Viajar por segunda vez a India: las mejores opciones

Viajar una segunda vez a India

Las redes chinas, un icono de Fort Kochi, en Kerala. © Costa Cruceros



Visitar el Triángulo Dorado supone tan solo el punto de partida a la hora de seguir descubriendo una India tan llena de matices que podría ser eterna. Te contamos todo lo que necesitas saber para viajar por segunda vez a India.

Escrito por: Alberto Piernas

Viajar por segunda vez a India

24 horas en Mumbai: Mausoleo de Haji Ali

Sumar Mumbai a tu segundo viaje a India. © Humayunn Peerzaada

Generalmente, cuando preguntas a alguien si ha estado en India, la respuesta suele ser similar: «Sí, estuvimos en el Triángulo Dorado visitando Delhi, Agra y Jaipur«. No vamos a negar los encantos que engloba el mayor icono viajero de India, con sus atardeceres en el Taj Mahal o los mercados que se confunden con los edificios rosas de Jaipur, pero quedarse en este límite sería como pensar que en la India solo se come tikka massala.

India es un país enorme, incluso podríamos confundirlo con un continente donde eclosionan tantas influencias, culturas y colores que necesitaríamos toda una vida para descubrirla. Por ese motivo, viajar una segunda vez a India supone consolidar la visión global de este país, sumergirse en sus secretos y descubrir qué hay más allá de sus famosos Patrimonios Unesco.

Descubrir el sur de India

Backwaters de Kerala

Backwaters en Kerala: Viajar una segunda vez a India. © Darter Photography

India del Sur es lo más parecido a otro planeta dentro del propio país. Una versión más tropical, llena de colores y nuevos aromas, que lidia con el encanto típico de los estados del norte como Rajastán. Una inmersión en el estado de Kerala, la conocida como Tierra de Dios, supone asomarse a sus backwaters, un conjunto de canales alimentado por 9.000 km de ríos y cauces donde florece una vida semisumergida entre nubes de cocoteros, tradiciones únicas y house boats que suponen la quinta esencia del romanticismo exótico. Además, en Kerala puedes deleitarte con playas de ensueño, conocer el origen de las especias en Fort Kochi, descubrir los fragantes campos de té de Munnar o avistar al tigre en la reserva de Periyar, entre otras muchas experiencias.

Si Kerala no es suficiente, también puedes enlazar con el estado vecino de Tamil Nadu, donde emanan numerosos contrastes. Dominado por Chennai, la tercera gran capital de India, en Tamil Nadu se entrelaza la calidez de Pondicherry, un pueblecito que se confunde con uno de la Rivera Francesa, los templos coloridos de Madurai o templos del relax como Isha Yoga Center, en Coimbatore.

Karnataka: la otra gran India

Viajar por segunda vez a India

Templos de Hampi, la gran atracción de Karnataka © Bet Travel

El estado de Karnataka, también en el sur de India y colindante con Kerala, engloba algunas de las notas más llamativas del país. Aquí la modernidad y la tradición colisionan en armonía, confirmando que es posible encontrar antiguos palacios perfumados de incienso en Mysore y parques tecnológicos en la vanguardia de Bangalore. Sin embargo, la tradición se lleva gran parte del pastel, especialmente si visitas Hampi, un complejo de hasta 350 templos designado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y considerada en su momento como la ciudad más grande del mundo. Y este, es tan solo el principio de lo mucho que Karnataka puede ofrecer.

Profundizar en Rajastán para enlazar con Mumbai

Qué ver en Jodhpur

Jodhpur, el destino imprescindible de Rajastán. © Steve McCurry

El Triángulo Dorado es la mejor forma de «estrenarse» en India a través de sus patrimonios clave, especialmente cuando cuentas con 1 semana o 10 días de viaje. Si te animas a sumar días, o empezar de cero, puedes retomar estas visitas para seguir profundizando en la fascinante cultura del estado de Rajastán. En Jaisalmer, sus havelis revelan los antiguos secretos comerciales de esta tierra nómada; en la Ciudad Azul de Jodhpur perderse entre sus callejones es fácil, y en Udaipur, el romanticismo del Taj Mahal se multiplica entre lagos y hoteles-palacio ubicados en el lago Pichola que simulan un fascinante espejismo, un holograma de Las mil y una noches en pleno siglo XXI.

Fortalezas de cuento, carreras de camellos, reservas naturales interrumpidas por los restos de antiguos fuertes o un desierto donde el atardecer no encuentra rival son solo algunas de las experiencias que aguardan en este segundo viaje a India. Como guinda, el mejor clímax supone alcanzar desde Rajastán la segunda gran ciudad india: Mumbai, donde las construcciones victorianas conviven con rascacielos y la historia se nutre de sus mercados y playas, de sus estaciones de tren y sus parques urbanos.

Descubrir Gujarat

Viajar por segunda vez a India

Boari de Adalaj: el encanto de Gujarat. © Outlook

Gujarat también adolece del «síndrome Karnataka»: un estado fascinante eclipsado durante años por otros como Rajastán o joyas como el Templo Dorado de Amritsar, en Punjab. Sin embargo, el tiempo ha hecho justicia a este estado situado en la costa noreste de India donde Gandhi vino al mundo un 2 de octubre de 1869. El nacimiento del Mahatma es tan solo una excusa para perderse por esta tierra donde emana esa India más auténtica, llena de secretos: Ahmedabad, la primera Ciudad Patrimonio de la Unesco de toda India supone un interesantísimo punto de partida antes de descubrir los caprichos de la naturaleza en el Rann de Kutch, un desierto salino a enlazar con el Parque Nacional Gir, cuna exclusiva del león asiático; o sus famosos bahoris, como el Templo al Dios Sol o el exuberante Adalaj, donde el cielo se revela en el corazón de su fuente interior.

Los parques nacionales de India

Ver tigres de Bengala

Tigre de Bengala en Ranthambore © Mariano Alfaro

Si el Triángulo Dorado ha ocupado parte de tu primer viaje a India, seguramente el único parque nacional que hayas alcanzado sea el Ranthambore, en Jaipur. Cuna del tigre de Bengala, India es un país que bien merece unos días de dedicación a sus entornos naturales, donde los mejores lodges se combinan con experiencias para el recuerdo. El Parque Nacional de Kanha, en Madhya Pradesh, es una buena opción para los amantes de El Libro de la Selva, mientras que reservas como Pench o Saptura conservan el encanto de esa naturaleza salvaje y agreste, tan ajena a los circuitos turísticos más clásicos. Santuarios naturales donde realizar un safari nocturno, avistar desde tigres hasta panteras y volver a tu hotel a tiempo para una cena junto a un río suponen los mejores motivos para ese próximo viaje.

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