro budista convertido en uno de los Patrimonios de la Unesco de Sri Lanka más fascinantes y principal capital cingalesa hasta principios del siglo XI d.C. Un conjunto de estupas y yacimientos palaciegos que abarcan un área de hasta 40 kilómetros cuadrados y cuyo gran potencial, a diferencia de otros lugares sagrados de la isla, reside en el masivo peregrinaje y celebración de ceremonias religiosas en muchos de sus rincones. Ideal para empaparse del misticismo ceilandés.

2) Antigua Ciudad de Polonnaruwa

Buda dormido en la ciudad de Polonnaruwa de Sri Lanka

Gal Vihara en Polonnaruwa. © Alberto Piernas

Bien cultural inscrito en 1982. 

El Triángulo Cultural es uno de los mejores lugares de Sri Lanka para deleitarse con su historia y antiguas ciudades. Otro ejemplo es la presencia de Polonnaruwa, al sureste de Anuradhapura. Una ciudad que abarca hasta 8 kilómetros de diámetro y cuyo esplendor debe mucho a su condición de antigua morada de los reyes de Sri Lanka desde el siglo XI al XIII. El lugar ideal para subirse a una bicicleta y perderse por unos vestigios que reposan entre bosques mágicos de los que sobresalen estupas, lagos de nenúfares, los restos del famoso Palacio Real pero, especialmente, Gal Vihara. Un conjunto de Budas tallados en la roca que atrae a unos creyentes que colocan velas, incienso y demás ofrendas a los pies de los 3 Budas presentes: uno en posición de meditación, otro de pié y un último, posiblemente el más famoso, de 15 metros que está tumbado.

3) Sigiriya

Viajar a Sri Lanka en julio - Sigiriya

La gran roca de Sigiriya. ©Poswiecie

Bien cultural inscrito en 1982. 

Cuando llegas a Sigiriya, tan solo se escucha el sonido de la naturaleza. Pero si afinas algo más el oído, quizás percibas los susurros de otro tiempo. Convertida en lienzo de una fastuosa fortaleza erigida por el rey Kasyapa en el siglo V d.C., Sigiriya es un lugar ligado a numerosas leyendas, entre ellas la del malvado Ravana, personaje del poema hindú Ramayana. Fascinante y majestuosa, la roca invita a un ascenso a través de un primer nivel de antiguas pinturas rupestres para continuar hacia las enormes garras de un antiguo león de piedra gigante y, finalmente, sucumbir a una cima en la que lucen los restos de aquel antiguo palacio. Y las vistas, ¡qué vistas! Sin duda, uno de esos Patrimonios de la Unesco de Sri Lanka que debes visitar sí o sí.

4) Dambulla

Viajar a Sri Lanka en octubre - Golden Temple de Dambulla

Salida del templo de Dambulla © Sociedad Geográfica de las Indias by Patrycja Zbierska

Bien cultural inscrito en 1991. 

A tan solo 15 minutos de Sigiriya, Dambulla se consolida como otra joya del Triángulo Cultural. Un templo ubicado a las afueras del pueblo de mismo nombre cuya particularidad reside en una construcción adaptada a una gran montaña que alcanza los 160 metros por encima de las llanuras. Un magnífico ejemplo arquitectónico que a pesar de contar con hasta 80 cuevas divide sus muchas joyas en 5 espacios principales. Refugios llenos de misticismo y encanto que preservan hasta 153 estatuas de Buda bajo un techo ilustrado con diferentes frescos budistas. La mejor excusa para contemplar algunas de las grandes reliquias de Sri Lanka y enlazar con un paseo entre bosques y monos para llegar al enorme Buda dorado que marca el desenlace (que no inicio, como creen algunos) de la visita a este templo de cuento.

5) Kandy

Viajar a Sri Lanka en febrero. Templo del Diente de Buda en Kandy

Templo del Diente de Buda en Kandy. ©Musthaq Nazeer

Bien cultural inscrito en 1988. 

Considerado como el corazón espiritual de Sri Lanka, Kandy es una ciudad asomada a un enorme lago y rodeada de colinas donde lucen diferentes viviendas, pagodas y huertos tropicales. Una urbe que gira en torno a su gran atracción: un diente de Buda traído años atrás por una princesa india en sus cabellos y que hoy reside en el interior del Templo de Diente de Buda. Un legado que cada verano es paseado por las calles a lomos de elefantes engalanados y entre bailarines locales durante el conocido festival Esala Perahera, posiblemente el evento más importante de Sri Lanka. Atracciones a enlazar con un paseo por sus mercados de frutas, sus impresionantes Jardines Botánicos o un ascenso hasta un Bahirawakanda Temple cuyo Buda gigante se convierte en la mejor excusa para obtener las mejores vistas de este Patrimonio de la Unesco de Sri Lanka imperdible.

6) Mesetas Centrales de Sri Lanka (Central Highlands)

Montañas de niebla y bosques en las Tierras de Sri Lanka

Panorama de las Tierras Altas de Sri Lanka. © MaxPixel

Bien natural inscrito en 2010. 

El corazón de Sri Lanka entiende de alturas, niebla y plantaciones de té infinitas. O, más concretamente, unas Mesetas Centrales que engloban lugares como el Peak Wilderness Protected Area, Horton Plains National Park y el Knucles Conversation. Un conjunto de bosques elevados a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar que crean, como resultado, lugares épicos como el pico de Adam’s Peak, ideal para deleitarse con este templo que une a diferentes religiones, esa meca del té llamada Nuwara Eliya, cascadas de ensueño o el famoso orfanato de Pinnawala, ideal para avistar elefantes bañándose en los alrededores del pueblo de Kegalle. Además, se trata de un perfecto enlace con la siguiente atracción.

7) Reserva Forestal de Sinharaja

Camaleón en un bosque de la reserva de Sinharaja

Camaleón en Sinharaja. © Nadeera

Bien natural inscrito en 1988. 

Sri Lanka es un país donde su naturaleza marca la diferencia: amplias plantaciones de té que contrastan con sus selvas y playas de cocoteros, animales que van desde el elefante al leopardo o escenarios tan pintorescos como la Reserva Forestal de Sinharaja, uno de los grandes orgullos naturales de Sri Lanka. Ubicada entre las Tierras Altas y la costa noroeste de la isla, Sinharaja fue nombrada Reserva de las Biosfera en 1978 y Patrimonio Natural de la Unesco en 1988 gracias a unas 8.500 hectáreas que rebosan cientos de insectos, anfibios, aves, reptiles o mamíferos.

8) Ciudad Vieja de Galle y sus fortificaciones

Historia de Sri Lanka - Fortaleza holandesa en Galle

Panorama de la muralla, mezquita y faro de Galle. © trip2lanka

Bien cultural inscrito en 1988. 

Cuentan que, de camino a Maldivas en el siglo XV, los portugueses desembarcaron accidentalmente en una isla desconocida. Sería allí donde el sonido de un gallo marcaría el inicio del primer asentamiento europeo de Sri Lanka: Galle, una ciudad de extensos muros que protegen un exquisita villa de tintes portugueses, holandeses e ingleses, ya que Galle fue ampliada a lo largo de los siglos por los diferentes conquistadores que llegaban a este puerto, dando vida a uno de esos Patrimonios de la Unesco de Sri Lanka imprescindibles. Piérdete por las murallas al amanecer, contempla el atardecer desde su imponente faro o termina cenando en uno de los muchos y encantadores restaurantes aclimatados en galerías de arte y antiguas casas coloniales de corte holandés. Una maravilla.

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